Cartografía de suelos


 (con la colaboración de los Drs. Barahona Fdez y Santos Francés)

1. Objetivos

2. Unidades cartográficas

3. Tipos de mapas

4. Método cartográfico

5. Cartografía informatizada

 

1. Objetivos

La cartografía de suelos consiste en el reconocimiento, localización y representación en un mapa del tipo de suelos presentes en una región. Su objetivo es pues la realización de un mapa de suelos. Para ello se han de definir las diferentes unidades cartográficas de suelos de una determinada región y delimitar las extensiones geográficas que ocupan. Por tanto, un mapa de suelos representa la distribución de los tipos de suelos en el paisaje.

El levantamiento de un mapa de suelos es un proceso muy lento y laborioso. Supone: inventario morfológico de los suelos, determinar las extensiones que ocupan, clasificar a los suelos, estudio de sus propiedades, relacionar los suelos con los factores formadores y finalmente elaborar el documento cartográfico.

2. Unidades cartográficas.

En los estudios cartográficos conviene distinguir tres conceptos referidos al suelo: el suelo como cuerpo natural (ente real que podemos muestrear), el tipo de suelo (la clase taxonómica, según la clasificación utilizada) y la unidad cartográfica (mancha cartográfica que representa el área que ocupa el suelo).

Dada la compleja distribución de los suelos, es necesario distinguir varias clases de unidades cartográficas.

  • CONSOCIACIONES. Son unidades sencillas, constituidas por una sola clase de suelo.
  • ASOCIACIONES. Se trata de unidades complejas, conformadas por más de una clase de suelo, en las que es posible establecer las pautas de distribución en el paisaje. Si la escala del mapa fuese más grande se separarían en varias unidades cartográficas.
  • GRUPOS INDIFERENCIADOS. Unidades complejas, conformadas por más de una clase de suelo, que se presentan íntimamente asociados y en las que no es posible establecer las pautas de distribución en el paisaje.
  • ÁREAS MISCELÁNEAS. Zonas de no suelo, como son las áreas urbanas, polígonos industriales, afloramientos rocosos, arenales, masas de agua, etc.

Grado de pureza. Un aspecto importante a destacar es el hecho de que una unidad cartográfica representa solo una aproximación a la realidad geográfica. Es decir, que cada unidad representa el suelo, o los suelos, más frecuentes en esa zona, pero no quiere decir que en la práctica no se puedan encontrar otros suelos distintos, si bien, si estos existen, ocuparan poca extensión.

Dentro de una unidad cartográfica se distinguen:

Suelos nominales. Son los que configuran el nombre de la unidad. Son los suelos dominantes y deben de representar, al menos, del orden del 75% (aunque en zonas muy heterogéneas o con escalas muy pequeñas este valor se reduce hasta el 50%).

Inclusiones. Son suelos ocasionales dentro de la unidad, no deberían ocupar más del 25% del área. Los suelos que ocupan menor extensión irán siendo representables a medida que se pase a escalas de mapa cada vez mayores.

Precisión de los límites. Otro concepto que hemos de aclarar es referente al grado precisión de la representación de los límites de las unidades cartográficas. En un mapa de suelos las unidades cartográficas están separadas por finas líneas, pero como sabemos los suelos generalmente no presentan límites bruscos, sino que lo más normal es que pasen gradualmente de unos a otros. Se considera que en un buen mapa de suelos, los límites entre unidades deben tener una precisión de unos 2 a 3 mm sobre el plano.

Área mínima cartografiable. En un mapa, el tamaño mínimo que debe ocupar una unidad cartográfica ha de ser de al menos 25 mm cuadrados (un cuadrado de 5 mm de lado).

3. Tipos de mapas.

Los mapas de suelos se pueden clasificar según sus objetivos y según sus escalas de trabajo.

3.1 Por su escala

Depende de: los objetivos perseguidos, del presupuesto, del tiempo disponible, de la complejidad de la zona y de los antecedentes cartográficos previos.

