1. OBJETO DEL ANEJO
2. INTRODUCCIÓN
3. CÁLCULO DE LA HUELLA ECOLÓGICA
4. DÉFICIT ECOLÓGICO
5. HUELLA ECOLÓGICA Y
SOSTENIBILIDAD
6. CIUDAD Y ECOLOGÍA
7. LA CIUDAD DIFUSA
8. LA CIUDAD COMPACTA
9. EL ALTO COSTO ENERGÉTICO DE LA MOVILIDAD MOTORIZADA
10. HUELLAS ECOLÓGICAS EN
ALGUNOS PAÍSES DEL MUNDO
El objeto del siguiente anejo es la definición del concepto de Huella Ecológica, cómo se calcula, su relación con el desarrollo sostenible, establecer una aproximación a la problemática energética que se presenta en las grandes ciudades. Conceptos de Ciudad Difusa y Ciudad Compacta. También se aportan datos sobre el alto coste energético del transporte privado en la sociedad actual.
La huella ecológica
es un indicador ambiental de carácter integrador del impacto que ejerce una
cierta comunidad humana, país, región o ciudad sobre su entorno, considerando
tanto los recursos necesarios como los residuos generados para el mantenimiento
del modelo de producción y consumo de la comunidad.
La huella ecológica
se expresa como la superficie necesaria para producir los recursos consumidos
por un ciudadano medio de una determinada comunidad humana, así como la
necesaria para absorber los residuos que genera, independientemente de la
localización de éstas áreas.
Este
indicador es definido según sus propios autores (William Rees y Mathis
Wackernagel) como:
"El área de
territorio ecológicamente productivo (cultivos, pastos, bosques o ecosistema
acuático) necesaria para producir los recursos utilizados y para asimilar los
residuos producidos por una población definida con un nivel de vida específico
indefinidamente, donde sea que se encuentre esta área"
El cálculo de la huella ecológica tiene
en cuenta los siguientes aspectos:
Para producir cualquier producto, independientemente del tipo de
tecnología utilizada, necesitamos un flujo de materiales y energía,
producidos en última instancia por sistemas ecológicos.
Ocupamos espacio con infraestructuras, viviendas equipamientos,
etc. reduciendo, así las superficie de ecosistemas productivos.
Aunque este indicador integra múltiples
impactos, hay que tener en cuenta entre otros, los siguientes aspectos que
subestiman el impacto ambiental real:
No quedan contabilizados algunos impactos como la contaminación
del suelo, la contaminación del agua, la erosión, la contaminación
atmosférica ( a excepción del CO2), etc.
Se asume que las
prácticas en los sectores agrícola, ganadero y forestal son sostenibles, esto
es, que la productividad del suelo no disminuye con el tiempo. Obviamente, con
el tiempo, la productividad disminuye, a causa, entre otras, de la erosión,
contaminación, etc.
3. CÁLCULO DE LA HUELLA ECOLÓGICA
La metodología de cálculo de la huella
ecológica se basa en la estimación de la superficie necesaria para satisfacer
los consumos asociados a la alimentación, a los productos forestales, al gasto
energético y a la ocupación directa del terreno. Esta superficie se suele
expresar en ha/cap/año si realizamos el cálculo para un habitante, o bien, en
hectáreas si el cálculo se refiere al conjunto de la comunidad estudiada.
Para calcular estas superficies, la
metodología se basa en dos aspectos básicos:
Contabilizar el consumo de las diferentes categorías en unidades
físicas.
Transformar éstos consumos en superficie biológica productiva
apropiada a través de índices de productividad.
Debido a la inexistencia, en general, de
datos directos de consumo, se estiman los consumos para cada producto con la
siguiente expresión:
En el caso de la matriz del área de
absorción de CO2 se opera con consumos directamente ya
que se dispone de la información.
Tabla 1. Tipos de terrenos productivos
para el cálculo de la huella ecológica.
|
Cultivos |
Superficies con actividad agrícola y que constituyen la tierra más productiva ecológicamente hablando pues es donde hay una mayor producción neta de biomasa utilizable por las comunidades humanas. |
|
Pastos |
Espacios utilizados para el pastoreo de ganado, y en general considerablemente menos productiva que la agrícola. |
|
Bosques |
Superficies forestales ya sean naturales o repobladas, pero siempre que se encuentren en explotación. |
|
Mar productivo |
Superficies marinas en las que existe una producción biológica mínima para que pueda ser aprovechada por la sociedad humana. |
|
Terreno construido |
Considera las áreas urbanizadas o ocupadas por infraestructuras |
|
Area de absorción de CO2 |
Superficies de bosque necesarias para la absorción de la emisión de CO2 debido al consumo de combustibles fósiles para la producción de energía. |
Una vez calculados los consumos medios
por habitante de cada producto, se transforman a área apropiada o huella
ecológica para cada producto. Ello equivale a calcular la superficie necesaria
para satisfacer el consumo medio por habitante de un determinado producto. Para
ello se utilizan valores de productividad:
Los valores de productividad pueden estar
referidos a escala global, o bien, se pueden calcular específicamente para un
determinado territorio teniendo en cuenta, así, la tecnología usada y el rendimiento
de la tierra.
