Paisaje

  1. OBJETO DEL ANEJO
  2. INTRODUCCIÓN
  3. EL DESARROLLO SOSTENIBLE DESDE LA ECOLOGÍA DEL PAISAJE
  4. EL DESARROLLO SOSTENIBLE
  5. PLANIFICACIÓN AMBIENTAL.
  6. ORDENAMIENTO GEOECOLÓGICO
  7. ECOLOGÍA DEL PAISAJE
  8. PAISAJE SOSTENIBLE
  9. AGENDAS 21 EN ESPAÑA

 

 

1. OBJETO DEL ANEJO

El objeto de este anejo es concienciar de la importancia del paisaje como valor ecológico y cultural. El enfoque del mantenimiento de los paisajes desde el desarrollo sostenible, la planificación ambiental, un ordenamiento geoecológico así como acercar ejemplos de actuaciones paisajísticas llevadas a cabo por iniciativas de agenda 21 en nuestro país.

 

2. INTRODUCCIÓN

 

En las últimas décadas la sociedad se ha dado cuenta de que la  capacidad tecnológica y la presión demográfica se han convertido en  una amenaza para numerosos recursos de carácter tanto natural como cultural. Entre ellos se encuentra el paisaje; en su condición tanto de elemento de calidad ambiental como de valor histórico y cultural,

que además representa un recurso económico en cuanto a que influye en la localización y desarrollo de determinadas actividades y en el precio del suelo .

 

Este carácter de escena causal, calidad, diversidad y ventaja competitiva económica ha sido reconocido como tal por el Consejo de Europa en la Convención Europea del Paisaje aprobada en el 2000, cuyo objeto es promover la protección, la gestión y la ordenación de los paisajes y organizar la cooperación europea en estos aspectos.

 

Una de las primeras características que acompaña al paisaje es la indefinición semántica que indistintamente se atribuye al término como sinónimo de medio físico, medio ambiente, espacio percibido, elemento exclusivamente formal... tanto en la normativa vigente como en las diversas metodologías de análisis. Por ello la Convención como primer paso, en su Capitulo I, define paisaje, gestión de paisajes y ordenación de paisajes.

 

El paisaje designa cualquier parte del territorio, tal como es percibida por las poblaciones, cuyo carácter resulta de la acción de factores naturales y/o humanos y de sus interrelaciones; la gestión de los paisajes comprende las actuaciones dirigidas, en la perspectiva del desarrollo sostenible, al mantenimiento del paisaje con el fin de guiar y armonizar las transformaciones inducidas en él por la evolución social, económica y ambiental; la ordenación de paisajes comprende las actuaciones que  presentan un carácter prospectivo particularmente acentuado y encaminado a la mejora, la restauración o la creación de paisajes.

 

Como queda recogido en la Convención, la aplicación de medidas de intervención destinadas a la gestión y la ordenación de los paisajes requiere: promover la sensibilización respecto al valor de los paisajes, a sus funciones y a su transformación; formar a especialistas y realizar campañas de educación en los diversos niveles; identificar, caracterizar y calificar cada uno de los paisajes concernientes a un territorio a partir de intercambios de experiencias y metodologías; cooperando y ofreciendo asistencia técnica y científica, ya que a la diversidad de acepciones que acompaña al término se añade la variedad de orientaciones metodológicas que no han convergido ni han permitido una sistematización de carácter general:

 

 

 

- La de geógrafos, geólogos y ecólogos, que analizan el paisaje como la escena resultado del sistema ecológico y territorial, donde destaca el carácter funcional. Se evalúa el paisaje a partir principalmente de unidades irregulares homogéneas en contenido territorial y atendiendo a criterios de calidad relacionados con componentes físicos de la escena o con categorías estéticas (integridad, diversidad, cualidades percepcionales...)

 

- La de ingenieros, arquitectos y paisajistas que atienden al paisaje como una escena exclusivamente visual, donde prima el carácter estructural. Se evalúa el paisaje generalmente sobre divisiones regulares, a partir de puntos de visión y cuencas

visuales en términos de características visuales como el color, formas, líneas...

 

- La de psicólogos, geógrafos humanos y sociólogos, que han profundizado sobre la apreciación subjetiva del paisaje, desarrollando numerosas técnicas de valoración de la calidad del paisaje mediante encuestas a individuos.

