Cronología del incendio de la Torre Windsor


 

La madrugada del 13 de febrero de 2005 un voraz incendio arrasó la parte superior de la Torre Windsor, situada en el número 79 de la Avenida de Raimundo Fernández-Villaverde (Madrid).

El sistema de detección de fuego con el que contaba la Torre Windsor, consistente en una serie de sensores dispuestos en el techo que disparan una alarma acústica y visual por incrementos de temperatura superiores a 10º por minuto, se activó en la planta 21ª del edificio, a las 23.16 del sábado 12 de febrero.

Los bomberos llegaron 5 minutos después del primer aviso (23.19 horas) realizada por un vigilante del edificio desde la planta 25ª o, quien explicó  que el fuego se había iniciado 4 plantas más abajo (21ª). Cuando llegaron los bomberos, el fuego ya había arrasado la planta 21, alimentado por el estallido de los cristales, avanzando ya por las dos plantas superiores. 

Pasada las media noche, el fuego alcanzaba ya la planta 30 del edificio. Debido al aire las llamas comenzaron a ascender rápidamente, avivadas por los materiales altamente combustibles de las oficinas instaladas en el edificio. 

A la 1 de la madrugada, parte de la estructura metálica se vino abajo, causando un gran estruendo, acompañada de un intenso humo y polvo, al caer al suelo todos los cascotes. Fue aquí cuando se vivieron los momentos de mayor riesgo obligando a los mandos de la policía a ampliar el perímetro de seguridad. Fue entonces cuando quedó claro que el fuero era inatacable desde el suelo, por lo que la única solución que quedaba era dejar que ardiera para que la estructura metálica y de cemento se viniera abajo por sí sola. Un nuevo colapso se produjo poco después de la 1, cuando la esquina noreste del edificio también se vino abajo. 

Sobre las 2 de la madrugada las llamas se habían centrado en las fachadas este y sur del rascacielos. Mostraban un intenso color azul, como si se estuviera quemando una enorme bolsa de gas, debido a las altas temperaturas que estaba sufriendo la estructura del edificio, entre 700 y 1.000ºC.

Conforme las llamas consumían el edificio se producían continuas caídas de material, de parte de la estructura y de la fachada del edificio.

A las 3 de la madrugada el fuego seguía muy activo y parte de la estructura del inmueble había quedado totalmente destruida y convertida en un amasijo de hierro y cemento. El rascacielos se había convertido en un "coloso en llamas". Las llamas fueron estrujando y moviendo a su antojo toda la parte exterior del edificio. Con cierta frecuencia, colapsaba parte del forjado. 

Poco a poco la intensidad de las llamas fue bajando, haciendo pensar que el incendio iba a poder quedar extinguido en un par de horas. Pero a las 4 de la madrugada, el fuego volvió a cobrar intensidad. Los bomberos procedieron entonces a echar agua y espuma sobre las plantas 14ª y 15ª con mangueras dirigidas. 

Al ver que el fuego no podía ser extinguido, las acciones se dirigieron a garantizar la seguridad de todas las personas, por ello también acudió al lugar policía de subsuelo para comprobar el estado del edificio desde abajo. Se centró también la preocupación por ver si las llamas habían afectado a la estructura central de hormigón del inmueble, lo que podía hacer que todo el edificio se derrumbara. Ante ese riesgo, se amplió de nuevo el perímetro de seguridad. 

Durante toda la noche del domingo ha habido un dispositivo de prevención en la zona del siniestro con siete vehículos y 30 bomberos, que han vigilado el enfriamiento del edificio. El fuego duró 26 horas, quedando técnicamente extinguido a la 1 de la madrugada del lunes 14 de febrero. No obstante, son necesarias 48 horas para que se enfríe la estructura. 

