Clasificaciones de Suelos


Clasificación de suelos

1. Las clasificaciones de suelos.

2. Clases de suelos según FAO

2.1 Principios generales

3. Leyenda Revisada del Mapa Mundial de Suelos (LRMMS). FAO, 1988.

3.1 Horizontes diagnósticos (LRMMS).

3.2 Propiedades diagnósticas (LRMMS).

4. Base de Referencia para los Suelos del Mundo (BRSM). FAO, 1998

4.1 Horizontes diagnósticos (BRSM).

4.2 Propiedades diagnósticas (BRSM).

4.3 Materiales diagnósticos (BRSM)

 

1. Las clasificaciones de suelos.

Las clasificaciones son artificios creados por el hombre para sistematizar y ordenar sus conocimientos en cualquier rama de la Ciencia.

Si bien la necesidad de la sistemática es una realidad que no admite discusión, su desarrollo en cada caso concreto ha levantado siempre las más encarnizadas polémicas. Si la clasificación en cualquier Ciencia Natural es un tema altamente conflictivo, en el caso concreto que nos ocupa, creemos poder afirmar que en pocos campos de la Ciencia hay menos acuerdos que en la Sistemática de Suelos. Este hecho se puede deber a dos causas principales.

Por un lado, si siempre resulta difícil encasillar a unos entes naturales dentro de unas clases necesariamente rígidas, la clasificación de los suelos presenta, si la comparamos con la de otros objetos naturales (como los minerales, los animales o los vegetales), unos caracteres muy particulares. La clasificación de suelos se aproxima más a la de las comunidades vegetales y a las de las rocas. Los suelos forman en la naturaleza un verdadero conjunto continuo. La separación entre las unidades es gradual, la mayor parte de las veces, y los suelos no se derivan los unos de los otros, por lo menos en el sentido en que lo hacen los vegetales y los animales. De esta manera no se puede aplicar ni el sentido de la similitud máxima en el interior de las unidades, ni el parentesco y ni la filiación.

Otro hecho de naturaleza diversa, viene a complicar el tema, la sistemática de los suelos debe resolver un doble problema. Por una parte, clasificar las unidades superiores, agrupar a los grandes tipos de suelos mundiales, suministrar un cuadro general que sirva de base a la Edafología. Por otra parte, debe proporcionar a los cartógrafos un instrumento cómodo que permita la cartografía a gran escala, para estudios muy detallados de pequeñas áreas de terreno, con finalidades prácticas.

Existen numerosísimas clasificaciones de suelos, desarrolladas bajo muy diferentes puntos de vista. Históricamente podemos destacar las siguientes.

Con base geológica: Fallou (en función del tipo de roca madre; se trata de una de las primeras clasificaciones que se desarrollaron).

Con base química: Gedroitz (grado de saturación del complejo adsorbente). von Sigmond (catión dominante del complejo adsorbente). Pallman (intensidad, dirección y elementos del lavado).

Con base climática: Dokuchaiev. Suelos zonales (evolución dependiente del clima),suelos intrazonales (evolución independiente del clima) y suelos azonales (poco evolucionados, no se conoce todavía como será su evolución).

Con bases mixtas: se utilizan caracteres diferenciantes de distinto tipo.

Con bases genéticas: grado de desarrollo del perfil, grado de alteración, tipos de humus, hidromorfía, propiedades químicas, CO3=, mineralogía ...

CLASIFICACION DE KUBIENA. Primera clasificación moderna (1953). Caracteres diferenciantes: horizonación, morfología, física, química y micromorfología. Es una clasificación muy didáctica, las clases van desde los suelos poco evolucionados a los de mayor evolución. Establece tres grandes divisiones: subacuáticos (debajo de capas de agua), semiterrestres (con hidromorfía) y terrestres (para los suelos normales). Las clases se encuentran minuciosamente descritas y espléndidamente ilustradas. Se trata de una clasificación muy importante que marcó un hito en su tiempo aunque hoy ha quedado totalmente obsoleta.

CLASIFICACION FRANCESA (1967). En líneas generales sigue la de Kubiena aunque con bases más modernas. Hoy se puede considerar también en desuso.

Con bases morfométricas: utilizan propiedades medibles del suelo, bien directamente en el perfil o analizando muestras en el laboratorio. Representa actualmente la tendencia más aceptada en las modernas clasificaciones de suelos, como la SOIL TAXONOMY y la de la FAO/UNESCO

Otras clasificaciones importantes han sido la clasificación alemana, la rusa, la canadiense y la australiana.