 

Así pues, la Convención Europea es realmente un ámbito idóneo para avanzar no sólo en el análisis paisajístico, gracias al intercambio y a la cooperación sino también para desarrollar programas de ordenación y gestión de los paisajes. A ello ayudará el Premio del paisaje del Consejo de Europa, que podrá ser atribuido a las entidades locales y regionales u organizaciones no gubernamentales que en este nuevo marco hayan aplicado políticas o medidas destinadas a la protección, la gestión y/o la ordenación sostenible de sus paisajes.

 

3. EL DESARROLLO SOSTENIBLE DESDE LA ECOLOGÍA DEL PAISAJE

Al hablar de desarrollo muchos sólo lo entienden como crecimiento global de producción, de renta media o cualquier otro indicador económico, lo cual no es cierto.

Hace más de tres décadas, dos renombrados académicos franceses L. J. Lebret y F. Perroux promovieron una concepción diferente, planteando "que sólo se puede hablar de desarrollo si se satisfacen las necesidades fundamentales de la sociedad, incluyendo la educación, necesidades culturales, espirituales, etc." Es decir, se referían al desarrollo incluyendo al hombre en todas sus dimensiones.

Por esos tiempos se comienzan a conocer dos conceptos que en los últimos años algunos autores han tratado de contraponer, pero que consideramos, en última instancia reflejan el interés despertado en el mantenimiento de las condiciones óptimas para el sostenimiento de la vida en nuestro planeta. Estos conceptos son: desarrollo sostenible y ecodesarrollo.

4. EL DESARROLLO SOSTENIBLE

El concepto de desarrollo sostenible fue discutido en las reuniones preparatorias de la conferencia sobre el medio ambiente humano celebrada en Estocolmo en 1972, y descrito por algunos autores durante los años setenta, como R. Dasmann, J. Milton y P. Freeman en su libro "Ecological Principles for Economic Development".

Después de la presentación del informe de la Comisión Mundial Sobre el Medio Ambiente y el Desarrollo, conocido como "Nuestro futuro común" o simplemente "Informe Brundtland” (1987) y sobretodo después de la Cumbre de Río en 1992, el concepto se ha difundido ampliamente alcanzando amplias repercusiones políticas y promoviéndose a niveles altos de decisión.

Según la conocida definición de desarrollo sostenible planteada en el Informe Brundtland 1987, el crecimiento económico y el uso racional de los recursos naturales y el medio ambiente están vinculados.

Desde una perspectiva meramente ecológica, el desarrollo sostenible se percibe como la interrelación entre los sistemas económicos altamente dinámicos y los sistemas ecológicos menos cambiantes en la cual:

En síntesis, el desarrollo para ser sostenible debe ser concebido como un proceso multidimensional en Inter-temporal en el cual la trilogía equidad, competitividad y sostenibilidad se sustentan en principios éticos, culturales, socioeconómicos, ecológicos, institucionales, políticos y técnico-productivos.

Diversos especialistas mencionan cuatro dimensiones del desarrollo sostenible: socieconómica, institucional y política, productivo-tecnológica, y ecológica.

A pesar del tiempo transcurrido y la gran cantidad de publicaciones, aún no hay consenso respecto a lo que significa realmente el desarrollo sostenible y las numerosas interpretaciones varían según sea la disciplina, el paradigma o la ideología que sirva de base para definirlo.

 

Por otro lado, desde los años setenta, otros autores comenzaron a plantear que no se puede hablar de desarrollo de una sociedad si ésta no controla los equilibrios físicos y biológicos de su propio ambiente, lo que dio lugar al segundo concepto

 

5. PLANIFICACIÓN AMBIENTAL.

 

La planificación como función técnica conocida como planificación modernista (con sesgo positivista y racionalista) ha fracasado y es muy difícil de contraponer al rápido desarrollo tecnológico y económico propuesto como "Modelo de Desarrollo" por la economía de libre mercado, lo que se agudiza además por el incremento de la entropía social del propio sistema.

 

Esto establece la necesidad de un nuevo tipo de planificación: Sostenible o ambiental según unos, Ecológica, Espacial, Estratégica, etc., según otros.

El nuevo modelo de planificación debe buscar acercar el conocimiento a la acción, es decir sin olvidarnos del futuro hacer énfasis en los procesos actuales. Este nuevo modelo debe ser entonces normativo, innovador, político, negociador y basado en el aprendizaje social.

