Introducción
El fomento de una política de productos
limpios, considerado entre los objetivos de la política medioambiental de la
Unión Europea a partir del IV Programa de Acción de las Comunidades Europeas
en materia de Medio Ambiente (1987-1992), propició
la publicación en 1992 del Reglamento (CEE) nº 880/92. Este Reglamento
establecía un sistema comunitario de concesión de etiqueta ecológica y fue
transpuesto a la legislación española mediante el Real Decreto
598/1994.
La etiqueta ecológica se creó para
fomentar que las empresas fabricaran productos con un menor impacto ambiental
negativo en todo su ciclo de vida (materiales y recursos empleados, producción,
distribución, utilización y eliminación). Además de para informar a los
consumidores de los impactos que generan esos productos.
A lo largo de estos años ha sido necesario
modificar el sistema para hacerlo más eficaz, el sistema comunitario de
etiquetado ecológico se revisó y se publicó el Reglamento (CE) nº
1980/2000, relativo a un sistema comunitario revisado de concesión de la
Eco-etiqueta.
La etiqueta ecológica es de carácter
voluntario y selectivo. Este logotipo es común para todos los estados miembros
y consta de una flor cuyos pétalos son las estrellas comunitarias. Las empresas
con este etiquetado, podrán aumentar el valor de los productos, además de
ofrecerles ventajas comerciales a la hora de ponerlo a la venta.
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