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CriteriosDetermina las condiciones climáticas (macro- y micro-climáticas) con las que tiene que "relacionarse" la vivienda. Las condiciones macroclimáticas vienen determinadas por la latitud y la región en la que se ubique la vivienda. Estas condiciones vienen definidas por las temperaturas (máxima, media y mínima anual), pluviometría, radiación solar incidente, y dirección del viento dominante. Las condiciones microclimáticas están condicionada por la presencia de accidentes geográficos locales que pueden modificar de forma significativa las condiciones macroclimáticas. A la hora de elegir la ubicación de una vivienda, además de tener en cuenta las condiciones macro- y micro-climáticas, es importante analizar también la pendiente del terreno, la existencia de relieves orográficos, la presencia de corrientes de agua, la presencia de masas boscosas y la existencia de otros edificios.
Influye principalmente sobre:
En una vivienda bioclimática la captación de energía solar se realiza aprovechando el diseño de la vivienda, sin necesidad de utilizar sistemas mecánicos. Para ello se utiliza el llamado "efecto invernadero": la radiación penetra a través de un vidrio, calentando los materiales dispuestos por detrás. El vidrio no deja escapar la radiación infrarroja emitida por estos materiales. Los materiales así calentados guardan el calor y posteriormente lo liberan, atendiendo a un retardo que dependerá de su inercia térmica. Para evitar las pérdidas de calor por conducción y convención a través del vidrio, lo más aconsejable es disponer de sistemas de aislamiento móviles como persianas, contraventanas, etc. Dos parámetros definen los sistemas de captación:
Existen varios tipos de sistemas de captación
La elevada inercia térmica del suelo provoca que las oscilaciones térmicas del exterior se amortigüen cada vez más según la profundidad. A un determinada profundidad, la temperatura permanece constante. La temperatura del suelo suele ser menor que la que temperatura exterior en verano y mayor en invierno. Además de la inercia térmica, si existe una capa de tierra, ésta puede actuar como aislante adicional. Una idea interesante puede ser que ciertas fachadas de la casa permanezcan enterradas o semienterradas. Por ejemplo, si se construye la casa en una pendiente orientada al sur, se puede construir de tal manera que la fachada norte esté parcialmente enterrada, o totalmente enterrada, e incluso echar una capa de tierra sobre el techo. La luz entrará por la fachada sur, pudiéndose abrir claraboyas para la iluminación de las habitaciones interiores. Para aprovechar la temperatura del suelo se pueden enterrar tubos de aire de tal manera que este aire acabe teniendo la temperatura del suelo. El aire se puede introducir en la casa bombeándolo con ventiladores o por convección. Ciertas técnicas utilizadas para el aislamiento del frío en infiero, contribuyen con igual eficacia como aislantes del calor en verano. Otras en cambio, como la ventilación, son prácticamente exclusivas del verano. En contra, los sistemas de captación solar pasiva, tan útiles en inverno, resultan perjudiciales en verano, por cuanto es necesario impedir la penetración de radiación solar, en vez de captarla. En verano, el sol está más alto que en invierno, lo que dificulta su penetración en las cristaleras orientadas al sur. La utilización de un alero o tejadillo sobre la cristalera dificulta aún más la penetración de la radiación solar directa, afectando poco a la penetración invernal. También el propio comportamiento del vidrio beneficia, porque con ángulos de incidencia de la radiación oblicuos, el coeficiente de transmisión es menor. No obstante, existen varios inconvenientes a tener en cuenta:
Se pueden disponer de dispositivos de sombreamiento que dificulten la llegada de radiación a las cristaleras, como aleros fijos, toldos y otros dispositivos externos, persianas exteriores, contraventanas, árboles. Algunos de estos dispositivos también son válidos para proteger muros, no solo cristaleras, aunque en este caso quizá lo mejor sea disponer de plantas trepadoras sobre los muros y utilizar colores poco absorbentes de la luz solar (colores claros, especialmente el blanco). Los espacios tapón también protegen eficazmente. Las fachadas Este (al amanecer) y Oeste (al atardecer), así como la cubierta (durante todo el día), también están expuestas a una radiación intensa en verano. Para reducir la incidencia de la radiación se procurará que en estas zonas haya pocas aberturas (ventanas y claraboyas) o que sean pequeñas, puesto que no tienen utilidad para ganancia solar invernal, aunque se las puede necesitar como ventilación y/o iluminación. La masa térmica provoca un desfase entre los aportes de calor y el incremento de la temperatura. Funciona a diferentes niveles:
Una vivienda con elevada masa térmica se comporta relativamente estable frente a las condiciones externas, manteniendo una temperatura sin variaciones bruscas. Un buen diseño bioclimático perseguirá conseguir que esta temperatura sea agradable. Una masa térmica elevada no es aconsejable para viviendas ocasionales, ya que en este caso las condiciones de temperatura son irrelevantes salvo en los momentos en que permanezcan habitadas, para lo que requieren ser calentadas o enfriadas rápidamente. Y rapidez y masa térmica no son compatibles. Generalmente, los materiales de construcción pesados actúan como una eficaz masa térmica: muros, suelos, techos gruesos, piedra, hormigón, ladrillo. Si se colocan estratégicamente para recibir la radiación solar tras un cristal, funcionan en ciclo diario. Repartidos adecuadamente por toda la casa, funcionan en ciclo interdiario. El aislamiento térmico dificulta el paso de calor por conducción del interior al exterior de la vivienda, y a la inversa, por lo que resulta eficaz tanto en invierno como en verano. Una forma de conseguirlo es utilizar recubrimientos de materiales muy aislantes (espumas, plásticos). Pero tampoco conviene exagerar con este tipo de aislamiento, ya que existe otra causa de pérdida de calor: las infiltraciones. Además, siempre es necesario mantener un mínimo de ventilación por razones higiénicas, lo que implica un mínimo de pérdidas caloríficas. La colocación ideal del aislamiento es hacerlo por fuera de la masa térmica, a modo de recubrimiento exterior de los muros, techos y suelos, de tal manera que la masa térmica actúe como un acumulador eficaz en el interior de la vivienda, bien aislado del exterior. También es importante aislar los acristalamientos. Durante el día actúan de forma eficaz captando radiación solar, pero por la noche son sumideros de calor por conducción y convección. Un doble acristalamiento reduce las pérdidas de calor, aunque también reduce la transparencia frente a la radiación solar durante el día. Los más eficaces son los aislamientos móviles: persianas, contraventanas, cortinas, toldos.... La ventilación tiene varios usos:
Existen diferentes formas de ventilar:
Es importante prever la procedencia del aire de sustitución y a qué ritmo debe ventilarse. Una ventilación convectiva, que introduzca como aire renovado aire caliente del exterior será poco eficaz. El aire de renovación puede provenir, por ejemplo, de un patio fresco, un sótano o unos tubos enterrados en el suelo. No se debe ventilar a un ritmo demasiado rápido, que consuma el aire fresco de renovación y anule la capacidad que tienen los dispositivos de refrescar el aire.
Los espacios tapón son espacios adosados a la vivienda, de baja utilización y que térmicamente pueden actuar de aislantes o "tapones" entre la vivienda y el exterior. El confort térmico de estos espacios no está asegurado, puesto que, al no formar parte de la vivienda propiamente dicha (el recubrimiento aislante no los incluye) no disfrutan de una adecuada climatización, aunque esto tampoco es importante, ya que se utilizan poco. Pueden ser espacios tapón: el garaje, el invernadero, el desván, etc. Una colocación adecuado de estos espacios puede resultar muy beneficiosa para la vivienda. La evaporación de agua refresca el ambiente. Si se utiliza energía solar para evaporar agua, paradógicamente, se estará utilizando el calor para refrigerar. En un patio una fuente refrescará esta zona, que a su vez puede refrescar las estancias colindantes. El efecto será mayor si hay vegetación en el patio. La existencia de vegetación y/o pequeños estanques alrededor de la casa, especialmente en la fachada sur, mejorará también el ambiente en verano. Pero hay que tener en cuenta que (1) un exceso de vegetación puede generar un exceso de humedad que, combinado con el calor, disminuir la sensación de confort; y (2) en invierno habrá también algo más de humedad. El riego esporádico alrededor de la casa, o
la pulverización de agua sobre la fachada y tejado, también refrescará la casa y
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