En España la única genuina clasificación de suelos fue presentada por Huguet del Villar en ¡1927!. Se publica en su célebre libro, "España en el mapa internacional de suelos"; al que siguieron "Suelos de España" (1929) y "Los suelos de la península Luso-Ibérica" (1937; edición internacional en castellano e inglés). A pesar de esta pionera investigación los trabajos posteriores de los edafólogos españoles no se han materializado en el establecimiento de ninguna clasificación propia para los suelos de nuestro país.

AMPLIACIÓN

2. Clasificación FAO / UNESCO

El texto original de la FAO puede encontrarse en el Servidor Web de la FAO

2.1 Principios generales

Actualmente existe un fuerte tendencia a utilizar dos clasificaciones que pueden ser calificadas como internacionales, estas son la Soil Taxonomy, presentada por el Soil Survey Staff de los Estados Unidos, y la desarrollada por la FAO/UNESCO para la obtención de un mapa de suelos a nivel mundial. Las clasificaciones de carácter nacional están siendo abandonadas o utilizadas con carácter complementario de estas dos clasificaciones globales.

Se trata de clasificaciones que utilizan como caracteres diferenciantes a propiedades del suelo medibles cuantitativamente (en el campo o en el laboratorio). Además estos caracteres diferenciantes son muy numerosos, de manera que las clases establecidas quedan definidas de una manera muy rigurosa y precisa. Al utilizar criterios cuantitativos, las clases definidas resultan ser mutuamente excluyentes.

Estas dos clasificaciones evitan al máximo la subjetividad, a diferencia de lo que ocurría con las clasificaciones que las han precedido:

Al utilizar siempre propiedades que pueden ser cuantificadas de alguna manera, no se emplean los criterios cualitativos, tan utilizados en las clasificaciones anteriores. Aquellos criterios de "alto contenido en materia orgánica", "pobres en bases", etc, que se prestaban a una enorme confusión, (por ejemplo, el término "alto" se interpretaba de muy distinta manera en función de los suelos a que cada investigador estaba acostumbrado) han sido sustituidos por "porcentaje en materia orgánica superior al 1%", "grado de saturación < 50%", etc.

Se evitan las consideraciones genéticas, que al ser subjetivas de distintas interpretaciones pueden crear confusiones. No obstante, dada la importancia de los procesos de formación del suelo, se utilizan como caracteres diferenciantes a aquellas propiedades que son el resultado directo de la actuación de estos procesos. Es por ello que aunque estrictamente hablando se trata de clasificaciones morfométricas, las podemos calificar como morfogenéticas. No obstante, las propiedades importantes para la utilización del suelo también son tenidas en cuenta.

Otra ventaja importante de estas clasificaciones es que se refieren tanto a los suelos vírgenes como a los agrícolas (se clasifica al suelo tal como se encuentra en la realidad y al clasificarlo no hay que idealizarlo a como sería si no se hubiese labrado, como sí ocurría con otras clasificaciones anteriores).

La nomenclatura ABC está definida sobre criterios genéticos cualitativos, lo que provoca importantes disparidades de uso entre los edafólogos. Para evitar este inconveniente el Soil Survey Staff de USA introdujo el concepto de horizontes diagnósticos, cuyo uso se ha impuesto en todo el mundo.

Un horizonte diagnóstico es un horizonte definido morfométricamente, con la mayor precisión posible, con datos de campo y de laboratorio, para su utilización en la clasificación del suelo.

Estos horizontes se definen de una manera mucho más completa que como se hace para la nomenclatura ABC, además se utilizan criterios cuantitativos, los cuales estaban totalmente ausentes en la terminología ABC.

Por otra parte existen otros caracteres diferenciantes que no son horizontes y son llamadas propiedades diagnósticas. Son elementos esenciales para la clasificación y son definidos de manera similar a como se hace con los horizontes diagnósticos.

Aunque con jerarquías y desarrollos absolutamente distintos, básicamente estas dos clasificaciones utilizan la misma filosofía: el empleo de horizontes diagnósticos como claves de clasificación y de propiedades diagnósticas como caracteres diferenciantes de menor rango.

Los horizontes diagnósticos y propiedades diagnósticas no son todos comunes para ambas clasificaciones. Tampoco las definiciones de los horizontes y propiedades están definidos exactamente de la misma manera en ambos sistemas.

La FAO ha optado para la denominación de sus clases de nombres populares, utilizados en clasificaciones anteriores (se han descartado todos los términos populares que se prestasen a confusión, por ej., suelos pardos, suelos áridos, etc). También otra diferencia con respecto a la Soil Taxonomy radica en la ausencia de los regímenes de humedad y temperatura de uso tan frecuente en la clasificación americana.

La FAO/UNESCO ha desarrollado dos sistemas para trabajar con suelos:

El "Legend of the Soil Map of the Word" fue establecido en 1974 y posteriormente fue revisado "Revised legend of the Soil Map of the Word" en 1988.

