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Las fuentes de energía es una de las principales preocupaciones de la sociedad actual, debido fundamentalmente al constante aumento de los precios del petróleo y sus derivados, y que parece no tener un límite y a los efectos nocivos provocados por el uso masivo de los combustibles fósiles. Por ejemplo, el transporte en la UE es el responsable del 21% de las emisiones de gases de efecto invernadero, representa más del 30% del total de consumo de energía y depende en un 98% de combustibles fósiles, contribuyendo de forma alarmante a un aumento de la contaminación y como consecuencia de ello al efecto invernadero y al cambio climático, sin olvidar la graves consecuencias sobre la salud humana constituyen otros tantos motivos de inquietud. El actual modelo energético es insostenible pues aparte de los efectos antes señalados, existe un factor limitante: la dependencia de un recurso "no renovable" cada vez más escaso. Por ello, cada vez es mayor la necesidad de desarrollar nuevas fuentes de energía, menos agresivas con el medio ambiente y que contribuyan a romper la dependencia del petróleo, y que permitan implementar un programa eficaz y riguroso de eficiencia energética. |
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Para tal fin, las actuaciones se centralizan en el desarrollo de las energías renovables, entre las cuales se encuentra la biomasa como fuente de energía directa para combustible (biocombustible), y que se puede utilizar tanto para pequeñas como para medianas demandas de calor, para la generación de electricidad en plantas de pequeña potencia y la producción de combustibles de automoción. La implementación de los biocarburantes, al utilizar como materia prima productos vegetales, lleva asociada el desarrollo de varios campos de acción, siendo necesario además tener en cuenta las características de los mercados agrícolas, junto a la complejidad que ya de por sí presentan los mercados energéticos. Los principales biocarburantes líquidos actuales son el biodiésel y el bioetanol. La situación de los biocarburantes en España, está sujeta a la disponibilidad local de la materia prima (cultivos energéticos o agroenergéticos) y a la existencia de una demanda suficiente. Con una demanda asegurada, el desarrollo de su mercado puede utilizarse para potenciar otras políticas como la agrícola, favoreciendo la creación de empleo en el sector, lo que a su vez representa la fijación de población en el ámbito rural, el desarrollo industrial de las actividades agrícolas, y reduce los efectos de la desertización. |
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Los cultivos energéticos son plantaciones de crecimiento rápido que se realizan con el propósito específico de producir energía en alguna de sus tipologías: térmica, eléctrica o mediante su transformación en biocarburantes. Tienen como premisa la obtención de forma rentable de la máxima cantidad neta posible de energía, lo que significa que los balances de energía y económicos netos del producto deben ser positivos. El cultivo y la manipulación deben ser compatibles con las características de la zona de producción, no deben requerir para su cultivo maquinaria ni útiles diferentes a los de los cultivos tradicionales. Ser especies perennes y vivaces, con capacidad rebrotadora, presentar una alta resistencia soportando con mínimos cuidados la competencia de malas hierbas y el ataque de plagas. Deben poseer una alta eficiencia fotosintética y un ciclo vegetativo lo más largo posible. La producción de cultivos energéticos en España debe intentar maximizarse en paralelo a la consecución de los objetivos recogidos en el Plan de Energías Renovables 2005- 2010 (PER). En el caso concreto de los biocarburantes, el PER aspira a que cubran el 5,83% del mercado de carburantes en el año 2010. Para ello, se estima que podrían llegar a cultivarse en España algo más de 1,3 millones de hectáreas, de las que el 30% se destinaría a cultivos de colza para hacer biodiésel y el resto, básicamente, a cereales para la industria del bioetanol. El PER, dentro de sus propuestas de I+D, incluye el desarrollo de un Programa de Promoción de los Cultivos Energéticos que incluya la selección y mejora de especies, además del desarrollo de técnicas para el aprovechamiento de material lignocelulósico para la producción de biocarburantes. |
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La Agencia Europea del Medio Ambiente (EEA, según sus siglas en inglés) publicó en Junio de 2006, un informe, titulado “Cuánta bioenergía puede producir la Unión Europea sin dañar el medio ambiente”, en el que analiza el potencial y la evolución prevista de las biomasas en Europa durante las próximas décadas. Entre sus principales conclusiones destaca el enorme desarrollo que pueden experimentar los cultivos energéticos, sobre todo a largo plazo.
