CAPÍTULO 12
COOPERACIÓN BILATERAL

Los temas de medio ambiente aparecen ahora reflejados en los vínculos de cooperación bilateral que establece la Comunidad con sus interlocutores en todo el mundo. La cooperación con otros países industrializados, con vistas a lograr una mejor coordinación de las políticas ambientales y una respuesta más eficaz a los retos ambientales comunes ha ido creciendo de forma continua, particularmente mediante la participación activa en la labor de la OCDE. Asimismo es necesario reforzar sustancialmente los actuales mecanismos de consulta e intercambio de información sobre temas medioambientales entre la Comunidad y sus principales interlocutores, a saber, los EEUU, Canadá, Japón y Australia. En el contexto paneuropeo, el acuerdo sobre el Espacio Económico Europeo requiere una convergencia progresiva de las políticas de medio ambiente de la Comunidad y de los países de la AELC. Dicha convergencia debería reflejarse progresivamente en los foros internacionales, donde las posiciones adoptadas por ambos grupos de países ya revelan preocupaciones y objetivos similares.
Habrá que intensificar y ampliar la cooperación ambiental con los países industrializados. Es importante, sobre todo, lograr una mayor convergencia entre las políticas de medio ambiente, especialmente en lo que respecta a las medidas que podrían influir decisivamente en la posición competitiva de la industria. Resulta esencial evitar que la aplicación de las políticas de medio ambiente tenga efectos perjudiciales sobre la competitividad de un país o grupo de países frente a los demás estados industrializados.
Sin embargo, y como es obvio, resulta particularmente prioritario intensificar la cooperación ambiental con los países en vías de desarrollo y con los de Europa Oriental, dada la situación especialmente grave del medio ambiente en estos estados.

12.1. Países en vías de desarrollo

La Comunidad tiene el compromiso de asistir a los países en vías de desarrollo en su tarea de hacer frente a los problemas ambientales cada vez más acuciantes a los que están expuestos, y de alcanzar un desarrollo sostenible. En la actualidad, la Comunidad y los Estados miembros aportan en torno al 47 % del total de la ayuda oficial al desarrollo, lo cual representa el 0,45 % del PNB (más del doble de lo que aportan los EEUU o Japón). 
La Comunidad y los Estados miembros seguirán intensificando estos esfuerzos: aparte de los recursos financieros adicionales que serán necesarios para fomentar la participación de los países en vías de desarrollo en las medidas destinadas a resolver los problemas ambientales mundiales, se debe aumentar la ayuda oficial al desarrollo y movilizar nuevos recursos financieros, especialmente los privados, para financiar proyectos y programas de desarrollo sostenibles y racionales desde el punto de vista del medio ambiente.
La Comunidad y sus Estados miembros volvieron a confirmar, en diciembre de 1991, su compromiso de alcanzar el objetivo aceptado de la ONU que consiste en dedicar el 0,7 % del PNB para ayuda al desarrollo al Tercer Mundo, para ayudar a los países en vías de desarrollo a aplicar, a nivel nacional, políticas de desarrollo sostenible.
Además, la coordinación entre la ayuda comunitaria y los programas bilaterales de los Estados miembros se ha ido incrementando con el paso del tiempo, con el fin de responder de forma coherente y eficaz a las necesidades de los países receptores. La Comunidad se esfuerza también por una coordinación cada vez más estrecha en la programación de las ayudas a largo plazo, en la convicción de que nuestros interlocutores no deberían encontrarse con recomendaciones, prioridades y procedimientos administrativos contradictorios por parte de los diversos organismos europeos que les hacen llegar sus donaciones. Esta coordinación incluye también a otros organismos multinaciones de ayuda.

Los países de África, el Caribe y el Pacífico (ACP)

