SEGUNDA PARTE

LA FUNCIÓN DE LA COMUNIDAD EN UN ESCENARIO INTERNACIONAL MÁS AMPLIO

INTRODUCCIÓN

En su primera época, la política y la actuación comunitaria en materia de medio ambiente se centraron primordialmente en la solución de problemas locales especialmente agudos. Posteriormente se apreció con más claridad que la contaminación no se detenía ante las fronteras nacionales y que, por ende, era necesario intensificar la cooperación regional e internacional para combatir la contaminación transfronteriza. 
Últimamente se ha avanzado más aún, y en la actualidad se admite de forma general que hay problemas de carácter mundial que amenazan gravemente el equilibrio ecológico de nuestro planeta en su conjunto. Los temas de alcance mundial, relacionados con el medio ambiente y con los recursos naturales, han llegado a ser tan importantes que, en la recta final hasta el año 2000, podrían llegar a constituir un factor determinante en la evolución de las relaciones internacionales, en sus vertientes económica, política y de seguridad. 
Este punto de vista ha quedado formalmente recogido en el apartado 1 del artículo 130R del nuevo Tratado de la Unión Europea, que cita, entre los objetivos de la política comunitaria de medio ambiente, el fomento de medidas a escala internacional destinadas a hacer frente a los problemas regionales o mundiales de medio ambiente.
La envergadura, el alcance y la naturaleza de los problemas ambientales y de recursos naturales de nuestros días se deben sobre todo al desarrollo socioeconómico sin precedentes que se ha producido a lo largo de nuestro siglo y particularmente desde el final de la Segunda Guerra Mundial. 
El mundo se encuentra en el punto más escarpado de la curva de crecimiento de la historia: en un solo siglo, la población mundial se ha triplicado; cuatro quintos de este crecimiento, aproximadamente, ha tenido lugar en lo que va desde 1950 hasta la fecha. De acuerdo con las previsiones, la población se duplicará a lo largo de los próximos 50 años, e incluso en la hipótesis de una mejora muy modesta del nivel de vida, la actividad económica podría multiplicarse por un factor situado entre cinco y diez, y esto en todos los sectores clave, en particular los de la energía, el transporte, la industria, la construcción y la agricultura.
Esta evolución pone en peligro el potencial económico de las naciones, la salud de sus ciudadanos, su seguridad política interior y, en el caso del calentamiento climático, su existencia misma.
En la Declaración de Dublín, el Consejo Europeo insistió en la responsabilidad particular de la Comunidad y de sus Estados miembros a la hora de fomentar y participar en la actuación internacional para combatir los problemas medioambientales de alcance mundial. Se afirma que «la Comunidad debe utilizar más eficazmente su posición de autoridad moral, económica y política para impulsar los esfuerzos internacionales destinados a resolver los problemas mundiales y para fomentar un desarrollo sostenible y el respeto del patrimonio común global».

 
CAPÍTULO 10
PROBLEMAS Y AMENAZAS AMBIENTALES

10.1. Problemas mundiales

Hay cuatro grandes problemas que causan una preocupación cada vez mayor en todo el mundo y que requieren urgentemente una respuesta coherente y eficaz.

El cambio climático

Las emisiones debidas a un gran número de actividades humanas están incrementando drásticamente las concentraciones atmosféricas de los gases que producen el efecto invernadero, como el dióxido de carbono, el metano y el óxido nitroso. A pesar de cierto grado de incertidumbre entre los científicos, los expertos están de acuerdo en que esta modificación de la composición de la atmósfera terrestre está dando lugar a un aumento térmico mundial que entraña multitud de riesgos (elevación del nivel del mar, perturbaciones climáticas, sequías y desertización), los cuales podrían tener efectos decisivos sobre la vida social y económica.

Agotamiento de la capa de ozono

Desde 1970, existe un amplio consenso científico sobre el hecho de que varias sustancias químicas producidas por el hombre, en particular los CFC, son responsables de la destrucción de la capa de ozono estratosférico que protege la superficie terrestre de la radiación ultravioleta. Es ésta una de las pocas áreas en las que se ha desarrollado una amplia estrategia correctiva que incluye medidas jurídicas y financieras. En la actualidad, sin embargo, la situación parece ser más grave de lo que anteriormente se pensaba. El PNUMA (48) publicó en diciembre de 1991 unos datos científicos que indican que la disminución de la capa de ozono en muchas partes del globo es del doble de lo que se había evaluado anteriormente.