  • Escalas pequeñas. 1:5.000.000 a 1:250.000. Tienen fines de reconocimiento, información preliminar, para estudios generales o didácticos, para seleccionar áreas de interés para estudios mas profundos. Representan países, comunidades autónomas, regiones o provincias. Son mapas de síntesis. Muy baja densidad de observaciones. Las unidades cartográficas empleadas son complejas. Clases taxonómicas de máximos niveles (Grupos Principales en FAO: leptosoles, regosoles, cambisoles, ...; Ordenes y subordenes en Soil Taxonomy: entisoles, fluvents, etc). Mapa de Europa. Mapa de España. Mapa de Andalucía.
  • Escalas medias. 1:100.000 a 1:50.000. Mapas semidetallados. Con baja o media densidad de observaciones. Aportan ya importantes datos sobre los suelos y sus relaciones con los factores formadores. Las unidades cartográficas están constituidas por clases taxonómicas a 2º y 3º nivel (Unidades de Suelos en FAO: leptosol lítico, cambisol cálcico, ...; Subordenes, Grandes Grupos y Subgrupos en Soil Taxonomy: fluvents, xerofluvent, xerofluvent típicos, etc). Pueden servir de base para elaborar otros mapas interpretativos (de propiedades y temáticos). Mapa de Almería.
  • Escalas grandes. 1:25.000 a 1:10.000. Mapas detallados. Estudios a nivel de finca. Necesitan de una muy alta densidad de observaciones, con constantes controles de campo (itinerarios muy próximos). Aportan mucha información sobre los suelos de la zona. Sus clases taxonómicas son de un nivel categórico bajo (Subunidades FAO: fluvisoles gley-dístricos; Subgrupos, familias y series en Soil Taxonomy: mollic xerofluvents, mollic xerofluvents franco térmico ilitico, etc). Dentro de las unidades cartográficas son frecuentes las consociaciones. Son mapas elaborados con fines prácticos, para evaluaciones de capacidades de uso y para ordenaciones del territorio. Mapa sector Castell de Ferro.

Las unidades cartográficas serán cada vez mas homogéneas conforme las escalas de los mapas sean mayores.

3.2 Por sus objetivos

Podemos agruparlos en tres tipos de mapas.

  • Básico. Son mapas elaborados con fines exclusivamente científicos, no buscan aplicaciones (todos los mapas anteriores). Para establecer las unidades cartográficas se utiliza una de las muchas clasificación de suelos aceptadas por la comunidad científica. En general, se usan muchas propiedades y características de los suelos, en especial aquellas que están directamente relacionadas con la génesis del suelo.
  • De propiedades. Representaciones de cualquier propiedad del suelo: mapa de textura, de nitrógeno, de pH, de contenido en carbonatos, de materia orgánica, profundidad del suelo, etc. Se representan áreas en las que la propiedad elegida está dentro de un margen establecido. En ocasiones estos mapas pueden estar conformados por un conjunto de isolíneas (agrupación de puntos con igual valor para una determinada propiedad).
  • Temáticos. Mapas aplicados, frecuentemente extraídos a partir de un mapa básico. Del mapa básico se seleccionan aquellas propiedades que sean relevantes para un fin determinado y se definen unas clases en función del grado de idoneidad para ese fin (por ejemplo: "sin limitaciones", "limitaciones moderadas", "severas limitaciones", "no apto"). A partir de un mismo mapa básico se pueden confeccionar numerosos mapas aplicados. Mapas de este tipo son los mapas de evaluación de capacidades de uso, mapas de aptitudes para fines específicos, mapas de erosión, de contaminación, niveles de salinidad, de riesgos, de vertidos, etc.

4. Método cartográfico.

Consta de una serie de etapas.

1. Fase previa.

Recogida de antecedentes bibliográficos y recopilación de datos previos sobre edafología, litología, geología, topografía, geomorfología, teledetección, climatología, vegetación y uso de los suelos.

Delimitación de la extensión de la zona. Fijar los objetivos. Elección de las escalas de trabajo (borradores previos) y del documento definitivo.

Reconocimiento del terreno. Desarrollo de itinerarios amplios con fines exploratorios generales.

Para explicar el procedimiento cartográfico vamos a elegir una zona próxima a la ciudad de Granada, como son los alrededores de Pinos Puente con parte de Sierra Elvira.

2. Fotointerpretación.

El reconocimiento puede desarrollarse de una manera sistemática (mediante el levantamiento de una determinada malla de puntos muestrales o desarrollo de un muestreo aleatorio) o a través de un estudio previo de fotointerpretación.

El primer método es solo recomendable para cartografías de escalas muy grandes, que abarcan zonas muy pequeñas (se recomienda un densidad de observaciones de 0,5 por cada cm cuadrados del mapa). A escalas medias y pequeñas este método exigiría una densidad de puntos muestrales muy alta (que se traduciría en unos altos costes de tiempo y económicos) para obtener resultados fiables. Mediante la fotointerpretación se puede simplificar en gran medida el levantamiento de los mapas de suelos.

