El Agua en España
La política del agua en
España se ha basado en el aumento de recursos hídricos, esto ha hecho que
España sea el cuarto país del mundo con un mayor número de grandes presas
(1.200) y que apenas queden ríos sin regular.
Los usos del agua en
España se distribuyen por sectores, el consumo de agua es:
-
Regadío
utiliza 24.200 Hm3, el 80% del agua.
-
Abastecimiento
a núcleos urbanos, 4.300Hm3/año, el 14% del consumo.
-
Industria,
1.900 Hm3 /año, es decir, el 6%.
El uso urbano supone
entre el 8 y 10 por ciento del consumo de agua. Este porcentaje se prevé que
aumente por el desarrollo del turismo, precisamente en las zonas donde el agua
es más escasa y se emplea con finalidades de ocio (zonas verdes, piscinas,
campos de golf, etc.). El consumo de la industria (12-15%) se mantiene como
consecuencia de las medidas de ahorro que se están implantando para reducir
costes y los efluentes contaminantes.
En el suministro de agua a
ciudades e industrias uno de los principales problemas es el de las pérdidas en
las cañerías de distribución,.se estima que del 50% al 70% del agua que se extrae se
desperdicia, por evaporación, fugas y otros motivos. Según algunos expertos se
podría reducir estas pérdidas hasta cifras de alrededor del 15%.
En España, cerca del 80% de los recursos hídricos
se emplean en la agricultura. Actualmente
existen 3.700.000 hectáreas (Ha.) en regadío, en las que aproximadamente un
millón existe regadío tradicional. El aumento de la superficie de regadío que
propone el Plan Nacional de Regadíos para el 2008 es de 228.518 Ha, a través
del impulso del ritmo de terminación de las zonas regables en ejecución
(138.365 Ha), estableciendo pequeños regadíos destinados a mejorar las
condiciones del mundo rural (79.426 Ha), y fomentando la creación de nuevos
regadíos por la iniciativa privada . Este aumento de zonas de regadío se debe
a los altos rendimientos que presentan estos tipos de cultivos frente a los de
secano.
Hoy
existen 735.000 Ha en producción en las que las redes de distribución, básicamente
de canales de tierra, tienen pérdidas de agua muy altas. A su vez, de 1.295.000
Ha regadas mediante acequias de hormigón, 392.000 Ha presentan graves problemas
de conservación y mantenimiento. 1.981.000 Ha se siguen regando con métodos
antiguos, como el riego a manta o de gravedad, y gran parte de ellos, con riegos
por turnos.
Si las actuales conducciones de
agua se arreglasen y tuviesen un adecuado mantenimiento, y se cambiasen los
métodos de riego a manta por otros más modernos que economizan el agua que se
utiliza, se conseguiría reducir el derroche de agua que actualmente se viene
realizando en los campos españoles.
La
explotación del agua subterránea en las áreas costeras (no sólo por parte de
la agricultura, sino también por el turismo) ha llevado a que en la zona del
mediterráneo, desde Cataluña hasta Andalucía, y en Baleares y Canarias, los
acuíferos estén en mayor o menor medida salinizados.
La
agricultura además acarrea otros problemas ambientales, como es la
contaminación de aguas (tanto superficiales como subterráneas) por el uso
excesivo de insecticidas y pesticidas. La industria química ha puesto más de
100.000 sustancias sintéticas en el medio ambiente. Sólo se conocen los
efectos reales de un número muy reducido de ellas, por lo que incluso las
medidas de la contaminación que existe actualmente no garantizan la inocuidad o
la calidad de las aguas para la vida natural o para el consumo humano.
Según
el Ministerio de Medio Ambiente, en 25.000 km de cauce de nuestros ríos, es
decir, en el 33% de los cursos fluviales españoles, existe una contaminación
severa.
Los
ríos españoles son irregulares debido a las estaciones, que hacen que los
ríos se sequen en verano. Para poder disponer de agua suficiente se han
construido presas que almacenan el agua en la época de lluvias, regulan el
caudal del río para evitar inundaciones y se pueden aprovechar para obtener
energía hidroeléctrica. La capacidad de embalse es en la actualidad superior a
50.000 hm3 al año, lo que da una disponibilidad de agua de unos 2.800
m3 por persona al año.
Según
datos del Instituto Nacional Estadístico (INE), en España se consumieron en
1999 22.771 Hm3 de
agua, de los cuales 17.681 Hm3 se utilizaron para riego, 3.536 Hm3
estuvieron destinados a abastecimiento urbano y el resto, 1.554 Hm3,
se destinó a uso industrial.
Uno
de los motivos por el que no hay una buena cultura del agua en España, es por
el bajo precio que tiene este bien en nuestro país. Este
bajo coste hace que se desperdicie tanta agua. Este precio no cubre los gastos
de extracción y tratamiento que se realiza para el consumo del agua. El agua se
considera un bien público y los gastos que
ocasiona se cargan a la masa global de impuestos pagados entre todos los
ciudadanos.
En
España, los precios que pagan los regantes por metro cúbico de agua
utilizada no cubren los costes reales que supone el llevar el agua hasta los
campos, ni se considera en el precio que pagan los gastos equivalentes de la pérdida de la calidad del agua por la utilización
de productos fitosanitarios, o por la salinización resultante de la
sobre-explotación de los acuíferos cercanos al mar. Actualmente, las aguas subterráneas suponen
unos costes para el agricultor que pueden rondar un promedio de 0,11 €/m3
( 20 ptas/m3 ). Sin
embargo, en la mayoría del millón de hectáreas de regadíos tradicionales
y el en otro millón de hectáreas de nuevos regadíos subvencionados por el
Estado, los regantes apenas pagan entre 0,002 y 0,017€/m3 (0,4 y 3
ptas/m3).
La práctica de la reutilización de las aguas es escasa debido al rechazo de
los potenciales usuarios. En España se reutilizan alrededor de 200 Hm3
anuales, los cuales se utilizan para riego. Este uso se da sobretodo en la costa
mediterránea y del sur, la zona atlántica y en los archipiélagos.
Desde
finales de los años setenta, se utiliza la desalación de agua en Ceuta,
Lanzarote, Fuerteventura y Gran Canaria. Actualmente se desalan 200 Hm3
anules.
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