La consecución de este potencial detectado se debería conseguir en virtud al ascendente precio de los combustibles fósiles en los mercados internacionales, la liberalización global de los mercados agrícolas, el incremento del rendimiento de los terrenos por la evolución tecnológica, el peso del mercado de Derechos de Emisión… Basando su análisis en esas premisas, la EEA afirma con contundencia: "los cultivos energéticos serán más competitivos que los cultivos destinados a la alimentación". Con estas perspectivas en mente, la EEA pronostica que los cultivos de la UE pueden aportar 47 millones de Toneladas Equivalentes de Petróleo (tep) en 2010 y 142 millones de tep en 2030, con el 85% de la producción agraria concentrada en siete países, entre los que se encuentra España. |
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Los objetivos previstos exigen ocupar el 8% de las tierras de cultivo en 2010 y el 12% en 2030 con diferentes tipos de especies vegetales según las 13 zonas climáticas detectadas (España tiene varias). En general, los cultivos perennes sustituirán a los anuales, sobre todo cuando se puedan comercializar los Biocarburantes de Segunda Generación, que se basan en materiales lignocelulósicos, como la madera o la hierba, el aprovechamiento de estos materiales ya está en experimentación en dos factorías dentro del territorio de la UE. En cualquier caso, el despegue de los biocarburantes (según la Agencia Internacional de la Energía, el bioetanol ya representa el 2% del mercado mundial de gasolinas y el biodiésel el 0,2% del mercado mundial de gasóleos) indica que son una opción firme para los cultivos energéticos. Con miras a alcanzar los objetivos propuestos, se enmarca el proyecto Agrobihol, financiado por el Ministerio de Educación y Ciencia, Abengoa Bioenergy está estudiando la viabilidad de producir etanol a partir de sorgo azucarero y pataca, dos cultivos prometedores y no tradicionales con elevados contenidos en azúcares fermentables. En el mismo proyecto se evalúa el bioetanol como combustible para su uso en vehículos convencionales en mezclas con gasolina y con gasoil, y para la producción de hidrógeno. Varios biocombustibles obtenidos del etanol serán analizados, para demostrar su eficacia, seguridad del usuario y sus ventajas ambientales: Bioetanol, E-diesel, E-85 e hidrógeno. Lo interesante del proyecto es que propone estudiar y cuantificar el contenido de azúcar en los tallos, eligiendo el mejor momento del desarrollo de la planta, antes de la migración de los azúcares de los tallos a las raíces para constituir los tubérculos. De esta manera, la cosecha de tubérculos, que es una operación muy costosa, puede ser evitada. En vez de eso, los azúcares pueden ser obtenidos cortando los tallos. Este proyecto tendrá un alto impacto en áreas rurales en un futuro cercano, así como en los sectores industriales y de transporte. Aunque, prever una introducción masiva de biocombustibles en transporte, como en Brasil o en los Estados Unidos, sólo será posible después de alcanzar una producción competitiva de bioetanol comparada a los combustibles fósiles, que podría ser solucionada desarrollando el concepto de los cultivos energéticos en España. |
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Sin embargo, cabe resaltar lo que significa introducir estos cultivos agroenergéticos desde el punto de vista de requerimientos de suelos, agua de regadío y costos de materia prima, algunos de estos cultivos no llegan a alcanzar un balance energético positivo (Montes, J y Campo, F. 2005) y aún no se ha ahondado en un estudio de impactos y riesgos ambientales. La puesta en marcha de estos cultivos de forma intensiva, podrían traer consigo efectos negativos tanto para el suelo, como para las aguas subterráneas y superficiales, debido a que se deben implementar sistemas de fumigación intensivas y el abonado de la tierra debe ser mayor para compensar la necesidad de micronutrientes por parte de las plantas. De igual manera, no se ha profundizado en calcular cuáles y cuántas serán las emisiones a la atmósfera, cuando inicie la siembra y explotación de estos cultivos; se supone que la introducción de los biocarburantes en la automoción, disminuye los gases de efecto invernadero y también las emisiones de CO2 pero no se describe nada al respecto de las emisiones en la producción de estos cultivos energéticos y de la transformación a los biocombustibles correspondientes. |
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Aunque no se contemple en un principio, el uso de cultivos de regadío como el maíz, cabe mencionar algunas cifras que serían de gran importancia en la implantación de este cultivo desde el punto de vista de necesidad de agua, lo que se traduce en cantidad y precio de este recurso, con lo cual no se vería probable la puesta en marcha de este cultivo con intereses agroenergéticos para alcanzar los objetivos previstos para el 2010 en el PER. Las tierras de regadío son de gran importancia en la economía agrícola y por tanto para el país, debido a que sin regadíos no hay suficiente producción agraria, luego cabe preguntarse sí es razonable utilizar estas tierras para producción de cultivos energéticos?, lo cual es el tema central del artículo presentado por Isidro García en Expansión (30/04/07) y del cual se extraen algunos de los datos registrados a continuación. |
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Debido a que la producción de bioetanol, se basa en España en los cultivos de cereales, al igual que en EEUU que es el líder mundial en la producción de maíz y colíder en la producción de bioetanol después de Brasil, se debe revisar el tema porque son condiciones ambientales y climáticas completamente diferentes, en España la escasez de agua es un tema que requiere gran estudio antes de tomar cualquier decisión al respecto, en la tabla se presentan algunas cifras de la cantidad de agua que requiere el cultivo de maíz. |