Pérdida de diversidad biológica

La diversidad biológica está sometida a presiones cada vez mayores, principalmente debido a la perturbación de los ecosistemas y a la destrucción de los hábitats. Según algunas estimaciones, posiblemente se están perdiendo hasta 100 especies por día (49). Al margen de las implicaciones ecológicas, la erosión del patrimonio biológico de la Tierra podría tener importantes efectos económicos, pues las posibilidades de desarrollar nuevos productos, sobre todo alimentos y medicinas, disminuyen con la desaparición de especies animales y vegetales.

Deforestación

Los niveles de deforestación son causa de preocupación, en particular en las zonas de pluviselva tropical y subtropical: de acuerdo con datos oficiales de la FAO, la deforestación avanza al ritmo de 17 millones de hectáreas al año. Esta tendencia puede agravar otros problemas medioambientales, dada la función que cumplen los bosques como sumidero de CO2 y como depósito de diversidad biológica. Además, hay unos 2,5 millones de personas indígenas de las zonas forestales que necesitan de su entorno natural como fuente de alimento, combustible y material para mobiliario y vestimenta.

10.2. Problemas de alcance regional o local

La contaminación atmosférica, el deterioro del medio marino, la erosión del suelo y la desertización, la gestión y la eliminación inapropiadas de residuos peligrosos y productos químicos tóxicos, los riesgos industriales, el rápido crecimiento urbano, la degradación de las fuentes de agua dulce, todos estos fenómenos, entre otros, plantean graves problemas y desafíos a los que se debe hacer frente en muchos lugares del mundo si pretendemos alcanzar un desarrollo sostenible y sólido desde el punto de vista del medio ambiente. Evidentemente, el grado y la extensión de estos problemas difiere según la situación económica o demográfica particular de cada región o país.

Países desarrollados

En los países de la OCDE se han producido ciertos avances en la lucha contra determinados tipos de contaminación y contra la degradación del medio ambiente, pero quedan aún muchas cuestiones relevantes que habrá que atender urgentemente, como se ha señalado, en lo que respecta a la Comunidad, en los capítulos anteriores. Ahora bien, es obvio que el principal desafío para estos países será lograr un cambio sustancial en los hábitos de consumo para reducir su participación en el uso de los recursos naturales de la Tierra, garantizando al mismo tiempo una continua mejora de la calidad de vida.

Europa central y oriental

En muchas partes de Europa central y oriental, el deterioro del medio ambiente es extremadamente grave. Las anteriores estructuras y políticas socioeconómicas, basadas en una planificación centralizada sin participación del público, han contribuido a que se haya llegado a una situación caracterizada por la ineficacia, el despilfarro y niveles de contaminación elevados.

Países en vías de desarrollo

Es, sin embargo, en los países en vías de desarrollo donde los problemas medioambientales llegan a ser más graves. La degradación del suelo y la desertización, la destrucción de los hábitats, la explotación excesiva de los recursos naturales, el deterioro de los asentamientos humanos y la degradación de las reservas de agua dulce se encuentran entre los problemas ambientales más acuciantes de estos países. La presión demográfica y la pobreza son factores clave en la aparición de unas pautas de desarrollo no sostenibles en muchas de estas naciones. El crecimiento de la población presiona de forma apremiante sobre la frágil base de recursos que satisface las necesidades básicas: una dieta adecuada, agua potable, energía, cobijo y bienes materiales. Al mismo tiempo, la delicada situación económica en la que se encuentran estos países pude obligarles a adoptar estrategias a corto plazo nocivas para el medio ambiente, en un intento de aumentar los ingresos en divisas extranjeras necesarios para responder a las necesidades más inmediatas. La ausencia de controles apropiados, institucionales y de tipo normativo, combinada con la disponibilidad limitada de recursos técnicos, humanos y financieros, exacerba las dificultades y los problemas regionales y locales.

 

 
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