En un principio la clasificación FAO fue diseñada para proporcionar un arma de trabajo común para todos los edafólogos del planeta. Concretamente como leyenda de un Mapa Mundial de Suelos, de escala pequeña (1:5.000.000), para realizar una primera valoración de los recursos edáficos del mundo. Fue pues elaborada para trabajar con escalas pequeñas (mapas generales).

Representa un sistema de clasificación bastante intuitivo, muy eficaz desde un punto de vista didáctico y muy útil para estudios no muy detallados de suelos.

Mas que un sistema de clasificación se trata simplemente de una leyenda para definir las clases de suelos del Mapa de Suelos del Mundo a escala 1:5.000.000. Este sistema ha tenido una amplia aceptación mundial y ha sido universalmente aceptado como un utilísimo sistema de referencia.

Recientemente (1998) la FAO/UNESCO han introducido profundas modificaciones en su esquema de clasificación desarrollando el "World Reference Base for Soil Resources". En esta Base de Referencia para los Suelos del Mundo se continua con el esquema básico definido por la primitiva Leyenda para el Mapa Mundial de Suelos (1974/1988) pero se han introducido profundos cambios en todos sus niveles (Horizontes diagnósticos, Propiedades diagnósticas, Materiales diagnósticos, Grupos de Suelos y Unidades de Suelos).

Dado que la "Revised legend of the Soil Map of the Word" de 1988 se sigue utilizando actualmente, (aunque su tendencia es a quedarse, antes o después, obsoleta), a continuación se considerará brevemente los aspectos más importantes de ambos sistemas.

3. Leyenda Revisada del Mapa Mundial de Suelos (LRMMS). FAO, 1988.

3.1 Horizontes diagnósticos (LRMMS).

3.2 Propiedades diagnósticas (LRMMS).

4. Base de Referencia para los Suelos del Mundo (BRSM). FAO, 1998

4.1 Horizontes diagnósticos (BRSM).

4.2 Propiedades diagnósticas (BRSM).

 

 

Horizontes diagnósticos.

A continuación resumimos las características distintivas de los horizontes diagnósticos y propiedades diagnósticas más usuales.

3.1.1 Horizontes diagnósticos A.

Horizonte A móllico

Es un horizonte rico en materia orgánica (>1%). De color muy oscuro (croma < de 3,5 en húmedo y value <3,5 en húmedo y <5,5 en seco). De gran espesor (>10cm sobre roca; >18cm y >1/3 solum, si solum <75cm; >25cm si solum >75cm): Saturado en bases (>50%). Estructurado. Bajo contenido en fósforo.

Horizonte A úmbrico

Las exigencias del horizonte A úmbrico, son comparables a las del A móllico (en el color, materia orgánica, estructura y espesor), pero el horizonte A úmbrico tiene, sin embargo, un grado de saturación menor del 50%.

Horizonte A ócrico

Es un horizonte que tiene un color demasiado claro (altos value y croma), o demasiado poco carbono orgánico, o es demasiado delgado, para ser móllico o úmbrico, o es duro y macizo, a la vez, cuando se seca.

Horizonte A fímico

El horizonte A fímico es una capa superficial hecha por el hombre, de 50 cm o más de profundidad por adicción intensa de materiales (incluye al hor. plaggen y al antrópico de la Soil Taxonomy). Generalmente contiene artefactos tales como trozos de ladrillo y cerámica.

figura 1, figura 2

3.1.2 Horizontes diagnósticos H.

Horizonte A hístico

Es un horizonte H (saturados en agua por largos períodos y con altos contenidos en materia orgánica) que tiene más de 20 cm de espesor y menos de 40 cm (puede llegar a <60 cm si las fibras de sphagnum >75% del volumen, o si la densidad aparente en húmedo <0,1).

 3.1.3 Horizontes diagnósticos E.

Horizonte E álbico

Horizonte de lavado. Es un hor. E que tiene que cumplir condiciones de suficiente lavado: textura arenosa y suficiente decoloración (colores claros, altos values). Los granos de arena se presentan limpios, sin revestimientos.

 

3.1.4 Horizontes diagnósticos B.

Horizonte B árgico. Antiguo argíllico

Acumulación de arcilla iluvial (Bt) o por destrucción de la arcilla en el horizonte A.

Debe de tener (las tres condiciones):

a) suficiente enriquecimiento en arcilla (según el contenido en arcilla del hor. suprayacente: si el hor. suprayacente <15%, el hor. B debe tener un 3% más de arcilla; si 15-40%, x 1,2 en el Bt; si >40%, 8% más en el Bt);

b) suficiente espesor (al menos 1/10 de la suma de todos los situados encima)

c) distancia del enriquecimiento 15 cm (o 30 cm. con arcilanes).

