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INTRODUCCIÓN
EL DESAFÍO DEL DECENIO 1990-2000
En 1972, año en el que la Comunidad empezó a ocuparse de la protección del medio
ambiente, sus Jefes de Estado y de Gobierno declararon lo siguiente:
«La expansión económica no es un fin en sí (. . .) Debe traducirse en una mejora de la
calidad del nivel de vida»
El principal desafío de la Comunidad Europea en los años 80 fue la realización del
mercado interior; ahora, en los 90, el reto va a ser conseguir que el desarrollo sea
sostenible.
En la Cumbre de Dublín de junio de 1990, los Jefes de Estado y de Gobierno de la
Comunidad aceptaron este reto al declarar lo siguiente:
«Reconocemos nuestra responsabilidad particular, por lo que respecta al medio ambiente,
tanto ante nuestros propios ciudadanos de la Comunidad como ante el resto del mundo. Nos
comprometemos a intensificar nuestros esfuerzos para proteger y mejorar el entorno natural
de la propia Comunidad y del mundo del que forma parte. Tenemos la intención de que la
acción de la Comunidad y de sus Estados miembros se desarrolle sobre una base coordinada
y sobre los principios de un desarrollo sostenible y una actuación preventiva y
precautoria (. . .) El objetivo de dicha acción debe ser el garantizar a los ciudadanos
el derecho a un medio ambiente limpio y sano (. . .) Conseguir plenamente este objetivo
debe ser una responsabilidad compartida.»
A continuación, los Jefes de Estado y de Gobierno instaron a la Comisión a seguir este
planteamiento en la elaboración del V Programa de Medio Ambiente. El presente documento
es la respuesta a ese mandato y su objeto es exponer una estrategia y un calendario de
actuación de la Comunidad hasta finales de este siglo y parte del siguiente.
La evolución en la Comunidad
Durante la ejecución del presente Programa van a producirse grandes cambios. El
establecimiento del mercado interior en Europa y la necesidad de mayor cohesión
económica y social van a tener repercusiones importantes en la política de medio
ambiente, como se reconoció en el Acta Única: el crecimiento económico, que se prevé va
a ser más rápido, será insostenible si no se tienen en cuenta las consideraciones
medioambientales, no sólo como un posible factor restrictivo, sino también como un
incentivo para aumentar la eficacia y la competitividad, sobre todo en el mercado mundial.
Al mismo tiempo, la Comunidad está evolucionando hacia una unión económica y monetaria
más estrecha, por lo que va a tener que enfrentarse a los problemas aparejados a su
posible ampliación. Va a tener que contar con los cambios políticos y económicos de la
Europa central y oriental y con la necesidad de desarrollar el Espacio Económico Europeo.
La Comunidad está obligada, además, a revisar el planteamiento de los Fondos
Estructurales, la Política Agraria Común y las políticas de transporte y de energía.
La evolución en el mundo
En todo el mundo está aumentando la inquietud por la continua degradación del medio
ambiente y el grave deterioro de los sistemas de supervivencia de la Tierra. Un aspecto
determinante de la estrategia comunitaria para los años 90, que se va a desarrollar con
más detenimiento a lo largo del presente documento, es conseguir políticas y programas
que sirvan para aumentar en todo el planeta la calidad de vida mediante una distribución
más justa de los recursos naturales.
Al querer aumentar el nivel de vida, aliviar la pobreza, alargar la esperanza de vida y
mejorar el suministro de alimentos se está ejerciendo una presión considerable sobre los
recursos naturales fundamentales de la Tierra. La Comunidad es consciente de que, junto
con los de otros países industrializados, sus 340 millones de habitantes consumen una
parte desproporcionada de los recursos mundiales. Por ejemplo, el consumo de energía per
cápita en la Comunidad, pese a ser la mitad que en los Estados Unidos y Canadá, es
alrededor de diez veces mayor que en muchos países en desarrollo. Un niño que nazca en
la Comunidad va a consumir veinte veces más recursos naturales a lo largo de su vida que
un niño que haya nacido en casi cualquiera de los países en vías de desarrollo (aunque
va a consumir la mitad que un niño nacido en los Estados Unidos).
Muchas de las medidas del presente Programa están pensadas para reducir el despilfarro de
recursos y aumentar la productividad en el territorio comunitario. No obstante, van a
exigir gran dosis de imaginación y creatividad si se pretende atender las necesidades
adicionales del mundo desarrollado y del mundo en desarrollo y, a la vez, conservar los a
menudo frágiles y no renovables recursos naturales. En algunos casos ello va a obligar a
introducir cambios profundos en las pautas de consumo y en la forma de vida.
