DATOS SOBRE RESIDUOS URBANOS Y VERTEDEROS DE RESIDUOS


 



 
  • Situación actual de los VRSU en España

    La situación de los VRSU en España es muy problemática. Se estima que existen alrededor de 9.000 vertederos de residuos sólidos urbanos, pero se desconoce el número exacto. De dicha cifra, cerca de 3.700 aún están operativos y son incontrolados, y tan sólo 125 están "controlados". De los 125 vertederos controlados, tan sólo el 30% son adaptables a la Directiva de Vertido de Residuos, con lo que el 70% restante tendrá que ser clausurado (Club Español de los Residuos).

    Igualmente, se dan cifras que oscilan entre 50.000 y 90.000 microvertederos en los que se vierte absolutamente de todo, desde residuos municipales hasta residuos tóxicos y peligrosos, inertes, voluminosos, etc. 

    Los principales problemas existentes en España en materia de VRSU y que suponen las principales líneas de actuación a corto y medio plazo por parte de Administraciones públicas y empresas, entidades o asociaciones privadas se exponen a continuación.

     

    1.


    Escasez de estadísticas sobre estudios realizados de eficacia de la gestión de los RSU o de cantidades generadas de los mismos. Algunas de las pocas estadísticas existentes pueden ser localizadas en el Instituto Nacional de Estadística, y concretamente son:

    1.1.


    Encuesta sobre la Recogida y Tratamiento de Residuos Sólidos Urbanos.
    Último año editado: 1998. 182 Páginas.


    1.2.
    Resultados de estudios sobre:
    1.2.1. Recogida selectiva de RSU en España en 1998;
    1.2.2. Incineración en España en 1998;
    1.2.3. Compostaje en España en 1998;
    1.2.4. Vertido controlado en España en 1998;
    1.2.5.

    Vertido incontrolado en España en 1998.

    1.3.

    Estadística de Residuos (sector Industrial).

    1.4.

    Producción de Residuos Tóxicos y Peligrosos.

     

    2.






    Ignorancia con respecto a la cantidad total de vertederos controlados e incontrolados, lo cual deriva en una escasez de conocimiento amplia por parte de la Administración y, por lo tanto, en una falta de previsión y de detalle en los Planes de Gestión de Residuos, puesto que se parte de datos que ya está obsoletos y no están actualizados y adaptados a la situación real de la sociedad española (un ejemplo de ello es el PNRU, el cual se fundamente en datos de 1996).

    3.






    Inexistencia e una marco de apoyo a tecnologías limpias para eliminar la alternativa del vertido que vaya en detrimento de las convencionales con objeto de reducir la contaminación producida y de controlar los procesos industriales, consecuencia de no haber traspuesto, a pesar de estar fuera de plazo actualmente, la Directiva de Prevención y Control Integrados de la Contaminación, conocida como Directiva IPPC y el cuestionario de aplicación de la misma.

    4.




    Escaso fomento de I+D a través de diversos medios, como son los convenios con Universidades y la financiación de proyectos de investigación para empresas y particulares y la concesión de becas de realización de estudios sobre tecnología y desarrollo.

    5.






    Pobre promoción de la recuperación de espacios contaminados, a diferencia de Estados Unidos y algunos países de la UE, donde se destinan partidas de presupuesto muy considerables a la restauración de zonas contaminadas. En España este factor es muy importante, ya que los vertederos suponen la principal fuente de contaminación de suelos, incluso por delante de la industria, el terreno donde se ha instalado un vertedero queda tras su clausura prácticamente inutilizable.


  • Perspectiva futura tras la normativa europea y nacional

    La situación futura de los vertederos controlados de residuos urbanos (VRSU) está condicionada por la implementación de la Directiva 99/31/CE, de Vertido de Residuos, por los objetivos del Plan Nacional de Residuos (PNRU) y de los respectivos Planes Regionales de Residuos de las Comunidades Autónomas.

    Paralelamente, la apuesta de futuro en materia e investigación sobre los vertederos controlados españoles, se centra en el impacto ambiental de los mismos a medio y largo plazo y en los sistemas para atenuarlos.

    El vertedero controlado, incluso el mejor diseñado y gestionado, dispone de niveles de emisiones gaseosas muy significativos durante períodos superiores al centenar de años, llegando incluso a alcanzar en algunos casos los 700 años. Respecto de este hecho, la Directiva de Vertederos incluye un período de mantenimiento post-clausura de 30 años, lo cual resulta insuficiente a la hora de gestionar un vertedero tras ser sellado.

    En consecuencia, un vertedero conlleva numerosas cuestiones relacionadas con aspectos técnicos, administrativos y legales que tendrán que ser solucionados de forma rápida y efectiva. Dichas cuestiones son:

    1. Tiempo durante el cual un gestor debe ocuparse de un vertedero.
    1. Quién y en qué medida debe responder ante los daños ambientales que puedan producirse debido a errores de gestión o de diseño de la plataforma de vertido.
    1. Quién asume la responsabilidad legal y económica que implica un vertedero por un período de tiempo, no de años, sino de siglos.
    1. Qué generación será a la que corresponda responder de los daños causados;
    1. Qué duración en el tiempo tienen las directrices ambientales y los componentes del sistema barrera (geomembranas, geotextiles y geodrenes ) previstos actualmente para el vertedero.


    Pero, ¿qué constituye barrera en un vertedero?. En este sentido, constituye barrera contra la contaminación lo siguiente:

    Pretratamiento y tratamiento de los residuos
    Reduce la carga de matero orgánica en el interior del vertedero y, consecuentemente, disminuye las salidas de contaminantes tales como lixiviados o gases invernadero;
    Emplazamiento adecuado del vertedero Es fundamental la consideración de condicionantes tales como la climatología de la zona, la geología y litología, la morfología y la hidrología e hidrogeología.
    Cobertura superficial de vegetación del vertedero
    Disminuye la infiltración en el vaso de vertido, reteniendo el agua de lluvia y desviando las precipitaciones hacia las cunetas perimetrales y evitando de ese modo la percolación del agua y la formación de arroyaderos que erosionen las capas de cubrimiento superiores.
    Procesos de atenuación en el interior del vertedero y sus posibilidades de control y de aceleración Procesos químicos de degradación orgánica anaeróbica que varían la tasa de desintegración de las sustancias y procesos físicos de retención, de adsorción y absorción, de precipitación, y procesos redox que aceleran o dificultan el avance del lixiviado entre la distintas capas del vertedero.

    Mantenimiento del sistema de drenaje Es muy importante el buen funcionamiento del sistema de drenaje con el fin de evitar posibles fallos del mismo en el futuro.
    Impermeabilización
     instalada (liner system)




    Es uno de los parámetros que más condicionan el sistema de barrera de un vertedero, puesto que retienen por completo el lixiviado generado, canalizándolo hacia el drenaje instalado en la parte superior del geotextil y la geomembrana o de la capa arcillosa. La impermeabilización puede ser tanto natural como artificial, siendo la primera más duradera. Se estima que las barreras artificiales tienen una duración media de 15 años y las naturales pueden alcanzar períodos mayores de 100 años
    Barrera geológica


    Ello implica al subsuelo como barrera de contaminantes, puesto que realiza funciones de contención hidraúlica y de retención de compuestos en el suelo por los procesos anteriormente mencionados.

     


 
 
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