No debe ser muy arenoso (>8% de arcilla).

El hor. suprayacente debe tener más de 18 cm de espesor, o al menos 5 cm si hay cambio textural brusco.

La presencia de clayskins (películas de arcilla) en las descripciones de campo o arcilanes iluviales (también llamados revestimientos de arcilla) en la descriptiva de microscopio facilita enormemente la identificación de este horizonte. Estas películas son obligatorias si el hor. B contacta directamente con un hor. Ap.

 

Horizonte B cámbico

Horizonte de alteración, puesto de manifiesto por (una o más):

1. Más % de arcilla que el hor. subyacente.

2. Un color (hue) más rojo o un croma más intenso que el horizonte subyacente.

3. Lavado de carbonatos.

4. Si no hay carbonatos en el material de partida, la alteración se manifiesta por un desarrollo de estructura de suelo (sin estructura de roca en >50% volumen horizonte).

Tiene como mínimo 15 cm de espesor y su base está al menos a 25 cm de profundidad.

Carece de las características del árgico y no es un horizonte A, ni E, ni es de textura muy arenosa (>8% de arcilla).

 

Horizonte B espódico

Acumulación iluvial de materia orgánica y/o sesquioxidos de Fe/Al (Bh y/o Bs). Exclusivo de los podzoles. Generalmente con un hor. E encima. Perfil muy evolucionado: A-E-Bh-Bs-C.

 

3.1.5 Horizontes diagnósticos ABC

Horizonte cálcico

Acumulación (secundaria) de CaCO3. Se puede dar en A, B o C.

Tiene que ser: a) acumulación >15% CaCO3 o 5% más que el horizonte más profundo y b) suficiente espesor >15 cm.

Horizonte petrocálcico

Hor. igual al anterior pero endurecido.

 

 

 

Horizonte gypsico y petrogypsico (también llamados yésico y petroyésico)

Similares a los anteriores pero ahora se acumula yeso.

Tiene que ser: a) acumulación 5% SO4Ca más que el horizonte C subyacente; b) suficiente espesor >15 cm y c) espesor x % SO4Ca > 150.

AMPLIACIÓN

3.1.6 Presencia de estos horizontes en España.

Como horizontes diagnósticos más frecuentes en España: ócrico y cámbico.

Como horizontes diagnósticos frecuentes en España: árgico y cálcico.

Como horizontes diagnósticos presentes, pero no frecuentes en España: móllico, úmbrico, hístico, álbico, petrocálcico y gypsico.

El resto de los horizontes se encuentran sólo con carácter ocasional.

 

 3.2 Propiedades diagnósticas

Calcáreo, da fuerte efervescencia con el HCl al 10% (> 2% de CaCO3).

Calcárico, calcáreo entre 20 y 50 cm.

Caliza pulverulenta blanda, CaCO3 edáficos blandos.

Cambio textural brusco, fuerte incremento en arcilla en el borde E y Bt.

Fuertemente húmicos, más de 1,4 de carbono orgánico.

Gypsifero, > 5% de yeso.

Interpenetración, lenguas muy finas (1-2 mm) de E en el Bt.

Lenguas, penetraciones anchas (>5, 10 y 15mm según textura) de E en el Bt.

Minerales alterables, feldespatos, piroxenos, anfíboles, micas y arcillas 2:1.

Propiedades ándicas, gran abundancia de materiales amorfos.

Propiedades ferrálicas, con una muy baja capacidad de cambio, para cambisoles y arenosoles.

Propiedades férricas, muchas manchas gruesas con matices más rojos, para los luvisoles alisoles,lixisoles y acrisoles.

Propiedades flúvicas, materiales fluviales, junto a ríos, estratificados, materia orgánica decrece irregularmente o es alta en profundidad.

Propiedades gleycas, saturación en agua permanente (o casi), con coloraciones grises, verdes, azuladas, reducción de hierro muy intensa.

Propiedades estágnicas, reducción superficial; saturación temporal; reducción más débil, colores grises y rojos abigarrados.

Propiedades níticas, muy arcillosos, agregados se rompen sucesivamente y muy fácilmente en bloquecitos con superficies muy brillantes (arcilanes).

Propiedades sálicas, suelos ricos en sales, con alta conductividad eléctrica.

Propiedades vérticas, suelos arcillosos, con grietas, cuñas, slickensides.

Slickensides, extensas superficies brillantes con estrías producidas por deslizamiento entre masas del suelo; en suelos arcillosos.