Hacia un desarrollo sostenible
Todas las actividades humanas, económicas y socioculturales, prosperan o fracasan según
sea la relación entre la sociedad y el mundo natural. El desarrollo sólo puede llamarse
así si sirve para aumentar la calidad de vida. En el Informe de 1987 de la Comisión
Mundial para el Medio Ambiente y el Desarrollo, más conocido como Informe Brundtland, se
insistía en que la actividad humana tenía que desarrollarse de manera sostenible para
todo el planeta en el camino hacia el futuro. En este contexto se entiende por
«desarrollo sostenible» el desarrollo que satisface las necesidades del presente sin
poner en peligro la capacidad de las generaciones futuras para satisfacer sus propias
necesidades. Implica que debe protegerse el equilibrio general y el valor de la reserva de
capital natural, que hay que establecer otros criterios e instrumentos de evaluación de
los costes y beneficios a corto, medio y largo plazo para reflejar los auténticos efectos
socioeconómicos y los valores de consumo y conservación, y que los recursos deben
distribuirse y consumirse con justicia en todas las naciones y regiones del mundo. A este
respecto, el Informe Brundtland indica que los países desarrollados, con sólo el 26 % de
la población mundial, consumen el 80 % de la energía, el acero y otros metales y el
papel del mundo, y el 40 %, aproximadamente, de los alimentos.
Un desarrollo sostenible tiene las siguientes características principales:
- Mantiene la calidad de vida general.
- Permite un acceso continuo a los recursos naturales.
- Impide que perduren los daños al medio ambiente.
De una forma didáctica se podría definir con la frase: «No te comas las semillas con
las que has de sembrar la cosecha de mañana», dicho con el cual se imprime gran dosis de
realismo al debate sobre el desarrollo sostenible. En la práctica, pues, del concepto de
desarrollo sostenible dependen, en última instancia, las expectativas de desarrollo y
éxito de una sociedad o región y las ganancias y pérdidas económicas de una empresa.
Construir sobre cimientos sólidos
Hay que tener presente que la Comunidad no parte de cero en su empeño en alcanzar un
desarrollo sostenible. La estrategia y el Programa establecidos en el presente documento
se han elaborado a partir de lo que ya se había realizado en la Comunidad y en los
Estados miembros. La Comunidad cuenta con una política de medio ambiente desde hace casi
veinte años, a pesar de que en los Tratados no se hacía mención de ese asunto. Mucho se
ha avanzado a lo largo de ese período porque se ha elaborado un amplio marco
reglamentario en los Estados miembros y se han realizado progresos reales en la
protección y calidad del medio ambiente.
Desde 1972 se han adoptado cuatro Programas (2) comunitarios en materia de medio ambiente,
que han dado origen a casi 200 actos legislativos sobre contaminación de la atmósfera,
el agua y el suelo, gestión de residuos, medidas de seguridad con respecto a los
productos químicos y la biotecnología, normas sobre productos, evaluación de impacto
ambiental y protección de la naturaleza. Los logros han sido muchos a lo largo de ese
período, pero la velocidad a que actualmente se suceden los cambios y las presiones
adicionales que se están ejerciendo o se van a ejercer sobre el medio ambiente y los
recursos naturales como consecuencia de la realización del mercado interior y la
evolución económica y política en Europa central y oriental y otras partes del mundo
exigen medidas aun más eficaces.
Evolución a nivel institucional
Desde el punto de vista institucional, la creciente sensibilización de la opinión
pública ante los problemas ecológicos, el nivel de los conocimientos científicos en la
materia y la importancia política de estos temas quedaron reflejados en los Tratados en
un capítulo introducido por el Acta Única especialmente dedicado al medio ambiente y en
una significativa referencia a ese tema en el importante capítulo de la realización del
mercado interior. Con estas modificaciones se proporcionó, por primera vez, un mandato
oficial y una serie de objetivos y criterios sobre los que construir una política
comunitaria en materia de medio ambiente.
El nuevo Tratado de la Unión Europea, firmado el 7 de febrero de 1992 por todos los
Estados miembros, incluye una serie de disposiciones que van a llevar la protección del
medio ambiente a una dimensión nueva:
- En los «Principios», el artículo 2 dispone que «debe promoverse un desarrollo
armonioso y equilibrado de las actividades económicas en el conjunto de la Comunidad, un
crecimiento sostenible y no inflacionista que respete el medio ambiente».
