CAPÍTULO 16
REVISIÓN DEL PROGRAMA

El camino hacia el desarrollo sostenible, tanto dentro como fuera de la Comunidad, será largo. El presente programa comunitario tiene por finalidad iniciar cambios en el comportamiento y las tendencias a nivel de la Comunidad, en los Estados miembros, en el mundo empresarial y al nivel del ciudadano común. El planteamiento adoptado en todas sus partes consiste en determinar:

- objetivos, bien específicos o generales, que apunten en la dirección del desarrollo sostenible

- metas para el periodo hasta el año 2000, de forma que haya una medida cuantificable o cualitativa del progreso

- acciones que deberán emprenderse a corto y medio plazo para iniciar la singladura y/o acelerar el progreso.

Dadas las inadecuaciones de los datos básicos y de las tendencias pronosticadas es inevitable que exista una incertidumbre en torno a la validez de determinadas metas o a la urgencia de determinadas acciones. No obstante, los jefes de estado y de gobierno de la Comunidad han determinado que deberá aplicarse el planteamiento preventivo.
Si bien el Programa prevé como horizonte el final de la década, la intención actual es que se revise en una fase intermedia. Además de la mejora que se espera en la información pertinente y en la disponibilidad de resultados del actual programa comunitario de investigación sobre el medio ambiente (1990-1994), habrá importantes exámenes de las políticas de la Comunidad en los ámbitos de la industria, la energía, el transporte, la agricultura y los 

Fondos Estructurales en los próximos años.

Inspirándonos en la analogía del gran buque, que requiere mucho tiempo y espacio para sus maniobras, la fase 1992-1995 debería verse como un periodo de preparación, que ha de cambiar el sentido de la dirección y del compromiso, y la fase 1996-2000 correspondería al funcionamiento a todo vapor. Consecuentemente, se emprenderá una evaluación exhaustiva de la situación, y se publicará, antes de finales de 1995, un informe actualizado sobre el estado del medio ambiente y un examen de la política y estrategia expuesta en el presente Programa.

CONCLUSIÓN

Nos encontramos en un momento decisivo por lo que respecta a la integración de las cuestiones de medio ambiente en la política de la Comunidad. Los efectos del mercado interior, la necesidad de implantar el desarrollo sostenible en las demás políticas y de dar un buen ejemplo al resto del mundo requieren una modificación sustancial de nuestros planteamientos.
El presente Programa constituye, en sí mismo, un punto de inflexión. Por primera vez, se establecen en él, a la vez, una estrategia y un calendario de las medidas necesarias para que la Comunidad progrese hacia una economía sostenible, y para asistir a nuestros vecinos menos desarrollados en esta mismo cometido. Las tareas que plantea el Programa no involucran meramente a las instituciones comunitarias; para que dé resultado, va a requerir una cooperación y un apoyo pleno por parte de todos los actores. La Comunidad tan sólo puede proporcionar el marco.
La realización del presente Programa y de sus objetivos de desarrollo sostenible constituyen uno de los máximos retos políticos y económicos de la Comunidad desde ahora hasta el año 2000. Es ésta la base de un «planteamiento más ilustrado y más sistemático de la gestión del medio ambiente», que el Consejo consideró, en junio de 1990, una cuestión de urgencia. Si no fuéramos capaces de responder a este desafío, no solo perjudicaríamos con ello a las actuales generaciones, sino también a las generaciones futuras. La Comunidad y todos sus ciudadanos deben asumir sus propias responsabilidades. Es una responsabilidad compartida que requiere una actuación colectiva.
El medio ambiente depende de nuestras actuaciones colectivas. El medio ambiente estará condicionado por las medidas que tomemos hoy.