En los últimos años, en la Comunidad se ha realizado un esfuerzo considerable por aumentar los recursos que se destinan a la cooperación con los países en vías de desarrollo, y por que éstos se concedan, en mayor medida, a fondo perdido. Desde 1963 existe una amplia relación de cooperación con los países ACP. La protección del medio ambiente y el desarrollo sostenible desempeñan un papel de importancia creciente en estas relaciones. Estos temas forman el núcleo del IV Convenio de Lomé, que se firmó en diciembre de 1989 y entró en vigor en septiembre de 1991 (50). El Convenio subraya que «el desarrollo se basará en un equilibrio sostenible entre sus objetivos económicos, la gestión racional del medio ambiente y la revalorización de los recursos naturales y humanos . . . debe concederse prioridad a la protección ambiental y a la conservación de los recursos naturales, que constituyen condiciones esenciales para un desarrollo sostenible y equilibrado desde un punto de vista tanto económico como humano . . . la cooperación entrañará una mutua responsabilidad por la conservación del patrimonio natural.»
En un título específico del Convenio se enumeran los principios y prioridades principales de la cooperación ACP/CE en materia de medio ambiente, y se incluyen disposiciones para el examen de todos los proyectos y programas con vistas a su impacto ambiental, sobre la publicación de información adecuada sobre los plaguicidas y otras sustancias químicas tóxicas, así como otras medidas por las que se prohíbe la exportación de residuos radiactivos o peligrosos de la Comunidad a los países ACP.
En lo que se refiere a los recursos financieros, la Comunidad pondrá a disposición de los estados ACP, en el contexto del Cuarto Convenio de Lomé, 12 000 millones de ecus a lo largo de 5 años, en su mayor parte en forma de subvenciones. Entre 1986 y 1989 se financiaron 230 proyectos para combatir la desertización, por un total de 1 700 millones de ecus, a los que hay que añadir los proyectos para la gestión de los recursos marinos, el fomento de las energías renovables e intervenciones similares. Tras la primera evaluación de los programas indicativos de Lomé IV, se calcula que se asignará un importe de 400 millones por año para programas de medio ambiente.

Los países de Asia y América Latina (ALA)

La evolución de la dimensión ambiental en el Convenio de Lomé tiene un paralelismo con la evolución de las orientaciones políticas que gobiernan la cooperación con los países ALA. De acuerdo con las nuevas directrices que se establecieron a principios de 1991, la protección del medio ambiente figura entre las áreas prioritarias de cooperación. Un 10 %, como mínimo, de la cantidad total disponible para la cooperación técnica y financiera con los países ALA (2 750 millones de ecus para el periodo 1991/1995) deben destinarse a proyectos de protección del medio ambiente. Las nuevas directrices también subrayan la necesidad de integrar la evaluación ambiental en el proceso de desarrollo en su conjunto, con la finalidad de asegurar una protección a largo plazo de los recursos naturales y un desarrollo sostenible.

Los países mediterráneos no comunitarios

Análogamente, las nuevas orientaciones políticas con respecto a la cooperación con los países mediterráneos no comunitarios para el periodo 1992/1996 prevén un refuerzo de la cooperación regional en el sector del medio ambiente. Los correspondientes proyectos regionales (por ejemplo, la lucha contra la contaminación marina y la gestión de las zonas costeras) se realizarán mediante una cooperación horizontal fuera de los acuerdos bilaterales. Gran parte de las asignaciones horizontales para el Mediterráneo, que ascienden a 230 millones de ecus, se dedicarán a proyectos de demostración y de formación. Se cuenta con que el BEI asigne unos 1 800 millones de ecus en concepto de préstamos a la región para los proyectos en cuestión. Además, la protección del medio ambiente es uno de lo objetivos prioritarios para la asignación de fondos conforme a los protocolos financieros bilaterales (1 075 millones de ecus en partidas presupuestarias y 1 300 millones de ecus en préstamos del BEI). MEDSPA, un programa de subvenciones para el medio ambiente que sufraga los gastos de asistencia técnica en los países no comunitarios del Mediterráneo, puede también desempeñar un papel importante en esta área. En su conjunto, los elementos antedichos constituyen un conjunto coherente de instrumentos financieros que podrían contribuir de modo significativo a la realización de los compromisos y objetivos acordados por los estados ribereños, la Comunidad, el BEI y el Banco Mundial cuando adoptaron, en 1990, la Carta de Nicosia.