 

Los objetivos básicos de esta planificación son:


Esta planificación a la que llamaremos Planificación Ambiental puede ser concebida como:

 

"El instrumento dirigido a planear y programar el uso del territorio, las actividades productivas, la organización de los asentamientos humanos y el desarrollo de la sociedad, en congruencia con el potencial natural de la tierra, el aprovechamiento sustentable de los recursos naturales y humanos y la protección y calidad del medio ambiente".

 

La planificación ambiental busca organizar las actividades socio-económicas en el espacio, respetando sus funciones ecológicas de forma que se promueva la sustentabilidad ambiental y el desarrollo sostenible.

 

Esta planificación debe tener entonces dos dimensiones:

 

 

Esta concepción sistémica de la planificación ambiental plantea que no puede existir un equilibrio ecológico a largo plazo junto con situaciones socio-económicas críticas como son: la pobreza, la desnutrición, el analfabetismo, etc.; así como no es posible un desarrollo socio-económico sin que este se adecue a la disponibilidad y renovación de los recursos naturales por un lado (el llamado capital natural por algunos autores) y al desarrollo de las fuerzas productivas por el otro.

 

Se considera a la planificación ambiental como una actividad cognoscitiva multidimensional, compleja y dinámica que incluye varios niveles o fases

 

6. ORDENAMIENTO GEOECOLÓGICO

 

Concebido como: "el nivel más amplio y abarcador de la planificación ambiental, está dirigido a determinar un modelo constituido por tipos funcionales, su régimen de utilización y el sistema de medidas, para cada parte del territorio, así como sus entidades de operación y los instrumentos administrativos, legales y sociales, que aseguren su aplicación".

 

Se basa en tres principios básicos que son:

 

El ordenamiento geoecológico, busca alcanzar el desarrollo armónico del espacio y debe contribuir como base regional del desarrollo, siendo necesario como fundamento de la planificación ambiental ya que establece que el territorio es: el patrimonio del desarrollo, el portador de recursos naturales y humanos que son frágiles, vulnerables y finitos; un recurso económico ya que genera bienes y servicios y a su vez escenario para la vida.

 

Por último es necesario apuntar que el ordenamiento geoecológico es también un proceso tecnológico del planeamiento y por tanto debe ser flexible, continuo y a largo plazo; siendo además holístico y sistémico ya que no sólo es ambiental, sino social, económico, político y administrativo, debiendo traducirse en una zonificación de las capacidades y potenciales del territorio ( oferta u objeto de la planificación) para determinada actividad socio-económica (demanda o sujeto de la planificación).

 

Hasta el momento en la mayoría de los países la planificación del espacio ha sido vista y estudiada usando límites políticos, cuencas hidrológicas o algunas otras unidades, lo que ha demostrado un desconocimiento del desarrollo teórico-metodológico y práctico alcanzado por la Geoecología o Ecología del Paisaje que proporciona una base sólida para el análisis holístico y sistémico del espacio permitiendo clasificar y delimitar unidades homogéneas por sus características que pueden ser estudiadas, evaluadas y gestionadas en el propio proceso de planificación del espacio.

 

 

7. ECOLOGÍA DEL PAISAJE

 

Las ciencias del paisaje como se les conoce hoy en día tienen sus antecedentes en los trabajos de Humboldt y Dokuchaev en el siglo XIX, quienes establecieron las bases para los estudios integrados de los territorios.

 

En este siglo muchos otros investigadores de Europa, América y Australia han contribuido al desarrollo de estas disciplinas, estableciendo una doctrina teórico-metodológica coherente y desarrollando un conjunto de técnicas y procedimientos adecuados a la solución de las tareas (cada vez más complejas) a ellas encomendadas, convirtiéndose las Ciencias del Paisaje en punto de partida básico para la construcción del nuevo paradigma holístico ambiental.

 

El paisaje como noción multidisciplinar enmarcada en la concepción dialéctico-sistémica incluye al menos 3 niveles que son: el geosistema o paisaje natural según muchos autores, el socio-sistema y el sistema cultural.

 

El paisaje geográfico, geosistema, landshaft, landscape, etc.; entonces puede ser concebido como: "una categoría científica general de carácter multidisciplinar definida como: "un sistema espacio-temporal, complejo y abierto, que se origina y evoluciona justamente en la interfase naturaleza-sociedad, en un constante estado de intercambio de energía, materia e información, donde su estructura, funcionamiento, dinámica y evolución reflejan la interacción entre los componentes naturales (abióticos y bióticos), técnico-económicos y socio-culturales”.

