Circunstancias que conducen a una sequía

La larga ausencia de precipitaciones en el año hidrológico presente ha vuelto a poner en la cuerda floja uno de los recursos más importantes en la vida del ser humano: el agua. El actual año hidrológico está siendo el más seco de los últimos 60 años. 

Según palabras de Enrique Cabrera, catedrático de Fluidos de la Universidad Politécnica de Valencia, España al ser un "país con una pluviometría irregular está condenada a sufrir periódicas crisis de pánico"

Los expertos apuntan, basándose en la experiencia de situaciones pasadas, que las sequías suelen darse de forma cíclica en periodos de 11 y 18 años.

Pero, ¿hasta qué punto un uso irracional del agua y el efecto invernadero provocado por el hombre son responsables de la sequía?. Expertos en la materia sostienen que aunque es evidente que la acción del hombre interviene en los procesos naturales, la sequía es fundamentalmente una consecuencia normal de la variabilidad meteorológica que caracteriza al clima mediterráneo.

Nuestro clima es muy irregular en cuanto a precipitaciones y las sequías se suelen producir tras un periodo de 11 año, y si la última fue en el año 1995 todo podría estar apuntando al inicio de un ciclo seco que podría continuar en los próximos años.

La periodicidad con la que se producen estos ciclos se debe, según Cruz San Julián (catedrático de Geodinámica Externa y ex-director del Instituto del Agua de la Universidad de Granada) a las fluctuaciones en la actividad en la superficie solar, que se manifiestan en el incremento periódico de la intensidad de las manchas solares “algo que no nos es ajeno porque desequilibran la atmósfera”. No obstante, sequías con periodos de 18 años las asocia al cambio de posición del eje de la órbita lunar con respecto al ecuador del Sol. 

Condiciones climáticas y factores hidrológicos

Condiciones climáticas y factores hidrológicos

Los datos climáticos más importantes son: precipitación, temperatura, humedad del aire y condiciones de humedad del suelo (estudios hidrogeológicos)

En meteorología se utilizan diversos indicadores para determinar si una situación se puede considerar como de aridez o de sequía. Estos indicadores se pueden clasificar en (Dunkel et al., 1992):

- Indicadores de anomalías en las precipitaciones
- Indicadores de déficit de vapor de agua (en caso de alto déficit de saturación se utiliza comúnmente en meteorología la expresión "sequía atmosférica", que no suele significar una situación de sequía real). 
- Indicadores de balance (que comparan, en forma de cociente ordinario, las precipitaciones con la evapotranspiración)
- Indicadores de humedad del suelo
- Indicadores de tipo recurrente.

Efectos causados por el hombre 

Entre ellos destacan los efectos agronómicos. Los principales factores son:

- Uso inadecuado de la tierra
- Elección errónea de las plantas (tanto en especies como en variedades)
- Métodos de cultivo
- Mala elección de las plantas de la rotación
- Mala gestión agrotecnológica
- Excesiva densidad de plantación
- Fertilización inadecuada
- Suministro de agua inadecuado

Condiciones del suelo

Dependiendo de sus peculiares características los suelos presentan distintos grados de sensibilización frente a la sequía.  Factores como la estructura física, la capacidad de campo, el contenido real de humedad en la zona radicular y el balance hídrico van a ser determinantes a la reacción de los suelos frente a la sequía. Suelos arenosos relativamente profundos o suelos con horizontes superiores cultivables de poco espesor son más sensibles a la sequía que los arcillosos o limosos, con mayor capacidad de retención de agua.

Dragovic (1997) señala que, si se analizan conjuntamente las condiciones climáticas y del suelo, y sobre todo, su balance hídrico, es posible determinar el momento en el que se llega a la situación de sequía y aplicar rápidamente las medidas oportunas para paliar los efectos negativos.  

En los suelos, la sequía se produce cuando se agota el agua disponible en la zona de actividad radicular (rizosfera) con independencia de las lluvias acumuladas en el periodo anterior. Estos efectos son particularmente importantes cuando se producen en fases fenológicas críticas, es decir, de máximas necesidades hídricas de las plantas. 

 

Pérdidas por roturas en la red de distribución

Anualmente se pierden 927 Hm3 por roturas y fugas en distribución de agua, un caudal similar al pretendido por el derogado trasvase del Ebro y que supone el 19% del agua que se consume en España, según el Instituto Nacional de Estadística. 

Las fugas y las roturas en las redes de distribución representan una importante pérdida de agua. Andalucía pierde 175 Hm3, Cataluña, 139 y Valencia, 125. Otras autonomías con altos porcentajes de pérdidas son Baleares y Murcia. En cambio, la Comunidad de Madrid es de las regiones con menos pérdidas, un 12% del agua que utiliza.

 

Agricultura

En España, sólo el 15% del regadío usa agua de forma eficiente.

Pese a la escasez de lluvia, el Gobierno tiene previsto convertir 130.000 Ha en regadío en esta legislatura. Muchos de estos regadíos están previstos en Aragón.

 

 
 
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