Los bomberos se encontraron con numerosos problemas en la extinción del fuego:

  • El principal problema radicaba en la enorme altura del edificio (106 m y 34 pisos), ya que la autoescala más alta con la que cuenta el Ayuntamiento de Madrid, no supera la décima planta (50 m de altura). 

  • La presencia de una enorme grúa de construcción sobre el rascacielos utilizada en las reformas que se estaban llevando a cabo en el edificio desde hacía más de un año, para adecuarlo a las normas de seguridad contra incendios. Los bomberos temían que la grúa se fuera a desplomara, ya que estaba anclada en la estructura de hormigón. 

  • La estructura metálica del edificio comenzó a colapsarse cayendo multitud de objetos metálicos y de madera a las vías circundantes, llegando incluso algunos a la Calle Orense impulsados por el viento. 

  • Si el calor afectaba a la estructura metálica del edificio, también podría deformarla y venirse abajo, pese a que estaba a unos 30 metros más alta que la parte superior de la azotea del edificio. 

 

La zona fue evacuada por los bomberos, la Policía Nacional y Municipal. Las personas desalojadas de sus viviendas fueron pocas, ya que en el complejo Azca abundan las oficinas y son muy pocas las personas que residen en este punto. También abandonaron sus puestos los servicios de seguridad de estos inmuebles, así como los de limpieza que trabajan de noche. 

En estos momentos había 80 efectivos del cuerpo de bomberos con 17 vehículos. Tres de ellos contaban con autoescalas, dos de 50 m y una de 30. El Samur y Protección Civil desplazaron a la zona 15 vehículos y 50 efectivos encargados de atender los incidentes que se vivieron durante la extinción del incendio. 

 

Dos semanas después del siniestro existen un importante número de datos considerados casi como incontestables para poder esclarecer el origen del incendio:

  • La alarma contraincendios del edificio, que actúa cuando detecta un aumento de la temperatura, salta en el puesto de control poco antes de las 23.15

  • El vigilante de Prosegur, Yago E. ha declarado a la policía que se encaminó entonces al cuarto que albergaba los ordenadores centrales, en la planta baja, para cerciorarse de la alarma y descubrir a qué piso del rascacielos correspondía. El incendio se había originado en el despacho A121, ocupado por la empresa auditora Deloitte. El vigilante sube comprobando que el despacho está cerro y que hay humo y una llama en la pared. La puerta está cerrada y la llave de seguridad en la planta baja. Oye dos pequeñas explosiones. Entonces pide ayuda a sus compañeros y que avisen a los bomberos. 

  • La llamada a los bomberos está registrada a las 23.21.

  • La primera dotación de bomberos procede del parque de Santa Engracia. Tardaron 4 minutos en llegar.

  • Cuando los bomberos irrumpen en el vestíbulo del rascacielos el fuego aún se centraba en el despacho A121, según la declaración de Yago E.  

  • Cuando los bomberos llegan a la planta 21, la situación se presentaba ya grave. 

  • Marcelino Sierra, bombero del Ayuntamiento de Madrid, declara que el fuego llevaría más de 10 ó 20 minutos, y ya era muy grande, siendo una prueba de su envergadura que varios bomberos resultados heridos e intoxicados. 

  • Pasadas las 0.45 del domingo, los bomberos se dan por vencidos y ordenan la evacuación del edificio. El Windsor está condenado. 

  • Los primeros días tras el incendio, tanto bomberos como policía apuntan a un cortocircuito como posible causa del origen del fuego. Pero hay vecinos que aseguran haber olido humo 3 horas antes.

  • Comienza a levantarse hipótesis de novela negra con el precio elevado del seguro del edificio y con los documentos almacenados en el edificio. 

  •  Aparece una grabación donde se ven varías figuras en una ventana de la planta 14 .

  • El viernes 25 se hizo publica la declaración de Eva, una mujer que declaró haber estado trabajando en un despacho de la planta 21 la tarde del sábado, y que fumaba pero que cree haber apagado todos los cigarrillos. 


 
 
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