El edificio de la Torre Windsor contaba con un buen sistema de seguridad,
contando originalmente con dos escaleras contra incendios, tal y como exige la
normativa vigente. Actualmente entre las reformas que contemplaba el edificio
estaba la construcción de una nueva escalera exterior de evacuación en forma
de oruga en la fachada que da a la calle Raimundo Fernández Villaverde.
Una de las escaleras de incendio está rodeada de hormigón, lo que impide
que sea alcanzada por las llamas y el humo, mientras que la otra, situada en el
ala norte, fue la que mejor soportó el fuego, aunque el viento que soplaba en
dirección contraria también ayudó a no propagar las llamas.
Del Río, uno de los seis arquitectos que formaba parte del equipo que
proyectó el edificio, se mostraba sorprendido de que el fuego hubiera devorado
todo el edificio, porque "aunque no se saben las causas, hay sistemas de
seguridad y de detección de incendios que deberían haber saltado, como las
alarmas, los sistemas ignífugos....Además, en todas las plantas hay medios
para extinguir el fuego..."
Dos de los arquitectos del proyecto, Manuel del Río y Genaro Alas, no
aciertan a comprender por qué no hubo una alarma y coinciden también en lo
sorprendidos que están por lo rápidamente que se extendió el fuego y por la
extensión que alcanzó el mismo. Genaro Alas afirma que cuando se construyó la
Torre cumplía todas las normas de seguridad, pero "otra cuestión es que,
con el paso del tiempo, se hayan hecho más exigentes e incluso, a partir de
ahora lo serán más".
Se creyó que en la planta 17 se podría haber actuado como freno del detener
el fuego, pero no fue así, aunque sirvió como contra peso y actuó como freno
de los derrumbes. La clave de que la Torre no se haya desplomado estriba
en el hecho de que toda la parte interior está hecha con hormigón armado, y el
núcleo interior es una caja que "ata todo el edificio". En cualquier
caso, el edificio será demolido necesariamente, ya que quedará inservible
debido a que el hormigón sufre con el frío. Al enfriarse el hierro se contrae
y en su contacto con el hormigón puede causar problemas. Los trabajos de
demolición deberán hacerse planta por planta y con muchas precauciones.
La normativa obliga a tener
sistemas automáticos para que el edificio se
defienda solo frente a incendios, antes de que puedan llegar los equipos de
extinción de incendios. El edificio Windsor no disponía de ellos. La Torre
Windsor tan sólo disponía de un sistema de detección
de fuego termovelocimétrico.
Asón
Inmobiliaria de Arriendos, empresa
propietaria del Windsor, envió el jueves 17
de febrero un COMUNICADO
en el que, después de expresar su
"hondo pesar por los trastornos que el
fatídico siniestro ha causado a los
ciudadanos y empresas del entorno",
aporta las conclusiones a las que ha llegado
tras "un proceso interno de recopilación
de datos para poder establecer las
circunstancias en las que se produjo el
suceso". El texto, extractado en
parte, es el siguiente:
"La empresa quiere dejar claro que,
en el momento en que se produjo el incendio,
el edificio contaba en cada una de las
plantas con todas las medidas de detección
de incendios legalmente exigibles, que se
encontraban monitorizadas desde la Central
de Detección del propio edificio, la cual
contaba con una atención de 24 horas al día.
Asimismo, todas y cada una de las plantas
disponían de dos bocas de incendio
equipadas [...] y, tal como establece la
normativa, había en el edificio una columna
seca en perfecto estado de funcionamiento
con toma en la fachada para uso exclusivo de
los bomberos. En la planta 21, lugar en el
que se inició el incendio, había un
sistema paralelo de detección de incendios,
propiedad de uno de los inquilinos [...].
Asón está absolutamente segura de que
no se produjo por causa alguna imputable a
las instalaciones o servicios prestados por
la compañía. Las alusiones que se han
hecho al sistema de acondicionamiento de
aire/calefacción como posible
desencadenante del incendio carecen
totalmente de base, puesto que este sistema
se apagaba y desconectaba de la red eléctrica
cada viernes a las 20.00 y no entraba en
funcionamiento durante el sábado y el
domingo. Además, la instalación eléctrica
en el interior de las plantas alquiladas y
su mantenimiento no es responsabilidad de la
Propiedad.
Asón quiere recordar que el servicio de
extinción de incendios es ejercido por los
cuerpos municipales de bomberos y, por
tanto, la responsabilidad y la eficiencia en
su prestación es de su exclusiva
competencia. No obstante, el servicio de
bomberos contó desde el primer momento con
la disponibilidad de los máximos
responsables de mantenimiento del edificio
que se personaron en éste y facilitaron
tanto planos como información concreta
sobre acometidas, accesos, instalaciones,
etcétera.