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En 1974, seis arquitectos (Genaro Alas, Pedro Casariego, Luis Alemany, Rafael Alemany, Ignacio Ferrero y Manuel del Río) concluyeron el proyecto, que por aquella época, constituyó uno de los grandes hitos arquitectónicos con los que contaría Madrid. |
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La Torre Windsor, con 106 metros de altura y 17.500 metros cuadrados de vidrio y aluminio, es una estructura mixta de hormigón y hierro. La monotonía de su altura se rompe por la "planta técnica" intermedia que aloja, al igual que la planta baja, elementos estructuras formados por grandes vigas perimetrales de 3,40 metros de ancho que soportan las cargas de fachada y forjados, compartidas con el fuerte núcleo central de comunicaciones verticales. Desde el exterior destacaba por su elemental geometría y por un hermetismo definido por la falta de elementos compositivos o adjetivos. La fachada se caracteriza por presentar elementos modulares de alto índice de reflexión de la luz. Ese revestimiento, que se percibía íntegramente de vidrio, era la fachada más radical de un edificio en altura hasta ese momento en Madrid. La capacidad de "reflejar el cielo de Madrid" hacia que el edificio redujera su impacto volumétrico. Habitualmente integraba la arquitectura con el paisaje de los cielos de la capital. |
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El
volumen aparecía dividido en 2
piezas, al estar cortado por una
planta técnica sin ventanas.
Probablemente, la resolución de la
estructura con elementos muy potentes
en el núcleo y en las grandes vigas
ha sido el factor determinante en su
larga resistencia al fuego, evitando
el colapso del mismo.
En su momento, la Torre Windsor fue el edificio más alto del complejo
AZCA. En 1981 rivalizaba en altura con la sede del BBVA (edificio diseñado
por Francisco Javier Sáenz de Oiza). Posteriormente, se construyó el
edificio de la Torre Picasso (obra del arquitecto Minoru Yamasaki,
creador de las Torres
Gemelas de Nueva York), que superó en más de 50
metros a las otras dos torres. En
el catálogo de edificios del Colegio de Arquitectos de Madrid
(COAM) se califica a
la Torre
Windsor, como un edificio de gran
sencillez, con fachadas acristaladas
planas de modulación uniforme. Las
tres plantas de base del complejo que dan
a la calle Raimundo Fernández Villaverde
está ocupadas por locales comerciales. En
la zona interior del conjunto se
encuentran los locales de espectáculos,
sobre la trama peatonal de AZCA, aunque
hace años que desaparecieron para ser
ocupados por la ampliación de unos
grandes almacenes (El Corte Inglés). Más
información técnica sobre el
edificio.
El
edificio estaba siendo reformado desde
hace 2 años y medio, encargadas por los
dueños del inmueble. Las obras se
realizaban con los inquilinos dentro y
contaba con licencia del Ayuntamiento
fechada el 31 de julio de 2002,
habiendo sido renovada en abril de 2003. Los
arquitectos Iñigo Ortiz y Enrique
León, diseñaron la reforma. Son
autores de la Torre Mapfre de
Barcelona y el edificio Sanitas de
Madrid, entre otras
construcciones. En la reforma
participaron ingenieros como
Antonio Carrión y los de la firma
Proteyco. Para la realización de
las obras se instaló una grúa de
18 metros de porte y 40 de
brazo. Entre
las reformas
se incluyeron mejoras en las medidas de
seguridad. Entre las reformas actuales se
estaba ejecutando: Adecuación
del edificio a la normativa anti-incendios
con la construcción de una nueva
escalera exterior de evacuación
en forma de oruga en la fachada
que da a la calle Raimundo Fernández
Villaverde, incluyendo la
modernización de la fachada. La
ampliación de las plantas 3, 27
y 28 y para remodelar las cinco
plantas de aparcamiento del
edificio. Instalación
de un nuevo montacargas y
modernización de los