AMPLIACIÓN

 

4.1.1 Horizontes diagnósticos (frecuentemente) superficiales

Los más frecuentes

MÓLLICO

Es un horizonte rico en materia orgánica (>1%). De color muy oscuro (croma < de 3,5 en húmedo y value <3,5 en húmedo y <5,5 en seco). De gran espesor (>10 cm sobre roca; >20 cm y >1/3 solum, si solum <75 cm; >25 cm si solum >75 cm): Saturado en bases (>50%). Estructurado.

ÚMBRICO

Las exigencias del horizonte A úmbrico, son comparables a las del A móllico (en el color, materia orgánica, estructura y espesor), pero el horizonte A úmbrico tiene, sin embargo, un grado de saturación menor del 50%.

 ÓCRICO

Es un horizonte que tiene un color demasiado claro (altos value y croma), o demasiado poco carbono orgánico, o es demasiado delgado, para ser móllico o úmbrico, o es duro y macizo, a la vez, cuando se seca.

 

figura 1, figura 2

Menos frecuentes

HÍSTICO

Es un horizonte saturado en agua por largos períodos, con altos contenidos en materia orgánica (más del 20 o 30%, según textura) que tiene más de 10 cm de espesor (si tiene menos de 20, mezclar los 20 primeros).

FÓLICO

Es el horizonte de intensa acumulación de materia orgánica (>35%) en condiciones de buena aireación (diferencia con el hístico). Con más de 20 cm de espesor (si tiene sólo 10 se han de cumplir las condiciones al mezclar los primeros 20 cm).

CHÉRNICO

Es un "supermóllico": negro, rico en materia orgánica (al menos 2,5 %), profundo (al menos 35 cm.), bien estructurado, saturado en bases (80% o más) y con muy alta actividad biológica.

SÁLICO

Es con acumulación secundaria de sales solubles, más solubles que el yeso (mínimo del 1%). Muy alta conductividad eléctrica (más de 15 dS m-1). Frecuentemente reconocible por la vegetación halofítica que soporta el suelo.

CRÍICO

Es un horizonte (superficial o subsuperficial) que permanece permanentemente congelado en materiales minerales u orgánicos.

Horizontes diagnósticos antropedogenéticos

Horizontes sometidos a una intensa acción antrópica. Son de diversos tipos debido a las distintas acciones antrópicas que los originan: arado profundo, fertilización intensa, adicción de materiales externos, regadío, cultivos inundados, etc.

TÉRRICO. Por adicción de tierra, lodos y compost.

Presenta un distribución no uniforme de la textura con la profundidad. Saturados en bases. Normalmente neutro o débilmente alcalino, con bajos contenidos en limos. Generalmente contiene artefactos tales como trozos de ladrillo y cerámica en toda su profundidad. Frecuentemente encima de suelos enterrados.

IRRÁGRICO. Por regadío durante mucho tiempo con aguas cargadas en sedimentos. Ricos en carbonatos y arcillas. Débilmente coloreados. Más del 0,5% de materia orgánica y al menos con un 0,3% en su límite inferior. Generalmente contiene artefactos.

 

PLÁGICO. Orgánicos. Pardo a pardo oscuro. De textura muy uniforme. Desaturados en bases. Con altos contenidos en P2O5. Ligeramente ácidos. Generalmente contiene artefactos.

HÓRTICO. Resulta de un cultivo profundo, con intensiva aplicación de residuos humanos y animales. De colores oscuros, orgánicos, ricos en P2O5 y saturados en bases. Típicos de las zonas de huerta.

ANTRÁQUICO. En cultivos permanentemente encharcados (paddy cultivation).

Típicos de los materiales volcánicos piroclásticos

ÁNDICO (puede ser también subsuperficial)

Es el resultado de la evolución moderada de los materiales volcánicos piroclásticos (aunque, en ocasiones, se puede presentar a partir de otros materiales). Su mineralogía está dominada por materiales de bajo grado de cristalinidad. Generalmente contiene altos contenidos en materia orgánica (más del 5%), de color muy oscuro (value y croma de 3 o menor), profundo (frecuentemente de 50 cm o más). Estructura mullida y consistencia "smeary", de baja densidad aparente. Textura franco limosa o más fina. A veces tixiotrópico (el material del suelo pasa al presionarlo en la mano del estado plástico al líquido).

Se reconocen dos tipos de horizontes ándicos, según que predomine la sílice, tipo alofana, (sil-ándico) o el aluminio y la materia orgánica (al-ándico).

FÚLVICO Y MELÁNICO

Horizontes ricos en materia orgánica, espesos, de color negro, usualmente asociados a materiales piroclásticos (con formación de alofana, complejos organominerales y otros materiales de baja cristalinidad). Presentan una baja densidad aparente. Sólo pueden ser diferenciados por métodos de laboratorio.

VÍTRICO (puede ser también subsuperficial)

Dominado por vidrio volcánico y otros minerales (no evolucionados) arrojados por un volcán.

