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En los últimos años la desalación ha ido adquiriendo protagonismo como medio de aprovisionamiento de agua propiciado por las mejoras tecnológicas, la disminución de costes y el fomento de su instalación por parte tanto del sector público como privado. En España, a finales del 2004 funcionaban alrededor de 900 plantas desaladoras con una capacidad de 1,45 millones de metros cúbicos diarios, lo que viene a significar cerca del 30% que en el año 2001, correspondiendo el 47% de la capacidad a plantas de agua de mar (desaladoras) y el 53% restante a las de agua salobre (desalobradoras), aunque éstas cuentan con una capacidad media muy inferior. Asimismo, el volumen de negocio generado por la construcción y explotación de plantas desaladoras en el año 2004 se situó en 360 M€, un 9% más que en el 2003. La desalación representa una solución parcial a la falta de agua ya que las plantas desaladoras o desalobradoras no dejan de ser más que fábricas de agua, cuando otras soluciones no sean ya posibles ya que los caudales que aportan sirven exclusivamente para abastecimiento humano. Durante el proceso de desalación se producen volúmenes importantes de agua de rechazo de elevada salinidad (43-90 ups) y con abundante contenido en productos aditivos empleados en la desalación. En las desaladoras próximas al litoral, el agua de rechazo se vierte principalmente al medio marino, donde debido a su mayor densidad forma una capa hiperhalina que se dispersa sobre el fondo, pudiendo afectar a los organismos allí presentes. La magnitud de este impacto dependerá de las características de la planta desaladora y de su vertido, aunque también de la naturaleza física (batimetría, hidrodinamismo, etc) y de las condiciones biológicas del ambiente marino receptor. Entre las comunidades más susceptibles de sufrir este impacto destacan las formadas por fanerógamas marinas, entre ellas la Posidonia Oceanica, especie endémica, protegida y de gran importancia ecológica y biológica en el Mediterráneo. Por estas razones previo a la producción de agua mediante desalación es necesario tener en cuenta aspectos medioambientales importantes tales como el emplazamiento de la planta, el abastecimiento eléctrico mediante energías renovables y la emisión de las salmueras en zonas donde no afecten a la fauna autóctona del mediterráneo. |
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Canarias es la Comunidad Autónoma con una mayor capacidad de producción de agua mediante desalación, absorbiendo en el año 2004 el 38% de la capacidad instalada total, frente por ejemplo, a la cifra cercana al 14,5% de Andalucía. A continuación se sitúa la Comunidad Valenciana y Murcia, con participaciones del 14% y del 13,5%, respectivamente, mientras que las plantas existentes en Baleares cuentan con algo menos del 10% de la capacidad de desalación total. El Programa A.G.U.A. del Ministerio de Medio Ambiente, contemplan la construcción de nuevas desaladoras, así como la ampliación de las ya existentes, en un total de 20 actuaciones más importantes a llevar a cabo. En la Comunidad Valenciana la mayor inversión en desaladoras prevista en el Programa se concentrará en la provincia de Alicante, donde prevé implantar 8 desaladoras, algunas nuevas y otras ampliadas. En Valencia y Castellón se ampliarán las existentes. En Cataluña solo se prevé ampliar una desaladora. Aunque el desarrollo tecnológico posibilita la construcción de plantas cada vez de mayor tamaño, cerca de la mitad de las desaladoras que se encuentran en funcionamiento tienen una capacidad inferior a 500 metros cúbicos diarios, mientras que el 7% tan solo puede desalar más de 20.000 metros cúbicos de agua por día. El sector constructor prevé
que el plan del Gobierno eleve en un 50% la capacidad de desalación que existe
en España y estima que la facturación por la construcción y explotación de
desaladoras se duplique en un plazo de entre tres y cuatro años. Además, el
sector empresarial contribuirá a amortiguar la subida del precio del agua
derivada de la desalación. Las desaladoras producen vertidos hipersalinos que pueden ocasionar efectos en los ecosistemas marinos, para lo que deben aplicarse medidas de atenuación para evitar el posible impacto del vertido. |
Son desaladoras de aguas subterráneas. Las plantas desalobradoras cuentan con la ventaja de que el agua se trata el doble de rápido que la desalada y cuesta un 30% menos.
La Confederación Hidrográfica del Segura estudia la instalación de desalobradoras en Águilas, Mazarrón, Mar Menor y Alicante para aprovechar los hasta 94 Hm3 de agua salada que poseen los acuíferos subterráneos de la Cuenca. La propuesta de construcción de una planta desalobradora en la provincia de Alicante tiene por objeto actuar sobre los retornos de riego que bajan por los azarbes, aportando 20 Hm3. No existe aún una ubicación concreta aunque todo apunta que será Guardamar del Segura ya que en esta ubicación permitirá que se beneficien los regantes de la margen izquierda del río Segura.
Procesos que implican un cambio de fase en el agua
Destilación en múltiple efecto (MED)
Flashing en múltiple efecto
Congelación
Compresión de vapor
Procesos que funcionan sin cambio de fase
Ósmosis inversa (OI). Es el método más empleado debido a su menor consumo de energía y espacio
Electrodialisis
El consumo energético de los procesos que usan energía térmica se da mediante un parámetro llamado "factor de rendimiento (FR)" que da la cantidad de agua pura producida (en Kg) por cada 2.300 KJ (la energía requerida para evaporar un Kg de agua en condiciones normales de presión y temperatura) de energía térmica consumida. El proceso será tanto más eficiente cuando mayor sea su FR.
Para los procesos que requieren energía mecánica, el consumo energético se da en términos del número de KWh consumidos por cada Kg de agua producida. El proceso será más eficiente cuanto menor sea su consumo específico (KWh/m3 de agua producida).
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