 

 

El término Geoecología o Ecología del Paisaje fue acuñado por el biogeógrafo alemán C. Troll en 1939 y guarda una estrecha relación con la Geografía de los Paisajes desarrollada por los geógrafos rusos desde finales del siglo XIX.

 

Según la Asociación Internacional de Ecología del Paisaje (IALE) creada en los años 80, ampliamente difundida en Europa y Norteamérica y cuyos objetivos básicos son desarrollar la Ecología del Paisaje como la base para el análisis, planificación y gestión de los paisajes del mundo, la Ecología del Paisaje es: "el estudio de la variación espacial de los paisajes a escalas diversas, incluyendo las causas y consecuencias biofísicas y sociales de la heterogeneidad de los mismos".

 

El propio desarrollo de la Ecología del Paisaje en las últimas tres décadas permite establecer dos direcciones básicas en sus estudios, las cuales están asociadas en muchas ocasiones con la formación académica y actividad investigadora de los especialistas que las desarrollan, estas dos direcciones a saber son: la ecológica y la de ordenamiento o gestión.

 

La Dirección Ecológica hace énfasis en los aspectos ecológicos, relacionados con la heterogeneidad espacial, preocupándose más de las relaciones horizontales del paisaje.

 

Esta concepción está muy difundida y es de amplia aceptación por las numerosas publicaciones y la enseñanza universitaria de muchos de sus seguidores.

 

Para esta dirección el paisaje se concibe como una entidad espacial, un ensamble de ecosistemas en interacción centrando su interés en los diferentes fenómenos relacionados con el intercambio entre los sistemas y la heterogeneidad espacial. El término paisaje se usa entonces para designar una escala de trabajo y un nivel de percepción.

 

La Dirección del Ordenamiento y Gestión. Está segunda dirección hace énfasis en la planificación territorial, analiza la dinámica y la estructura del uso de la tierra y la cartografía ecológica.

 

Para esta segunda dirección el paisaje es una realidad más compleja y diversificada, abordando entonces la evaluación de los paisajes en función de la existencia de un sujeto o usuario, incluyendo no sólo lo natural sino también lo social, cultural, económico y visual. La aplicación de los estudios del paisaje al diseño y al uso del espacio se constituye en el campo básico de la ecología del paisaje e importante vía de relación con los arquitectos, planificadores, etc.

 

La concepción del paisaje como perspectiva integradora y sistémica no es sólo útil sino esencial para analizar no solamente los problemas locales sino además problemáticas más amplias a nivel regional e incluso global.

El reconocimiento de los impactos acumulativos de los problemas locales en un amplio sentido espacial y los impactos regionales también necesitan del estudio de las interacciones verticales y horizontales en los geosistemas a diferentes escalas y niveles jerárquicos.

 

8. PAISAJE SOSTENIBLE

 

La búsqueda de un paisaje sostenible, es decir la incorporación de la sostenibilidad en el proceso productivo y social, depende de que alcancemos en el entorno del paisaje una eficiencia energética, utilicemos tecnologías más apropiadas, logremos la equidad social, el ajuste del crecimiento a los potenciales y recursos naturales disponibles y la adaptación y responsabilidad en la toma de decisiones. Además debemos lograr un equilibrio en las características intrínsecas del paisaje como soporte geoecológico y socio-cultural de la sostenibilidad .

 

Esto nos permitirá alcanzar la concepción de paisaje sostenible visto como "un lugar donde las comunidades humanas, el uso de los recursos y la capacidad de carga se pueden mantener a perpetuidad".

 

9. AGENDAS 21 EN ESPAÑA

 

AGENDA 21 ANDALUCÍA

 

Una estrategia para la conservación y el uso sostenible de la diversidad biológica y paisajística en Andalucía, que debe ser redactada en consonancia con el convenio sobre la diversidad biológica y las estrategias europea y española de la misma naturaleza.

 

El potenciar el desarrollo de programas de investigación y seguimiento de la diversidad andaluza..

 

El fortalecimiento de la red andaluza de espacios naturales protegidos dentro de la red natura 2000, que garantice la conservación de sus valores ecológicos, paisajísticos y etnológicos, mediante una adecuada gestión.

 

El desarrollo de técnicas de conservación de la biodiversidad, a partir de las que se utilizan en los espacios naturales protegidos y en los centros en los que se acumula y gestiona la diversidad biológica, tales como jardines botánicos, centros de rescate y bancos de germoplasma.

 

La creación de corredores ecológicos, que permitan la conexión entre poblaciones, comunidades y ecosistemas de interés biológico.