La cuestión de las prioridades

Si bien la definición de objetivos prioritarios de la cooperación en el terreno del medio ambiente con nuestros interlocutores ACP, ALA y del Mediterráneo debe ser el resultado de un diálogo bilateral que tenga en cuenta las necesidades y las prioridades específicas de cada país, es evidente que, para que la cooperación ambiental funcione eficazmente, hay que poner especial énfasis en la creación de instituciones y en la mejora de las capacidades técnicas autóctonas en los países en vías de desarrollo. Ningún programa de asistencia puede tener éxito si el país receptor carece de las técnicas, los medios de gestión y la capacidad organizativa para formular y aplicar unas políticas adecuadas de protección ambiental y desarrollo sostenible. El refuerzo de la cooperación científica y tecnológica con los países en vías de desarrollo es de importancia capital; deberían continuarse y ampliarse los programas existentes de investigación y formación común en el sector del medio ambiente y del desarrollo. En lo referente a la asignación de fondos y a la elección de proyectos, hay que conceder también gran prioridad a las programaciones cruciales para el proceso de desarrollo, tales como la utilización eficaz de la energía y el desarrollo de fuentes de energía renovables, la lucha contra la degradación del suelo y su restauración, contra la desertización y la deforestación, así como la protección y la gestión de los recursos de agua dulce.
Finalmente, la Comunidad establecerá las debidas garantías ambientales para los niveles de programa y proyecto, tal y como se reconoce, entre otros, en el IV Convenio de Lomé y en la Resolución sobre medio ambiente y desarrollo adoptada por el Consejo de Desarrollo en mayo de 1990 (51).

12.2. Europa central y oriental

Los profundos cambios políticos que se han producido en Europa central y oriental han influido considerablemente en los temas de política internacional, entre los cuales las cuestiones ambientales figuran a la cabeza de la lista de prioridades. Los nuevos gobiernos democráticos han subrayado que la mejora de las normas ambientales y la protección de la salud humana y de la calidad de vida son prioridades a las que debe atenderse paralelamente al proceso de reforma y liberalización económica.
La degradación del medio ambiente es grave en muchas regiones de la Europa central y oriental; en algunas zonas, los daños que ya se han producido podrían ser irreversibles. Si bien el alcance y el tipo de degradación varía según el país y la región, prevalecen unos problemas comunes. Entre éstos figuran el extenso deterioro de los bosques por la lluvia ácida (se afirma que están afectados hasta un 75 % de los bosques de Polonia) y el envenenamiento de sistemas fluviales enteros (el agua del Vístula no es adecuada ni siquiera para usos industriales). Existe un riesgo permanente de accidentes industriales graves, sobre todo en el sector nuclear y el químico.
Muchos de los problemas tienen una dimensión regional transfronteriza: la cuenca del Vístula incluye la mayoría de los países de Europa oriental y el Elba pasa por Checoslovaquia y Alemania, la cuenca del Danubio abarca la mayoría de los países del sur: su contaminación se extiende al Mar Báltico, al Mar del Norte y al Mar Negro. En la Figura 10 se indican los efectos relativos de las sedimentaciones del SO2 y NOx en Europa debidas a emisiones procedentes de la totalidad de Europa en 1990. De la Figura 11, en la que aparecen las sedimentaciones previstas para 2000 a partir de la hipótesis más estricta para la CE (véase «acidificación») y las reducciones que se esperan en los países de Europa central y oriental (basadas en las empresas actuales), se deduce la importancia de adoptar un punto de vista paneuropeo por lo que respecta a estas sedimentaciones.

Acuerdos de Asociación

El 31 de diciembre de 1991, la Comunidad estableció Acuerdos de Asociación con Polonia, la República Federal Checa y Eslovaca y Hungría. Estos Acuerdos proporcionan un marco a largo plazo dentro del cual se desarrollarán las relaciones entre la Comunidad y estos países, incluida la cooperación en materia de medio ambiente. Se están negociando actualmente acuerdos similares con Rumania y Bulgaria, y están en fase de preparación los Acuerdos sobre Comercio y Cooperación con los Estados Bálticos y con Albania, que también incluirán disposiciones sobre el medio ambiente.