- En el apartado k del artículo 3 se establece que entre las actividades de la Comunidad
debe incluirse una política en el ámbito del medio ambiente; en el apartado 2 del
artículo 130R se dice, entre otras cosas, que esa política deberá tener como objetivo
alcanzar un nivel de protección elevado y que deberá basarse en el principio de cautela.
- El apartado 2 del artículo 130R dispone, además, que las exigencias de la protección
del medio ambiente deberán integrarse en la definición y en la realización de las
demás políticas de la Comunidad.
- El artículo 3B da valor especial al principio de subsidiariedad, y en el artículo A se
declara que las decisiones serán tomadas de la forma más próxima posible a los
ciudadanos.
Por otra parte, en el apartado 5 del artículo 130S se aborda el caso de medidas que
implican costes desproporcionados para las autoridades públicas de un Estado miembro. En
este artículo se refleja la necesidad de tener en cuenta la cohesión económica y social
a la hora de formular la política de medio ambiente. Esta necesidad se ha puesto también
de manifiesto en el apartado 3 del artículo 130R según el cual en la elaboración de su
política en el área del medio ambiente la Comunidad tendrá en cuenta el desarrollo
económico y social de la Comunidad en su conjunto y el desarrollo equilibrado de sus
regiones.
Además, al haberse modificado los procedimientos comunitarios de toma de decisión en el
Consejo de Ministros estableciéndose el voto por mayoría simple en los problemas más
importantes de medio ambiente, y al haberse dado más importancia al papel del Parlamento
Europeo en estos temas mediante el procedimiento de codecisión, podrá aumentar la
eficacia y calidad del proceso legislativo en el futuro.
¿Cuáles son las novedades del presente Programa?
A la hora de enfrentarse a los desafíos de esta última década del milenio y hacer lo
posible por que el desarrollo sea sostenible, habrá que centrarse en los agentes y
actividades que perjudican al medio ambiente y agotan las reservas de recursos naturales,
en vez de esperar a que surjan los problemas, tal y como se hacía en el pasado. Para
ello, como ya se ha dicho antes, van a tener que cambiar significativamente las pautas de
conducta y consumo de los seres humanos. Estos objetivos no van a poder conseguirse
únicamente con medidas comunitarias, sino sobre la base de una responsabilidad compartida
entre todas las esferas de la sociedad, incluidos los gobiernos, las administraciones
regionales y locales, las organizaciones no gubernamentales, las instituciones
financieras, las fábricas, las empresas distribuidoras, el comercio y todos y cada uno de
los ciudadanos.
Aunque la estrategia y el Programa deberán elaborarse a nivel comunitario, pues sólo
allí pueden confluir todas las medidas y actividades oportunas, su puesta en práctica va
a hacerse desde las esferas adecuadas, de forma complementaria y en función de su
capacidad de actuación. La estrategia básica consiste, pues, en integrar plenamente la
política de medio ambiente en las demás políticas pertinentes mediante la
participación activa de todos los agentes principales de la sociedad (administraciones,
empresas y ciudadanos) y con más y mejores instrumentos para controlar y modificar el
comportamiento, por ejemplo, mediante un uso más frecuente de las fuerzas de mercado.
El desafío de los años 90
Para que el desarrollo sea sostenible se requiere un planteamiento ambicioso, coherente y
eficaz, y un compromiso político y estratégico a lo largo de mucho tiempo. La Comunidad,
al ser el mayor socio económico y comercial en un mundo en el que cada vez se es más
consciente de que el desarrollo debe ser sostenible desde el punto de vista ecológico,
tiene que asumir su responsabilidad ante las generaciones presentes y futuras. Para ello,
debe predicar con el ejemplo ante los países desarrollados y en vías de desarrollo en
cuanto a la protección de la salud pública y el medio ambiente y el uso sostenible de
los recursos naturales.
En la Declaración de Dublín se dijo: «El medio ambiente depende de nuestras acciones
colectivas, y el medio ambiente de mañana, de nuestra conducta de hoy.» Hoy es patente
el sentimiento que reina en la Comunidad y en otras partes del mundo de que muchos de los
combates más importantes en relación con el medio ambiente van a ganarse o a perderse en
esta década y que en el próximo siglo quizás sea ya demasiado tarde.
No podemos esperar . . . y no podemos equivocarnos.
 
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