 

La protección y regeneración de los ríos, mediante el deslinde del dominio público hidráulico, y la recuperación de los bosques de ribera, garantizando el caudal ecológico.

 

La elaboración del inventario de los recursos genéticos y culturales asociados a la diversidad biológica, estableciendo un modelo de gestión que asegure su conservación y posibilite el uso sostenible de forma compatible con el modelo de desarrollo aquí propuesto.

 

La protección de ciertos paisajes y ecosistemas antrópicos y formas de cultivo, ganadería, uso tradicional o transformación artesanal de los recursos naturales,

así como el papel de ciertos agentes sociales que conservan formas tradicionales de vida, dada su singularidad

 

La elaboración y/o seguimiento de planes de recuperación y conservación de especies vulnerables o en peligro de extinción, dentro y fuera de los espacios protegidos y hasta sus últimos objetivos.

 

La protección de las razas autóctonas en peligro de extinción, potenciando la creación de bancos de germoplasma, semen y embriones congelados o reservas en vivo.

 

El control para evitar la introducción en los medios naturales de organismos modificados genéticamente.

 

La aplicación estricta de los convenios internacionales de comercialización de especies exóticas para evitar la inferencia en la conservación de nuestros valores naturales y la esquilmación de diversidad en los países de origen.

 

El apoyo, en foros y organismos internacionales, a la prohibición de la concesión de derechos de propiedad intelectual (patentes) sobre organismos vivos y material genético.

 

PAISAJES ANDALUCES

 

En Andalucía la calidad del paisaje ha tenido tradicionalmente un influjo positivo sobre sus habitantes y, al mismo tiempo, ha representado uno de sus mayores atractivos en el exterior. La imagen del territorio andaluz cuenta como una de sus señas de identidad más poderosas en general y, particularmente, en algunos espacios, de gran significación natural, histórica y cultural.

En los últimos años, al igual que ocurre en otras muchas partes de Europa, los paisajes andaluces son, contradictoriamente, objeto de un aprecio creciente y de una paulatina pero constante degradación. Ante esta paradójica situación no cabe sino reaccionar impulsando las políticas y actuaciones que ayuden, como exige el Estatuto de Autonomía, (art. 12.6) a proteger y realzar los paisajes andaluces.

 

Diversas iniciativas auspiciadas por el Consejo de Europa instan a los países firmantes a desarrollar políticas paisajísticas, principalmente en los niveles regional y local.

 

La Convención Europea del Paisaje lo entiende como una cualidad que debe tener la totalidad del territorio. Deben establecerse objetivos de calidad paisajística que determinen, para cada parte o porción del territorio, en qué medida deben ser objeto de protección, gestión u ordenación paisajística.

 

En consecuencia, la agenda 21 Andalucía debe considerar:

 

El desarrollo de políticas específicas relacionadas con los importantes valores que contienen los paisajes andaluces.

 

El establecimiento de objetivos de calidad paisajística sustentados científicamente en la protección de la naturaleza, la preservación del medio ambiente y del patrimonio artístico y cultural que, al mismo tiempo, recojan, mediante procesos de participación, las preferencias paisajísticas de las poblaciones a escala local y comarcal.

 

Los criterios de actuación relativos al paisaje que deben incorporar las políticas sectoriales con mayor incidencia paisajística (agricultura, industria, carreteras, urbanismo, obras hidráulicas y minería, entre otras).

 

El desarrollo de una metodología de evaluación de impacto ambiental, ya exigida legalmente, en cuanto se refiere a las tipologías de paisajes andaluces y a los lugares de valores paisajísticos más sobresalientes.

 

El desarrollo de la figura de paisajes protegidos legalmente establecida (ley básica 4/89 y ley autonómica 2/89).

 

La mejora decidida de las condiciones paisajísticas de las periferias urbanas andaluzas, desarrollando inicialmente programas de limpieza y dignificación de las mismas.

 

El mantenimiento y mejora de los paisajes agrarios andaluces, mediante la protección de las construcciones rurales y el fomento del arbolado en caminos, lindes y herrizas, pasando a considerar el paisaje como factor importante del desarrollo rural.

 

El desarrollo de un programa de actuaciones paisajísticas urgentes con relación a situaciones de gran impacto negativo en áreas de especial estimación paisajística (restauración de canteras y vertederos, grandes obras de infraestructura, etc.).

 

La promoción de campañas de sensibilización y participación ciudadana con relación a la protección y gestión de los paisajes.