ascensores del edificio. Una
nueva estructura auxiliar
para fachada en las plantas
1 y 2 y otros trabajos
complementarios de menor
entidad en la zona de los sótanos
y vestíbulos. Parte
de la rehabilitación estaba
siendo acometida por la empresa de
construcción de FCC, que negó
ayer cualquier tipo de
responsabilidad en el siniestro,
ya que no realizó obras en la
planta 21, donde comenzó el
incendio. La
Torre Windsor pertenece a Anson
Inmobiliaria, propiedad de la familia
Reyzábal, que ha creado en
las últimas décadas uno de los
mayores patrimonios inmobiliarios
de Madrid. Además de esta Torre
poseen el 20% de la Torre Picasso. |
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La clave de que esta Torre no se haya desplomado está en que toda la parte interior está hecha con hormigón armado, y el núcleo interior es una caja que "ata todo el edificio". De existir un eventual derrumbe, que parece probable no vaya a producirse, podría afectar incluso al complejo subterráneo de Azca. Según
el informe elaborado por
el Departamento de
control de la
Edificación el estado
del edificio tras el
siniestro es
"alarmante",
aunque el núcleo
central de la estructura
mantiene una cierta
rigidez al haberse visto
menos afectado que las
fachadas por la carga
del fuego. Además, se
constata el pésimo
estado en el que se
encuentran todas las
crujías exteriores,
apreciándose fuertes
deformaciones en los
pilares metálicos de
las fachadas que
presentan deformaciones
con flexiones y
torsiones muy acusadas
debido al plastificado
del material como
consecuencia de la
acción directa
del fuego. Asimismo,
todavía persiste el
riesgo de
derrumbamientos
parciales con arrastres
imprevisibles. En el
núcleo de comunicación
central del edificio,
los efectos de las
llamas se reflejan en el
abombamiento de chapados
y agrietamientos
parciales. |
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El final del edificio será desmontarlo con grandes grúas, ante la imposibilidad de una voladura controlada ya que abajo hay aparcamientos y subterráneos que harían peligrar la estructura del complejo Azca. El colapso total, es decir, el desplome de la torre parece descartado totalmente. La planta técnica 2, que frenó en parte la extensión de los daños a pisos inferiores al estar construida de hormigón, es hoy el soporte inestable de un "amasijo de vigas retorcidas". Los técnicos de la Concejalía de Urbanismo del Ayuntamiento, que entraron el pasado miércoles 16 de febrero, para comprobar el estado Windsor, han elaborado un informe que declara su “ruina inminente” y alerta del “riesgo de derrumbamientos parciales con arrastres en cadena imprevisibles”. A pesar de ello, el Ayuntamiento de Madrid, levantó el jueves 17 de febrero parcialmente, las restricciones de paso en la zona y permitió la apertura de dos edificios de oficinas próximos. Los
técnicos han
comprobado a lo
lardo de las 30
plantas del Windsor,
el "pésimo
estado en el que se
encuentran todas las
crujías" (los
espacios entre vigas
maestras o de carga)
y "las fuertes
deformaciones"
de los pilares
metálicos de las
fachadas. Además,
alertan de que los
"zunchos de
borde (unas vigas
perimetrales que
atan los bordes del
suelo a las plantas)
se encuentran
pandeados
(abombados)",
por lo que
"existe el
riesgo de que se
puedan producir
derrumbamientos
parciales con
arrastres en cadena
imprevisibles".
Madrid no cuenta en experiencia en cómo actuar en la demolición de edificios de tanta altura, aunque si cuenta con experiencia en demoliciones. El viernes 18 de febrero, el Ayuntamiento de Madrid, comenzó el desescombro para proceder a la demolición del edificio, obras que se prevé puedan alargarse durante casi 1 año. Parece ser que la demolición no será total, ya que los cimientos, los sótanos y las tres primeras plantas no están tan afectadas.
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