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Inicialmente, brigadas especializadas intentaron sofocar el incendio y neutralizar las fugas radiactivas, muriendo en las tareas 30 especialistas. La catástrofe afectó a un área habitada por unos 5 millones de personas de Bielorrusia, Rusia y Ucrania, afectando especialmente a los 40.000 habitantes de la ciudad de Chernóbil. Se evacuó a los habitantes de la ciudad de Chernóbil y a la población en un radio de 30 km. 116.000 personas y 230.000 más fueron trasladadas de las áreas más contaminadas en los años siguientes. La radiación se propaga por toda Europa, llegando la nube radiactiva dos días después a Estocolmo (Suecia) donde fue detectada lanzándose la voz de alarma por todo Europa y el resto del mundo. Las autoridades rusas, habían intentado encubrir el accidente. Actualmente, mas de 5 millones de personas viven todavía hoy en zonas contaminadas por los materiales radiactivos, entre las que la OMS cree que seguirán apareciendo nuevos casos de cáncer. Un informe reciente de la Organización Mundial de la Salud (OMS) evalúa el impacto de la explosión sobre la salud de los habitantes de los países directamente afectados por la catástrofe, estimando que mas de 9.000 de las personas que participaron directamente en las operaciones de evacuación y limpieza de la planta nuclear muriendo como consecuencia directa o indirecta del accidente; y que más de 5.000 los niños y adolescentes -en el momento de la explosión- que han desarrollado en estos 20 años un cáncer de tiroides. El accidente de Chernobil supuso un cambio en la concepción de la seguridad en las plantas nucleares. Desde entonces, se han incrementado los controles y las medidas de seguridad y los expertos en energía atómica consideran prácticamente inviable que se pueda producir un accidente como el de Chernobil, en los países occidentales. No obstante, a pesar del considerable avance y aumento en la seguridad de las plantas nucleares, sigue existiendo una fuerte oposición, principalmente por parte de los ecologistas, que reivindican el cierre de todas las centrales nucleares del mundo.
El siguiente accidente en gravedad, tras Chernóbil, ocurrió en marzo de1979 en la central de Three Mile Island (Harrisburg, Estados Unidos), donde también se produjo una fusión del núcleo debido al sobrecalentamiento producido en el núcleo del reactor debido al cese de funcionamiento del circuito de refrigeración al desconectarse el circuito encargado del agua. Esto dio lugar a un aumento de presión en el circuito primario, provocando la introducción de las barras de control destinadas a parar de forma automática el reactor. A través de un circuito de emergencia se bombeó agua suplementaria. Una equivocación del ingeniero responsable, al confundir diversos instrumentos de medida, provocó la salida de agua contaminada que inundó el edificio de contención que rodeaba el reactor. Aunque el accidente causó grandes daños al reactor, el escape al exterior de productos radiactivos fue limitado. Gases radiactivos como el xenón y el criptón fueron liberados a la atmósfera y grandes cantidades de agua contaminada con un nivel bajo de radiactividad fueron a parar a un río. Los habitantes de los alrededores de la central nuclear en un radio de 8 km (unas 30.000 personas) estuvieron expuestas a ciertos niveles de radiactividad, aunque los efectos fueron pequeños. El accidente fue clasificado de nivel 5 en la en la Escala Internacional de Sucesos Nucleares. |
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