(1) No figura en la presente publicación. Véase COM(92) 23 final - Vol. III.
(2) DOCE  112/C, de 20-12-73, DOCE 139/C, de 13-06-77, DOCE 46/C, de 17-12-83 y DOCE 328/C, de 07-12-87.
(3) SEC(91) 629 de 19-04-91.
(4) Los países en desarrollo representan 46 %, el mundo desarrollado el 16 % (el 41,6 % en 1990) y los países de Europa central y oriental el 11 % (el 24 % en 1990).
(5) Energy in Europe, Energy for a new century: the European perspective, julio de 1990.
(6) COM(89) 369 de 08-02-90.
(7) SEC(91) 1744 final, de 14-10-91.
(8) Si excluimos la superficie ocupada por los cruces, nudos y estacionamientos, la red viaria representa aproximadamente el 3,1 % de toda la superficie del suelo en la Comunidad; si excluimos la superficie ocupada por las estaciones de ferrocarril y las vías de clasificación, la red ferroviaria representa el 0,1 % del suelo.
(9) COM(92) 46 final, de 20-02-92: Libro Verde sobre el impacto ambiental de los transportes, una estrategia comunitaria para un transporte sostenible.
(10) COM(91) 100 final, de 01-02-91.
(11) COM(91) 258 final, de 11-07-91.
(12) IIASA: Instituto International de Análisis de Sistemas Aplicados, Austria, Executive Report 17, Febrero de 1991.
(13) COM(88) 255; DOCE 165/L, de 15-06-89.
(14) Plan de Acción para el Meditarráneo del PNUMA.
(15) COM(91) 97 final, de 24-04-91.
(16) IPCC: Reports of Working Groups, 1990; Supplementary Report, 1992; OMN/PNUMA.
(17) SEC(91) 1744 final, de 14-10-91.
(18) Conclusiones del Consejo conjunto de energía y medio ambiente de 29 de octubre de 1990.
(19) En 1990, la Comisión elaboró una serie de situaciones hipotéticas en relación con la demanda y el abastecimiento de energía y sus consecuencias en las emisiones de NOx, SO2 y CO2. Sobre la base de cálculos informáticos según el modelo RAINS, parece probable que en las regiones que figuran dentro de los objetivos 1 y 2 de los Fondos Estructurales aumente la acidificación de forma considerable. No obstante, cuando en esas regiones haya zonas en las que se alcancen o se superen las cargas críticas, habrá que establecer más reducciones además de las dispuestas en la legislación comunitaria vigente. En las demás regiones comunitarias se aplicarán los objetivos de reducción indicados, sin ninguna excepción que requiera una fuerte disminución de la demanda energética mediante mayor rendimiento y ahorro de la energía.
(20) Como ha quedado confirmado en la Resolución del Consejo de 12-12-91, DOCE 59/C, de 06-03-92.
(21) DOCE 163/L, 89/369/CEE, DOCE 203/L, 89/429/CEE.
(22) DOCE 135/L, de 30-05-91, 91/271/CEE.
(23) COM(90) 218 de 27-06-90.
(24) Fuente: ECMT report on Transport policy and the environment, OECD, París, 1990.
(25) COM(91) 452 final, de 07-11-91.
(26) DOCE 59/C, de 06-03-92.
(27) SEC(89) 934 final, septiembre 1989.
(28) Resolución del Consejo de 7. 5. 1990, DOCE 122.
(29) Dato basado en las estadísticas de Eurostat y de la OCDE.
(30) DOCE  230/L, de 05-08-82.
(31) DOCE  196/L, de 16-08-67.
(32) DOCE  117/L, de 08-05-90.
(33) DOCE  80/L, de 27-03-90.
(34) Directiva 92/3/Euratom del Consejo, de 3 febrero 1992.
(35) DOCE  371/L, de 30-12-87, DOCE 211/L, de 22-07-89, DOCE  101/L, de 13-04-89.
(36) DOCE  82/L, de 29-03-90.
(37) DOCE  371/L, de 30-12-89.
(38) DOCE  357/L, de 07-12-89.
(39) Reglamento CE/1210/90 del Consejo; DOCE  120/L, de 11-05-90.
(40) COM(92) 36 final de 28-02-92.
(41) SEC(91) 1744 final de 14-10-91.
(42) DOCE   158/L, de 23-06-90.
(43) DOCE   177/C, de 06-07-88.
(44) COM(91) 452 final de 07-11-91.
(45) DOCE   377/L, de 31-12-91, 91/692/CEE.
(46) DOCE   158/L, de 23-06-90, p. 56.
(47) DOCE   251/L, de 04-10-89.
(48) PNUMA: Scientific Assessment of Ozone Depletion, 17-12-91.
(49) Mientras que en la actualidad sólo se conocen 1,5 millones de especies, hay estimaciones que indican que el número total de especies bien puede ser diez veces mayor. El número de especies que desaparecen cada día indicado más arriba se ha calculado a partir de esta segunda cifra.
(50) DOCE   229/L, de 17-08-91.
(51) Resolución 6723/90 de 29-05-90.
(52) SEC(91) 1693 final de 30-10-91.



 
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