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Requerimientos de agua del cultivo de maíz
* Cifras del MAPA |
Este consumo total de agua del cultivo de maíz es comparado con el consumo estimado anual para uso humano en España que es 2.674 hm3/año, por otra parte, sí se pretende alcanzar el objetivo previsto en el PER para el 2010 que contempla sustituir 750.000 tep por bioetanol únicamente a base de este cultivo, equivaldría a ocupar 319.000 ha de regadío de maíz, que consumirían 2.306 hm3/año casi el consumo anual de toda la población española. |
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Por otra parte, se menciona el segundo aspecto primordial del agua como recurso humano, que es el precio, según datos del MMA la agricultura tiene un porcentaje del 63.3% del total del consumo del agua en España y el precio medio del m3 oscila en torno a 0.03 euros, mientras que para consumo humano el mismo metro cúbico supera el precio de 1 euro. Si se tiene en cuenta que el MMA ha ofertado para los agricultores agua de desaladora para riego a 0.40 euros/m3 con un coste de canalización de 0.5 euros/m3 aplicable teóricamente para los cultivos del mediterráneo, pero no comparable para los cereales, en donde el coste del agua en la región de Murcia está entre 0.25 y 0.36 euros/m3 y en la Mancha el precio del agua de pozo oscila alrededor de 0.07 euros/m3. Según estos datos se podría sospechar que la sociedad española ya estaría soportando una subvención de 0.47 euros/m3, que traducidos a los datos del cultivo de interés el maíz (consumo agua anual y rendimiento, tabla) equivale a 0.362 euros/kg de maíz y teniendo en cuenta que se requieren por cada litro de bioetanol 3 kg de maíz (proporción 1:3), el coste del agua que se estaría subvencionando sería de 1.086 euros/litro de bioetanol producido, que ya es una cifra significativa. |
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A todo lo anterior se suma la voz de alerta que ha lanzado la ONU (El País, 10/05/07) sobre el aumento descontrolado del uso de etanol, en un informe presentado sobre el impacto del uso de los biocarburantes a gran escala en el cual el organismo avisa que causará más pobreza, hambre y polución, que ya hacen mella en la economía Mexicana, por el aumento del precio de las tortilla de maíz (producto básico de su alimentación), al ser desviado este grano para la producción de etanol en EEUU. Con lo cual no se pueden pasar por alto afirmaciones tales como las de la EEA que plantean que "los cultivos energéticos serán más competitivos que los cultivos destinados a la alimentación". |
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La competencia entre los cultivos energéticos y los alimentarios, inclina la balanza hacía los primeros, debido a que el mercado de la bioenergía maneja un gran volumen de negocios de miles de millones de euros anuales, por lo que cabe la preocupación de los expertos de las Naciones Unidas como el vicepresidente del brazo de la ONU dedicado a los estudios energéticos Gustavo Vest, que afirma "a menos que las nuevas políticas que se pongan en marcha tengan en cuenta la protección de las tierras amenazadas, garanticen un uso socialmente aceptable de la tierra y vayan encaminadas a un desarrollo sostenible en su conjunto, el daño social y medioambiental de la bioenergía puede, en muchos casos, superar a los beneficios". El informe señala que la industria bioenergética puede causar un desequilibrio en el abastecimiento alimentario al destinar las tierras, aguas y otros recursos a la producción de biocombustibles en detrimento de productos alimentario básicos. |
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No es que los expertos estén en contra del uso de biocombustibles, sino que llaman la atención sobre el uso extendido de esta energía de manera desmesurada y descontrolada, sin tener previamente un conocimiento exhaustivo de las consecuencias que se puedan generar de esta práctica. Por ejemplo, la liberación de grandes cantidades de carbono del suelo y de la biomasa forestal, debido a que se requiere de grandes extensiones de tierras para la producción de la bioenergía, lo que se traduce en emisiones de gases de efecto invernadero. Con esta información se pretende que se revise muy bien, los proyectos de implantación de cultivos energético antes de tomar las decisiones correspondientes, debido a que más allá de representar la solución a los problemas de los biocombustibles y con los cuales se quiere incentivar el agro y la creación de empleos, se debe observar todo el entorno, debido a que España es un país que sufre una crisis hídrica, con lo cual, ya importa productos básicos para la alimentación humana y animal (media anual de diez millones de toneladas), por lo que el empleo y la valoración del agua en la agricultura debe encaminarse en políticas de liberación hacía usos más productivos y dejar la implementación de estos cultivos a países sin problemas de agua. Además, cabe mencionar que antes de alcanzar un ranking en la producción mundial de los biocarburantes, merece la pena hacer estudios más exhaustivos y que tomen en cuenta todos los aspectos medioambientales implicados, en la producción y la transformación de los cultivos energéticos propuestos, que aunque son la mejor alternativa actual para minimizar la dependencia de los combustibles fósiles, su implementación y desarrollo, puede llegar a provocar inconvenientes como los que se han mencionado y desventajas a nivel social debido a su competencia con los cultivos alimentarios. |
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