Típicos de los climas áridos

TAQUÍRICO

Horizonte de textura fina, encostrado en superficie y con estructura laminar en su parte más baja. En las depresiones, suelos periódicamente inundados bajo condiciones arídicas, con bajos contenidos en sales solubles. Las arcillas y los limos, frecuentemente, superan el 80%.

YÉRMICO

Generalmente con acumulación de fragmentos de rocas (pavimento del desierto) embebidos en una costra vesicular de textura franca recubierta por una fina capa de arenas o limos eólicos.

4.1.2 Horizontes diagnósticos (frecuentemente) subsuperficiales.

Los más usuales

 

 

 

 

 

ÁLBICO

Es un horizonte E en el que la arcilla y los óxidos de hierro libres han sido eliminados hasta el punto que el color del horizonte viene determinado por el color de las partículas primarias de arena y limo más que por los revestimientos sobre estas partículas. Como las partículas de arena son de color blanquecino, estos colores claros son los típicos de este horizonte.

 

 

 

 

ÁRGICO (nueva versión del antiguo horizonte argíllico).

El horizonte árgico es un horizonte subsuperficial que tiene un contenido en arcilla netamente mayor que el horizonte situado encima.

La diferenciación textural generalmente es debida a una acumulación de arcilla iluvial pero también puede ser consecuencia de otros procesos pedogenéticos, como: formación de arcilla en el horizonte subsuperficial, o una destrucción de arcilla en el horizonte superficial, o de una erosión superficial selectiva de arcilla, o por la actividad biológica o una combinación de dos o más de estos procesos.

La sedimentación de materiales superficiales puede incrementar una diferenciación textural edafogenética, sin embargo, una mera discontinuidad litológica, tal como puede ocurrir en los depósitos aluviales, no se califica como un horizonte árgico.

Cuando un horizonte árgico está formado por iluviación de arcilla, las partículas de arcilla (arcilanes, o cútanes de arcilla, o revestimientos de arcilla) pueden encontrarse sobre la superficie de las unidades estructurales, en fisuras y en poros.

Tiene que cumplir una serie de condiciones que justifiquen un suficiente enriquecimiento en arcilla (contenido y espesor).

Perfil diferenciado, típicamente A-E-Bt-C, pero frecuentemente carece de E.

 

 

 

 

CÁMBICO

Es un horizonte de alteración que carece de las propiedades diagnósticas de un horizonte árgico, o nátrico, o espódico, o ferrálico; no presenta colores oscuros, ni el contenido en materia orgánica y las estructuras del horizonte hístico, o móllico, o úmbrico, o fólico.

Horizonte de alteración, puesto de manifiesto por (una o más):

1. Más % de arcilla que el hor. subyacente.

2. Un color (hue) más rojo o un croma más intenso que el horizonte subyacente.

3. Lavado de carbonatos.

4. Si no hay carbonatos en el material de partida, la alteración se manifiesta por un desarrollo de estructura de suelo (sin estructura de roca en >50% volumen horizonte).

Tiene como mínimo 15 cm de espesor y su base está al menos a 25 cm de profundidad.

Carece de las características del árgico y no es un horizonte A, ni E.

 

 

 

 

 

ESPÓDICO

Es un horizonte subsuperficial de color oscuro rico en materiales iluviales, constituidos por materia orgánica, aluminio y hierro. Estos materiales iluviales se caracterizan por una capacidad de cambio altamente dependiente del pH, gran área superficial y alta retención de agua. Generalmente debajo de un álbico. Exclusivo de los podzoles. Perfil muy evolucionado: A-E-Bh-Bs-C.

 

 

 

CÁLCICO

Es un horizonte de acumulación secundaria de carbonato cálcico. La acumulación puede ser en el horizonte C, pero puede presentarse también en un horizonte B, o A (en este último debido a la erosión). Su presencia se pone de manifiesto en el campo por los colores blanquecinos de las acumulaciones y por su reacción con HCl al 10%.

El horizonte cálcico está enriquecido con carbonato secundario en un espesor de 15 cm, o más, y tiene un contenido equivalente en CaCO3 del 15%, o más, que debe ser como mínimo un 5% mayor que el de un horizonte más profundo. Esta última condición se expresa en volumen si los carbonatos secundarios se presentan en el horizonte cálcico rodeando los guijarros, o como concreciones o en formas pulverulentas blandas; si estos horizontes cálcicos descansan sobre materiales muy calizos (40%, o más, en equivalente de CaCO3), el porcentaje de carbonatos no necesita decrecer con la profundidad.