|
TIPOS DE USO DE LA TIERRA PARA ESTIMACIÓN DE LA HUELLA ECOLÓGICA |
||
|
Tierra-Energía |
Tierra a ocupar por el consumo de energía fósil |
Tierra necesaria para producir biomasa o para sumir CO2. |
|
Tierra consumida |
Ocupada por infraestructuras |
Tierra degradada, difícilmente recuperable |
|
Tierra en uso |
Cultivos Pastos |
Sistemas cultivados, modificados |
|
Tierra de limitada disponibilidad |
Ecosistemas naturales |
Ecosistemas naturales productivos |
Un elemento complementario es el análisis
del conjunto de actividades humanas y las demandas de superficie (huellas
ecológicas) asociadas a cada una de ellas. Para ello se pueden establecer las
categorías generales de la Tabla 2.
La consideración de estas categorías de
actividades nos permite analizar la huella ecológica a partir de los sectores
demandantes de superficies, pudiendo evaluar así en que ámbitos puede ser más
prioritario incidir.
Tabla 2. Tipología de actividades
vinculadas a la huella ecológica
|
Alimentación |
Superficies
necesarias para la producción de alimentación vegetal o animal, incluyendo
los costes energéticos asociados a su producción |
|
Vivienda y servicios |
Superficies
demandadas por el sector doméstico y servicios, sea en forma de energía o
terrenos ocupados. |
|
Movilidad y Transportes |
Superficies asociadas al consumo energético y terrenos ocupados por infraestructuras de comunicación y transporte. |
|
Bienes de consumo |
Superficies
necesarias para la producción de bienes de consumo, sea en forma de energía y
materias primeras para su producción, o bien terrenos directamente ocupados
para la actividad industrial |
Una vez estimado el valor de la huella
ecológica, los autores de la metodología calculan las superficies reales de
cada tipología de terreno productivo (cultivos, pastos, bosques, mar y terreno
urbanizado) disponibles en el ámbito de estudio. La suma de todos ellos es la
Capacidad de Carga Local y está expresada en hectáreas por habitante.
La comparación entre los valores de la
huella ecológica y la capacidad de carga local permite conocer el nivel de
autosuficiencia del ámbito de estudio. Tal y como se indica en la Tabla 3,
si el valor de la huella ecológica está por encima de la capacidad de carga
local, la región presenta un déficit ecológico. Si, por el contrario, la
capacidad de carga es igual o mayor a la huella ecológica, la región es
autosuficiente, siempre teniendo en consideración las limitaciones del
indicador.
Tabla 3: Comparación entre la Huella
Ecológica y la Capacidad de Carga.
|
Huella Ecológica |
> |
Capacidad de Carga |
La región presenta un |
|
Huella Ecológica |
= |
Capacidad de Carga |
La región es autosuficiente. |
Por tanto, el déficit ecológico nos
indica que una región no es autosuficiente, ya que consume más recursos de los
que dispone. Este hecho nos indica que la comunidad se está apropiando de
superficies fuera de su territorio, o bien, que está hipotecando y haciendo uso
de superficies de las futuras generaciones.
En el marco de la sostenibilidad, el
objetivo final de una sociedad tendría que ser el de disponer de una huella
ecológica que no sobrepasara su capacidad de carga, y por tanto, que el déficit
ecológico fuera cero.
5.
HUELLA ECOLÓGICA Y SOSTENIBILIDAD
A pesar de que la huella ecológica es un
indicador que puede subestimar el impacto real de la actividad humana sobre el
entorno, y que existe aún importantes limitaciones en relación a su aplicación
metodológica y información disponible, hay que destacar las oportunidades que
plantea en relación a la estrategia de la sostenibilidad.
Hay que destacar entre sus principales
potencialidades:
Agrupa en un solo número la intensidad
del impacto que una determinada comunidad humana ejerce sobre los ecosistemas,
tanto por el consumo de recursos como por la generación de residuos.
El
progresivo proceso de concentración de la población en sistemas urbanos y
globalización de los flujos de materiales y energía dificulta de forma
creciente la vinculación por parte de la población del consumo de bienes y
energía con el impacto que tienen sobre el medio. La huella ecológica permite
definir y visualizar la dependencia de las sociedades humanas respecto al
funcionamiento de los ecosistemas del planeta a partir de superficies
apropiadas para satisfacer un determinado nivel de consumo.
Permite
así establecer el área real productiva de la que se está apropiando
ecológicamente una determinada comunidad humana, independientemente de que se
encuentre más allá de su territorio, distinguiendo así mismo entre las
diferentes funciones ecológicas que ejercen los ecosistemas.
La posibilidad de realizar el cálculo
para diferentes comunidades humanas o sectores de una misma sociedad con estilos
de vida diferenciados permite la visualización de inequidad en la apropiación
de los ecosistemas del planeta.
Pese a sus limitaciones, la huella ecológica permite hacer un seguimiento del impacto de una comunidad humana asociado al consumo de recursos –entradas del sistema – mediante la actualización del indicador a lo largo de los años.