Recursos subterráneos

La situación de sequía pone de manifiesto la necesidad de buscar agua para el abastecimiento en los recursos subterráneos. Los acuíferos son unas reservas magníficas, aunque hay que explotarlos de forma planificada para evitar su agotamiento. 

El 25% del regadío español se nutre de aguas subterráneas. Actualmente se extraen 5500 Hm3/año de aguas subterráneas. 

En la península están catalogas 41 acuíferos, 38 de los cuales presentan una situación excedentaria.

En la extracción de aguas subterráneas, el agua se trata como un mineral. Se Busca dónde está y se saca sin preocuparse de si se renueva (palabras del  director de hidrogeología del Instituto Geológico y Minero de España (IGME), Juan Antonio López Geta.).

Mecanismo búsqueda y extracción agua solo requiere de un sondeo, un pozo, una bomba para subir el agua.

Cada metro de sondeo cuesta unos 150 euros, las bombas pueden llegar a tener 600 caballos y consumen mucha electricidad. Aún así el agua cuesta entre 10 y 20 céntimos de euros el metro cúbico, o lo que es lo mismo, unos 250 euros por hectárea al año sin contar la obra. 

La mayoría de los pozos son, como mínimo, "alegales".  Por ejemplo, la Junta de Andalucía da permisos para realizar el sondeo, pero la Confederación Hidrográfica del Guadalquivir no da la concesión de agua. La bolsa subterránea es de dominio público, según la ley. En teoría, los agricultores necesitan un permiso para usar el agua.

En Levante también hay pozos a gran profundidad, aunque al estar más cerca del mar es más difícil que las bolsas de agua estén más profundas. En Aragón  también hay sondeos a 500 m.

Un ejemplo de acuífero ampliamente explotado es el de la Loma de Úbeda (Unidad Hidrogeológica UH 05.23). Sobre este acuífero hay catalogados oficialmente (año 2000) más de 300 pozos. Durante miles de años el agua se ha ido filtrando desde el río Guadalimar y se ha acumulado en una capa impermeable. Cerca del río, el agua se encuentra a 400 metros, al ir hacia el sur llega a estar a 1.000 metros. Un estudio midió la actividad de los isótopos  presentes en el agua y halló que parte del agua que están sacando tiene 25.000 años de antigüedad".

Los agricultores sacan actualmente unos 35 hectómetros cúbicos del acuífero al año (aunque pueden ser más de 40 porque no hay cifras oficiales), con los que riegan 30.000 hectáreas, según un estudio que el hidrogeólogo Francisco Javier Gollonet realizó para el IGME. Es más de lo que el Guadalimar aporta cada año. La ecuación es sencilla: si entran 10 hectómetros menos de los que salen, la bolsa de agua se vacía lentamente. Gollonet admite que  el ritmo de explotación del acuífero no se puede mantener: "A esta velocidad el acuífero no dura ni 20 años. Pero necesitamos agua porque eso es bueno para la zona, que no ha perdido población y ha crecido económicamente gracias al riego del olivar". Sólo en el último año, el nivel de algunos pozos ha bajado 60 metros y otros se han secado. Los nuevos pozos, más profundos, rebajan el nivel del agua y los antiguos se quedan cortos. El acuífero puede desecarse, como ya ha ocurrido en bolsas de Murcia, Valencia y Almería. A largo plazo puede bajar el caudal del Guadalimar. 

 
 
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