Edificio Windsor
Hito arquitectónico de Madrid


 


El edificio Windsor, representaba al octavo edificio más alto de Madrid, comenzó a construirse en 1975 finalizando 4 años después (1979).

En 1974, seis arquitectos (Genaro Alas, Pedro Casariego, Luis Alemany, Rafael Alemany, Ignacio Ferrero y Manuel del Río) concluyeron el proyecto, que por aquella época, constituyó uno de los grandes hitos arquitectónicos con los que contaría Madrid. 


El proyecto contemplaba la construcción del edificio de 28 plantas, el más moderno y seguro de aquella época. Estaría compuesto por una torre de oficinas y una base que, en su origen, contaba con locales comerciales, sales de espectáculos y sótanos para aparcamientos e instalaciones. 

La Torre Windsor, con 106 metros de altura y 17.500 metros cuadrados de vidrio y aluminio, es una estructura mixta de hormigón y hierro. La monotonía de su altura se rompe por la "planta técnica" intermedia que aloja, al igual que la planta baja, elementos estructuras formados por grandes vigas perimetrales de 3,40 metros de ancho que soportan las cargas de fachada y forjados, compartidas con el fuerte núcleo central de comunicaciones verticales. 

Desde el exterior destacaba por su elemental geometría y por un hermetismo definido por la falta de elementos compositivos o adjetivos. La fachada se caracteriza por presentar elementos modulares de alto índice de reflexión de la luz. Ese revestimiento, que se percibía íntegramente de vidrio, era la fachada más radical de un edificio en altura hasta ese momento en Madrid. La capacidad de "reflejar el cielo de Madrid" hacia que el edificio redujera su impacto volumétrico. Habitualmente integraba la arquitectura con el paisaje de los cielos de la capital.



El edificio era una sólida construcción que contaba con un fuerte núcleo de hormigón armado que contenía los elementos de comunicación vertical, escaleras y ascensores. Grandes vigas de 3,40 m de canto sustentaban el peso de las fachadas y forjados, resueltos con secciones más ligeras. 

El volumen aparecía dividido en 2 piezas, al estar cortado por una planta técnica sin ventanas. Probablemente, la resolución de la estructura con elementos muy potentes en el núcleo y en las grandes vigas ha sido el factor determinante en su larga resistencia al fuego, evitando el colapso del mismo.  

En su momento, la Torre Windsor fue el edificio más alto del complejo AZCA. En 1981 rivalizaba en altura con la sede del BBVA (edificio diseñado por Francisco Javier Sáenz de Oiza). Posteriormente, se construyó el edificio de la Torre Picasso (obra del arquitecto Minoru Yamasaki, creador de las Torres Gemelas de Nueva York), que superó en más de 50 metros a las otras dos torres. 

En el catálogo de edificios del Colegio de Arquitectos de Madrid  (COAM) se califica a la Torre Windsor, como un edificio de gran sencillez, con fachadas acristaladas planas de modulación uniforme.

Las tres plantas de base del complejo que dan a la calle Raimundo Fernández Villaverde está ocupadas por locales comerciales. En la zona interior del conjunto se encuentran los locales de espectáculos, sobre la trama peatonal de AZCA, aunque hace años que desaparecieron para ser ocupados por la ampliación de unos grandes almacenes (El Corte Inglés). 

Más información técnica sobre el edificio.

El edificio estaba siendo reformado desde hace 2 años y medio, encargadas por los dueños del inmueble. Las obras se realizaban con los inquilinos dentro y contaba con licencia del Ayuntamiento fechada el 31 de julio de 2002,  habiendo sido renovada en abril de 2003.

Los arquitectos Iñigo Ortiz y Enrique León, diseñaron la reforma. Son autores de la Torre Mapfre de Barcelona y el edificio Sanitas de Madrid, entre otras construcciones. En la reforma participaron ingenieros como Antonio Carrión y los de la firma Proteyco. Para la realización de las obras se instaló una grúa de 18 metros de porte y 40 de brazo. 

Entre las reformas se incluyeron mejoras en las medidas de seguridad. Entre las reformas actuales se estaba ejecutando:

  1. Adecuación del edificio a la normativa anti-incendios con la construcción de una nueva escalera exterior de evacuación en forma de oruga en la fachada que da a la calle Raimundo Fernández Villaverde, incluyendo la modernización de la fachada. 

  2. La ampliación de las plantas 3, 27 y 28 y para remodelar las cinco plantas de aparcamiento del edificio. 

  3. Instalación de un nuevo montacargas y modernización de los ascensores del edificio. 

  4. Una nueva estructura auxiliar para fachada en las plantas 1 y 2 y otros trabajos complementarios de menor entidad en la zona de los sótanos y vestíbulos. 