La acumulación de carbonatos puede presentar muy distintas morfologías. Formas difusas constituidas por finos cristales de 1 mm o menos dispersos por la matriz del suelo. Concentraciones discontínuas como pseudomicelios, cútanes (revestimientos), nódulos (duros o blandos) o venas. Cuando la acumulación de carbonatos es tal que desaparecen la mayoría de los otros rasgos y prevalece una continua presencia de carbonatos, el horizonte es llamado hipercálcico (su contenido mínimo es del 50%).

 

 

 

 

PETROCALCICO

Hor. igual al anterior pero endurecido.

 

 

 

GYPSICO Y PETROGYPSICO (también llamados yésico y petroyésico)

Similares a los anteriores pero ahora se acumula yeso.

Es un horizonte de enriquecimiento en sulfato cálcico secundario, que tiene 15 cm o más de espesor, un 15%, como mínimo de yeso, y el producto del espesor en cm por el porcentaje de yeso, es igual o superior a 150. Si el contenido alcanza el 60% el horizonte se le califica como hipergypsico.

El horizonte petrogypsico es un horizonte gypsico que está cementado con yeso.

 

 

 

 

VÉRTICO

Horizonte arcilloso (>30%) que, como resultado de los fenómenos de hinchamiento y contracción, presenta abundantes slickensides o cuñas o agregados prismáticos. De consistencia dura a muy dura. Cuando está seco muestra anchas grietas (1 cm, mínimo) y profundas (50 cm o más).

Menos frecuentes

ÁNDICO (es más usual encontrarlo como superficial, y por ello se describe con ellos).

DÚRICO

Horizonte con nódulos duros ("durinodes") cementados por sílice.

FERRÁLICO

Horizonte de máxima alteración, exclusivo de los climas tropicales y subtropicales. Sin representación en España.

Se destruyen hasta las arcillas 2:1. Solo resisten algunas 1:1 y sobre todo los óxidos e hidróxidos de Fe y Al (arcillas de baja actividad).

FÉRRICO

Es un horizonte con intensa segregación de Fe. La segregación del Fe origina grandes motas o concreciones integradas en una matriz ampliamente decolorada (lavada en Fe). Cuando los nódulos son muy abundantes este horizonte se integra en el plíntico.

FRÁGICO

Es un horizonte no cementado con una porosidad tal que el agua y las raíces sólo circulan a través de los poros interpedales (el 90% del suelo no es accesible). El interior de los agregados se encuentra coloreado mientras que la zona interpedal está decolorado, dando un aspecto abigarrado (similar a las propiedades estágnicas).

Los agregados son duros a extremadamente duros en seco, firmes y extremadamente firmes en húmedo y de consistencia frágil. Cuando se les aplica una presión tiende a romperse de un modo repentino más que hacerlo de una manera lenta.

HIDRÁGRICO (horizonte antropedogenético)

El horizonte hidragrico es el único horizonte antropedogenético que es subsuperficial. Es el resultado de un cultivo en suelos encharcados. Muestra rasgos de reducción en los poros, con revestimientos de hue 2,5Y o más amarillo y un croma en húmedo de 2 o menos y con segregaciones de Fe y Mn en la matriz.

NÁTRICO

Como el árgico pero con las arcillas saturadas en Na. Frecuentemente con estructura columnar.

NÍTICO

Horizonte muy arcilloso cuyos agregados se rompen sucesivamente y muy fácilmente en bloquecitos de superficies muy brillantes (totalmente revestidos de arcilanes que sólo parcialmente pueden ser atribuidos a la iluviación). De colores rojizos intensos. Con transiciones difusas o graduales a los horizontes de arriba y de abajo

PETRODÚRICO

Es un horizonte, conocido como duripan, de colores rojizos cementado por sílice. Los trozos de este horizonte (muy firmes a extremadamente firmes) no se deshacen al incluirlos en agua.

PETROPLÍNTICO

Capa endurecida por Fe. Es el horizonte plíntico endurecido. Típico de las regiones tropicales.

PLÍNTICO

Mezcla de hierro y arcilla (caolinita y cuarzo), pobre en materia orgánica que forma manchas rojas y que se endurece irreversiblemente al desecarse. Típico de suelos de climas tropicales.

SULFÚRICO

Se forma como resultado de un drenaje artificial y oxidación de los materiales minerales u orgánicos, ricos en sulfuros.

Tiene como mínimo 15 cm de espesor y se caracteriza por tener un pH menor de 3,5 (medido por 1:1 en agua) y generalmente tiene manchas de jarosita (sulfato de hierro), con un hue > 2,5Y, y un croma de color > 6.

Clave FAO WRBSR para los horizontes diagnósticos superficiales

Clave FAO WRBSR para los horizontes diagnósticos subsuperficiales

4.1.3 Presencia de estos horizontes en España.

Como horizontes diagnósticos más frecuentes en España: ócrico y cámbico.