PHARE, Estrategia en el sector del Medio Ambiente y Programas Regionales

Desde el principio mismo, la protección del medio ambiente ha sido parte integral del programa comunitario PHARE de asistencia a la reforma económica en Europa central y oriental. Diseñado inicialmente para ayudar a Polonia y Hungría, hoy por hoy abarca también la República Federal Checa y Eslovaca, Rumania, Yugoslavia y Bulgaria.
Los programas de medio ambiente de PHARE se lanzaron en Polonia (22 millones de ecus), Hungría (25 millones de ecus), la República Checa y Eslovaca (30 millones de ecus) y la antigua RDA (20 millones de ecus). Dado que estos programas incluían un número relativamente elevado de actividades diferentes, se crearon unos equipos de asistencia técnica, financiados por PHARE, en los respectivos ministerios de medio ambiente, para asistir en la elaboración y aplicación del programa. La experiencia de los programas PHARE 1990, basados mayormente en «shopping lists» de proyectos, subrayó la necesidad de una enfoque más estratégico de los problemas ambientales de la región.
Consecuentemente, el Grupo de Trabajo sobre el Medio Ambiente del G-24 y los Ministros de Medio Ambiente reunidos en el Castillo de Dobris en junio de 1991 dieron el visto bueno a una «Estrategia de la CEE en el Sector del Medio Ambiente», que cubre un periodo de 3 años. En dicha estrategia se determinan una serie de objetivos políticos y de prioridades entre las que se incluyen la concienciación del público, el fortalecimiento y la expansión de los marcos institucional, político y normativo y la transferencia de información y tecnología. Esta estrategia constituye la base de los programas PHARE de medio ambiente para Polonia (35 millones de ecus), Hungría (10 millones de ecus), Rumania (1,15 millones de ecus), Bulgaria (15 millones de ecus) y la República Checa y Eslovaca (5 millones de ecus).
En vista del carácter transfronterizo de la mayoría de los problemas ambientales, el primer programa regional de medio ambiente dentro de PHARE, con una aportación comunitaria de 20 millones de ecus, se lanzó en 1991. Este programa incluye iniciativas para la cuenca del Danubio, el Triángulo Negro, la extensión de las actividades CORINE a Europa central y oriental, un informe sobre el estado del medio ambiente en Europa e investigación aplicada.
Seguridad nuclear y protección contra las radiaciones
Dentro del Programa de Medio Ambiente de PHARE, se han asignado 15 millones de ecus del presupuesto de 1991 a un programa regional de seguridad nuclear.
El Programa de Asistencia Técnica para los países de la antigua URSS incluye un programa para el sector de la energía que pone a disposición 53 millones de ecus para seguridad nuclear. El reciente acuerdo de cooperación con los países de la antigua URSS sobre seguridad nuclear, así como la Carta Europea de la Energía y los subsiguientes Protocolos ofrecerán unas posibilidades más amplias.

Perspectivas de futuro

La tarea a la que se enfrentan estos gobiernos es ingente: un progreso sustancial y duradero sólo podrá alcanzarse con asistencia exterior, especialmente de la Comunidad.
Durante el periodo cubierto por la actual Estrategia en el Sector del Medio Ambiente se determinarán importantes cambios políticos, se fortalecerán los marcos y las capacidades institucionales y normativas y se reforzará el vínculo entre las reformas ambientales y las económicas. Pero la inversión financiera necesaria para reducir la contaminación hasta un nivel de carga crítica y avanzar hacia un uso sostenible de los recursos naturales en Europa central y oriental está muy por encima de las disponibilidades del programa PHARE y de los demás programas G-24.
Consecuentemente, a medida que nos acercamos al año 2000, van a ser, cada vez más, los sectores privados y públicos de los propios países de Europa central y oriental quienes asuman la responsabilidad de generar las inversiones que se requieren para reducir la contaminación en la fuente. Ello obligará a modificar de forma fundamental las políticas de precios, a hacer grandes inversiones en nuevos equipos y tecnologías, e incluso a clausurar totalmente algunas de las instalaciones de producción más contaminantes. Serán necesarias importantes créditos y políticas previsoras de préstamo por parte de las instituciones bancarias nacionales e internacionales. En este contexto la función del Banco Europeo de Reconstrucción y Desarrollo (BERD), de reciente creación, será crucial; de hecho, el BERD ha lanzado ya sus primeros programas de préstamos en el sector medioambiental de Europa central y oriental.

Cuadro 19: Temas ambientales de alcance mundial

Objetivos
Metas hasta el año 2000
Medidas necesarias
Principales agentes

1. Conservación de la diversidad biológica global
- Frenar el deterioro de los ecosistemas y hábitats necesarios para mantener la diversidad de las especies y dentro de cada especie
- Convenio mundial sobre diversidad biológica
- Estrategias nacionales y regionales en relación con la diversidad biológica
- enfoque preventivo, EIA
- inventarios
- protección de los bosques, zonas húmedas y otros ecosistemas ricos en especies
- Mayor asistencia técnica y financiera a los países en vías de desarrollo
- Valoración de los recursos biológicos
Comunidad internacional

Todos los países (CE + EM)

Países industrializados (incluida la CE)

ídem
Objetivos
Metas hasta el año 2000
Medidas necesarias
Principales agentes
Objetivos
Metas hasta el año 2000
Medidas necesarias
Principales agentes