Parte de la rehabilitación estaba siendo acometida por la empresa de construcción de FCC, que negó ayer cualquier tipo de responsabilidad en el siniestro, ya que no realizó obras en la planta 21, donde comenzó el incendio. 

La Torre Windsor pertenece a Anson Inmobiliaria, propiedad de la familia Reyzábal, que ha creado en las últimas décadas uno de los mayores patrimonios inmobiliarios de Madrid. Además de esta Torre poseen el 20% de la Torre Picasso. 

 


El fuego ha reducido el altivo edificio a un esqueleto espectral, precariamente en pie gracias a un núcleo de hormigón que ha resistido temperaturas de 1000ºC.


Desde la planta 17 hacia arriba sólo queda el perímetro, mientras que en los pisos inferiores se mantiene el forjado.

La clave de que esta Torre no se haya desplomado está en que toda la parte interior está hecha con hormigón armado, y el núcleo interior es una caja que "ata todo el edificio".

De existir un eventual derrumbe, que parece probable no vaya a producirse, podría afectar incluso al complejo subterráneo de Azca. 

Según el informe elaborado por el Departamento de control de la Edificación el estado del edificio tras el siniestro es "alarmante", aunque el núcleo central de la estructura mantiene una cierta rigidez al haberse visto menos afectado que las fachadas por la carga del fuego. Además, se constata el pésimo estado en el que se encuentran todas las crujías exteriores, apreciándose fuertes deformaciones en los pilares metálicos de las fachadas que presentan deformaciones con flexiones y torsiones muy acusadas debido al plastificado del material como consecuencia de la acción directa del fuego. Asimismo, todavía persiste el riesgo de derrumbamientos parciales con arrastres imprevisibles. En el núcleo de comunicación central del edificio, los efectos de las llamas se reflejan en el abombamiento de chapados y agrietamientos parciales.

 

 

El final del edificio será desmontarlo con grandes grúas, ante la imposibilidad de una voladura controlada ya que abajo hay aparcamientos y subterráneos que harían peligrar la estructura del complejo Azca. El colapso total, es decir, el desplome de la torre parece descartado totalmente.

La planta técnica 2, que frenó en parte la extensión de los daños a pisos inferiores al estar construida de hormigón, es hoy el soporte inestable de un "amasijo de vigas retorcidas". 

Los técnicos de la Concejalía de Urbanismo del Ayuntamiento, que entraron el pasado miércoles 16 de febrero, para comprobar el estado Windsor, han elaborado un informe que declara su “ruina inminente” y alerta del “riesgo de derrumbamientos parciales con arrastres en cadena imprevisibles”. A pesar de ello, el Ayuntamiento de Madrid, levantó el jueves 17 de febrero parcialmente, las restricciones de paso en la zona y permitió la apertura de dos edificios de oficinas próximos. 

Los técnicos han comprobado a lo lardo de las 30 plantas del Windsor, el "pésimo estado en el que se encuentran todas las crujías" (los espacios entre vigas maestras o de carga) y "las fuertes deformaciones" de los pilares metálicos de las fachadas. Además, alertan de que los "zunchos de borde (unas vigas perimetrales que atan los bordes del suelo a las plantas) se encuentran pandeados (abombados)", por lo que "existe el riesgo de que se puedan producir derrumbamientos parciales con arrastres en cadena imprevisibles".

Madrid no cuenta en experiencia en cómo actuar en la demolición de edificios de tanta altura, aunque si cuenta con experiencia en demoliciones.

El viernes 18 de febrero, el Ayuntamiento de Madrid, comenzó el desescombro para proceder a la demolición del edificio, obras que se prevé puedan alargarse durante casi 1 año. Parece ser que la demolición no será total, ya que los cimientos, los sótanos y las tres primeras plantas no están tan afectadas.

   

  • EDIFICIOS COLINDANTES

    Fernando Munilla, jefe del departamento de extinciones de los Bomberos de Madrid, señaló día y medio después del siniestro, que el edificio de El Corte Inglés de Raimundo Fernández Villaverde, colindante con el edificio siniestrado, "está afectado por el siniestro, porque hay estructuras que comparte con el rascacielos".

    Munilla ha explicado que "hay cuerpos de edificación de dos plantas de El Corte Inglés que están maclados (adosados) con el edificio de Windsor por la parte trasera, que recibieron caídas importantísimas de material" durante el fuego y " por lo tanto, están afectadas".

    El más dañado es El Corte Inglés, aunque existen otros edificios desde los que han operado los bomberos durante las labores de extinción del incendio, en los que es posible que se haya podido producir algún tipo de desperfecto.



 
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