Como horizontes diagnósticos frecuentes en España: árgico y cálcico.

Como horizontes diagnósticos presentes, pero no frecuentes en España: móllico, úmbrico, álbico, petrocálcico y gypsico.

El resto de los horizontes se encuentran sólo con carácter ocasional.

 

4.2. Propiedades diagnósticas

Cambio textural brusco

Fuerte aumento del contenido de arcilla en el límite entre dos horizontes.

Carbonatos secundarios

CaCO3 edáficos (precipitados a partir de la solución del suelo). Blandos. Sus acumulaciones normalmente están relacionadas con la porosidad del suelo (revestimientos, nódulos).

Lenguas albilúvicas

Penetraciones anchas (>5-10-15 mm.) de material E álbico (lavado en arcilla y Fe) que entran de un modo irregular en el horizonte Bt.

Permafrost

Capa permanente de hielo. Temperatura permanentemente por debajo de 0°C (o al menos durante dos años seguidos).

Propiedades álicas

Material muy ácido (pH en KCl de 4,0 o menos) con gran cantidad de aluminio cambiable (60% o más).

Propiedades arídicas

Rasgos propios de las condiciones arídicas con aportes superficiales eólicos o aluviales.

Propiedades estágnicas

Reducción superficial por aguas superficiales procedentes directamente de las precipitaciones atmosféricas, o por fusión de las nieves. Reducción más débil que la de las propiedades gleicas, colores grises y rojos abigarrados. Sufijos "g".

Propiedades ferrálicas

Suelos con alteración muy fuerte, definidos por una capacidad de cambio de cationes muy baja. Incluye materiales semejantes a los del horizonte ferrálico pero que no cumplen alguna de sus condiciones.

Propiedades fuertemente húmicas

Suelos con un alto contenido en materiales orgánicos en el primer metro de suelo (>1,4% de carbono orgánico).

Propiedades géricas

Materiales edáficos con capacidad de cationes efectiva muy baja, o incluso actúan como cambiadores de aniones

Propiedades gleycas

Saturados en agua durante todo o parte del año y con coloraciones grises, verdes, azuladas típicas de los procesos de reducción de hierro. Hidromorfía muy intensa. Sufijos "r".

Roca continua dura

Material original duro (que no se puede cavar) que yace debajo del suelo. Quedan excluídos de este concepto los horizontes cementados por procesos edáficos (como el petrocálcico, etc). Se considera capa continua cuando presenta pocas fracturas con un ancho igual o mayor de 10 cm.

Clave FAO WRBSR para las propiedades diagnósticas

4.3. Materiales diagnósticos

Materiales originales en los cuales los procesos edáficos todavía no han actuado de manera importante.

Antropogeomórficos

Materiales resultantes de las actividades humanas, mineral u orgánico, como: rellenos de fosas, escombreras, residuos orgánicos, lodos, canteras, aterrazamientos, nivelaciones, abancalamientos, etc.

Algunos de estos materiales son:

Árico. Presencia (3% o más en volumen; entre 25 y 100 cm de profundidad) de fragmentos de horizontes de diagnóstico mezclados.

Gárbico. Depósitos de residuos orgánicos (organic wastes).

Redúctico. Residuos que producen emisiones gaseosas (metano, dióxido de carbono) por transformaciones anaerobias.

Espólico. Materiales terrígenos resultantes de actividades industriales (escombreras, dragados de ríos, cunetas de carreteras, etc).

Úrbico. Materiales terrígenos conteniendo restos de construcciones y artefactos.

 

Calcáricos

Dan fuerte efervescencia con el HCl al 10% (con más del 2% de CaCO3 equivalente).

 

Flúvicos

Para suelos formados a partir de aportes recientes traídos por los ríos (también en lagos y mares) o si ya no se reciben los aportes pero los materiales todavía no han evolucionado.

Presenta perfiles estratificados, con la materia orgánica que decrece irregularmente con la profundidad, o por lo menos permanece por encima del 0,2% a una profundidad de 100 cm.

Gypsíferos

Con más de un 5% de yeso (en volumen).

Orgánicos

Materiales orgánicos del suelo con más de 12 o 18% de carbono orgánico si están permanentemente saturados en agua y más del 20% si no lo están.

Sulfurosos

Materiales encharcados con >0,75% de azufre (formando sulfuros) y menos de tres veces de sulfuros que de carbonato cálcico equivalente; su pH (en agua) es de más de 3,5.

Téfricos

Materiales volcánicos piroclásticos no, o ligeramente, consolidados (por ejemplo, cenizas) o depósitos de tefrita (eólicos o aluviales).

Clave FAO WRBSR para los Materiales de Diagnóstico


 

 
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