El método de fotointerpretación se basa en el análisis de las relaciones del suelo en su medio ambiente. Los suelos están relacionados con las rocas, la topografía, la vegetación, el clima y la edad de la superficie. De manera que es de esperar que cambios en el tipo de roca, en la topografía, etc, se traduzcan en cambios en el tipo de suelo, o lo que es lo mismo, que a igualdad de factores formadores se presente siempre el mismo tipo de suelo. La fotointerpretación busca delinear áreas en las que sea uniforme la roca, la fisiografía, etc y estudiar el suelo o suelos representativos de cada situación. Los límites geográficos de los suelos coincidirán con los límites en donde cambian alguno de los factores formadores.

Para el estudio de fotointerpretación se utilizan pares de fotografías aéreas tomadas por un avión que realiza barridos de áreas geográficas a determinadas escalas (normalmente 1:33.000 y 1:18.000). Las fotografías se solapan en parte (una misma zona queda registrada en dos fotos consecutivas, por tanto con dos ángulos de visión distintos) y al ser observadas en un estereoscopo producen una visión tridimensional. El estereoscopo suele permitir estudiar las fotografías aéreas con diferentes aumentos, por ejemplo 1:10.000 (la imagen ocupa 1,5Megas) y 1:5.000 (la imagen ocupa 1,82Megas).

Se trata pues, en esta fase, de establecer los límites sobre una foto aérea de las unidades vege-lito-fisiográficas (terrenos llanos agrícolas sobre areniscas, pendientes escarpadas de cuarcitas con pinares, etc) y elegir los puntos de observación para el estudio del suelo en el campo, en cada unidad establecida.

En una primera pasada se efectúa el reconocimiento de las grandes unidades y en un estudio más detallado se procede a la delimitación de las posibles unidades cartográficas). A continuación se fijan recorridos para visitar la zona y observar los suelos.

3. Campaña de campo.

Se trata de la elaboración de un inventario morfológico de los suelos. Para ello se describen los suelos en los puntos prefijados en las fotos aéreas (cortes de carreteras, ferrocarril, cortes naturales, sondeos con barrena), se clasifican con carácter provisional a los suelos, se eligen los puntos más representativos de la tipología presente en cada unidad, se levantan los perfiles de suelos necesarios y se procede a su descripción y muestreo.

Para la cartografía de suelos se elegirán preferentemente aquellas propiedades directamente observables y medibles en el campo y que sean relevantes para la clasificación..

4. Análisis de laboratorio.

Se realizan los análisis físicos, químicos, fisicoquímicos, mineralógicos y micromorfológicos de los suelos representativos.

5. Interpretación de resultados.

Con los resultados de campo y laboratorio se procede a clasificar definitivamente los suelos. Se elaboran conclusiones acerca de las propiedades, relaciones del suelo y factores formadores. Se definen las relaciones entre los suelos y se analizan las normas de distribución de los suelos en el paisaje.

Con toda esta información se desarrolla una nueva campaña de campo para contrastar todas estas conclusiones.

6. Elaboración documento final.

Finalmente se remodela la cartografía inicial. Así se completan y se precisan los límites geográficos de las distintas unidades. Se confirman unas unidades, otras se subdividen y para otras será conveniente reagruparlas. En definitiva se definen las distintas unidades cartográficas presentes que quedan definidas por las áreas geográficas que ocupan y por los suelos que las constituyen.

Se reajusta la escala del documento final a partir de los borradores de campo (fotos aéreas) que tendrán escalas más grandes y se delinea el mapa de suelos final.

Se elabora la leyenda del mapa (listado de las unidades con la clave de su tramado en el mapa) y se resume toda la información elaborada en la correspondiente memoria, en donde se describen: las características generales de la zona y los factores formadores de los suelos; de los perfiles representativos se describen sus características morfológicas, físicas y químicas, sus asociaciones y los lugares y condiciones bajo las que se presentan.

5. Cartografía informatizada.

En la actualidad existe una fuerte tendencia para ayudarse de las técnicas informáticas para realizar cartografía de suelos.

Básicamente se pueden distinguir dos técnicas distintas.

Almacenamiento de datos. Bases de suelos informatizadas. Existen innumerables bases accesibles a través de Internet. A nivel nacional: SINEDARES. De la Junta de Andalucía: SINAMBA.

Delineaciones cartográficas mediante ordenador. Programas comerciales de modelización: ArcInfo e Idrisi.


 

 
Quiénes somos     Aviso Legal      Política de Privacidad    Publicidad
Pregunta a Miliarium      Boletín Informativo
(c) 2001, 2004 Miliarium Aureum, S.L.