2. Control
del calentamiento mundial
- Estabilización de las emisiones de CO2 a los niveles de 1990
- Limitación o reducción de las emisiones de CH4
- Convenio sobre el cambio climático mundial
- Protocolo sobre la reducción de las emisiones de CO2
- Protocolo sobre la limitación de las emisiones de CH4
- Mayor asistencia técnica y financiera a los países en vías de desarrollo y los de Europa central y oriental
Comunidad internacional
- Mayor eficacia energética
- Protección/mejora de las reservas y los sumideros de gases de invernadero
- Estrategias nacionales y regionales:
- inventarios de los gases de invernadero y sus sumideros
- mayor eficacia energética
- fomento de las fuentes renovables de energía
- incentivos económicos y fiscales
Cada uno de los estados, regiones, incluida la CE y los EM

3. Protección de la capa de ozono
- Eliminación progresiva de la producción y del uso de CFC, halones, tetracloruro de carbono y 1,1,1 tricloroetano
- Plena aplicación del Protocolo de Montreal (incl. la asistencia técnica y financiera)
- Examen de los datos científicos y respuesta
- Reglamentos CE
Comunidad internacional


ídem

CE + EM

4. Protección de los bosques
- Mantenimiento/recuperación de los bosques, como mínimo al nivel de 1990
- Programas importantes de repoblación forestal para las zonas forestales tropicales, templadas y boreales
- Protección integrada/gestión sostenible de las zonas forestales
- Acuerdo global sobre protección, desarrollo y gestión de los bosques
- Aplicación de las disposiciones sobre bosques incluidas en los convenios mundiales sobre diversidad biológica y cambio climático
- ITTO «Target 2000» sobre comercio de madera
- Reducción del consumo de madera, incluyendo el fomento del reciclado de papel y cartón
- Reestructuración de las correspondientes organizaciones internacionales, por ejemplo ITTO, TFAP, PNUMA
- Estrategias nacionales para el fomento, la mejora y la protección de los bosques
- Finalización del programa piloto sobre la pluviselva brasileña; ampliación a otras zonas forestales
- Mayor asistencia técnica y financiera a los países en vías de desarrollo
- Supervisión de las zonas forestales en todo el mundo, incluyendo métodos de teledetección
Comunidad internacional + ITTO
ídem

Países productores e importadores, ITTO, CE, GATT
ídem

Comunidad internacional

Todos los países


Brasil, CE, Banco Mundial, G-7, otros países

Comunidad internacional, CE


ídem
Objetivos
Metas hasta el año 2000
Medidas necesarias
Principales agentes
Objetivos
Metas hasta el año 2000
Medidas necesarias
Principales agentes

5. Promoción del desarrollo sostenible
- Aliviar la presión sobre el medio ambiente en los países en vías de desarrollo, debida al aumento demográfico y a la pobreza
- Integración de los objetivos y criterios medioambientales en los programas de reforma macroeconómicos
- Solución de problemas críticos para el proceso de desarrollo en los países en desarrollo y en Europa central y oriental
- demanda y abastecimiento de energía
- degradación del suelo y desertización
- recursos hídricos
- Aprobación y aplicación de la «Agenda 21»
- Aplicación eficaz de las disposiciones sobre desarrollo sostenible de Lomé IV
- Aplicación eficaz de las directrices ambientales de cooperación entre la CE y los países ALA
- Aplicación eficaz de la Carta de Nicosia
- Programas nacionales y regionales PHARE
- Mayor asistencia técnica y financiera a todos los países en vías de desarrollo en la formulación y aplicación de programas nacionales y regionales de desarrollo sostenible
Participantes en la UNCED

EC + ACP


EC + ALA


Países mediterráneos

CE, BEI, PAM, Banco Mundial
Comunidad internacional, CE, Banco Mundial, G-24, BEI, empresas multinacionales, instituciones financieras, organismos científicos y tecnológicos
- fortalecimiento de las instituciones
- recursos financieros
- transferencia, cooperación y asistencia científica y técnica
- Mayor concienciación en materia de salud pública y medio ambiente
- gobierno, autoridades locales y regionales y otras instancias decisorias
- público en general
- Códigos de conducta para empresas
- Inversiones en limpieza ambiental en los países que anteriormente tenían economía planificada


Comunidad internacional,
Cada uno de los países, ONG


Comunidad internacional,
CE, EM, empresas
Comunidad internacional, CE, PHARE, Banco Mundial, BEI, BEID, instituciones financieras

 

 
Quiénes somos     Aviso Legal      Política de Privacidad    Publicidad
Pregunta a Miliarium      Boletín Informativo
(c) 2001, 2004 Miliarium Aureum, S.L.