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La vulnerabilidad de un acuífero frente a la contaminación del agua subterránea es una propiedad del acuífero cualitativa, relativa, no medible y adimensional. La exactitud de la evaluación de la vulnerabilidad depende, sobre todo, de la cantidad y calidad de los datos, de su fiabilidad y representatividad. De forma genérica, el cálculo de la vulnerabilidad de un acuífero se puede realizar cualitativamente, estableciendo una categorización (por ejemplo, vulnerabilidad muy alta, alta, media, baja) y agrupando el subsuelo del área de estudio en categorías de acuerdo con una tabla que recogiera unas consideraciones tales como permeabilidad, espesor, capacidad de atenuación y fracturación, matizando estas valoraciones con otros datos como por ejemplo la profundidad del nivel freático. De aquí se obtendrían unas categorías para cada punto analizado, con un alto grado de subjetividad, pudiendo variar de un punto a otro según el autor. No obstante, lo más adecuado sería buscar un valor numérico que se base en consideraciones lo más cuantificables y objetivas posibles.
Lo factores endógenos que más influyen en el control del tiempo de residencia del ión nitrato en el terreno y de las reacciones físico-químicas que van a tener lugar en el mismo, y que, en definitiva, van a condicionar el avance del frente de contaminación una vez pasada la zona radicular.
¨ El enriquecimiento de las
aguas subterráneas en nitratos no es consecuencia obligatoria de la migración
vertical, sino que sobreviene cuando esta última excede de un valor límite
función de las condiciones locales. La constatación de esta concentración
creciente señala un desequilibrio en la relación entre la planta, el suelo y el
agua, cuya causa debe buscarse en el contexto de un balance de nitrógeno
asociado al sistema de cultivo en cuestión. En zonas semiáridas los
niveles piezométricos descienden durante las épocas de bombeo y riego y se
recuperan durante la estación húmeda. El ascenso piezométrico durante la
recarga provoca la mezcla del agua de la zona saturada y no saturada. Este
ciclo se repite cada año y se extrema en años de sequía o de precipitaciones
anormalmente altas. La estratificación de los nitratos en la zona no saturada
se desplaza en los ascensos piezométricos a la zona saturada, produciéndose una
mezcla de niveles distintos de concentración. Así, se pueden advertir
incrementos en las concentraciones en algunos casos con posterioridad al
período de recarga. -
acciones
de oxidación-reducción: éstas tienen lugar predominantemente durante la
infiltración en medio no saturado, aunque también puede producirse en el medio
saturado mientras no se consuma el oxígeno disuelto en el agua. Cuando el
oxígeno es escaso o inexistente se producen fenómenos anaerobios en los que se
consume materia orgánica a expensas de reducir nitratos, produciéndose NH4+,
N2, etc. -
Procesos
de adsorción y absorción: la retención por el terreno en realidad es sólo una
disminución de la velocidad de circulación y puede ser temporal o permanente. - Procesos bioquímicos: juegan un importante papel, en especial en la zona no saturada. Están muy ligadas a los de oxidación-reducción. -
Procesos
de dilución: son especialmente importantes en casos de contaminación extendida.
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