Biodiésel
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Definiciones y
especificaciones del biodiésel
El biodiésel es un biocarburante (nombre genérico de
los biocombustibles para automoción) líquido producido a partir
de los aceites vegetales y grasas animales, siendo la colza, el girasol y la
soja las materias primas más utilizadas para este fin.
Las propiedades del biodiésel son prácticamente las mismas que las del gasóleo de automoción en
cuanto a densidad y número de cetano. Además, presenta un punto de inflamación
superior. Por todo ello, el biodiésel puede mezclarse con el gasóleo para su uso
en motores e incluso sustituirlo totalmente si se adaptan éstos
convenientemente.
La ASTM (American Society for Testing and Material Standard) describe
al biodiésel como ésteres monoalquílicos
de ácidos grasos de cadena larga derivados de lípidos renovables tales como
aceites vegetales o grasas de animales, y que se emplean en motores de ignición
de compresión. Sin embargo, los ésteres más utilizados, son los de metanol y
etanol (obtenidos a partir de la transesterificación de cualquier tipo de
aceites vegetales o grasas animales o de la esterificación de los ácidos grasos)
debido a su bajo coste y sus ventajas químicas y físicas.
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Tabla 1. Propiedades del biodiésel
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En cuanto a la utilización del biodiésel como combustible de automoción,
ha de señalarse que las características de los ésteres son más parecidas
a las del gasóleo que las del aceite vegetal sin modificar. La
viscosidad del éster es dos veces superior a la del gasóleo frente a
diez veces ó más de la del aceite crudo; además el índice de cetano de
los ésteres es superior, siendo los valores adecuados para su uso como
combustible. ASTM ha especificado distintas pruebas que se deben
realizar a los combustibles para asegurar su correcto funcionamiento. En
la tabla 1, se enumeran las especificaciones establecidas para el
biodiésel y el método de ensayo correspondiente.
El biodiésel necesita tener unas especificaciones que enumere las
propiedades y garantice la calidad de producto. Además, el biodiésel
debe cumplir los requisitos para los combustibles minerales de
automoción y que se encuentran recogidas en la norma europea EN-590. Los requerimientos específicos y los métodos de control para la
comercialización y distribución de ésteres metílicos de ácidos grasos (Fatty
Acid Methyl Ester, FAME) para su utilización en motores diesel con 100%
de concentración se encuentran en la norma EN 14214 transcrita a la
legislación española en el
Real Decreto 61/2006, de 31 de enero, por el que
se determinan las especificaciones de gasolinas, gasóleos, fuelóleos y
gases licuados del petróleo y se regula el uso de determinados
biocarburantes. |
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Procesos de obtención del biodiésel
Las materias primas más comunes utilizadas en España para la
fabricación de biodiésel son los aceites de fritura usados y el aceite de
girasol (el contenido medio del girasol en aceite es de 44% por lo que en España
será la mejor opción en cuanto a agricultura energética). También se están
realizando pruebas con aceite de colza y con Brassica carinata.
Cualquier materia que contenga triglicéridos puede utilizarse
para la producción de biodiésel (girasol, colza, soja, aceites de fritura usado,
sebo de vaca,...). Por otra parte, en España, la utilización de aceites usados
no es todavía significativa. A continuación (tabla 2), se detallan las
principales materias primas para la elaboración de biodiésel [Vicente 1998,
2001].
Tabla 2. Principales materias primas para la producción de
biodiésel.
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ACEITES CONVENCIONALES |
ACEITES VEGETALES ALTERNATIVOS |
OTRAS FUENTES |
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Girasol |
Brassica carinata |
Aceite de semillas modificadas
genéticamente |
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Colza |
Cynara
curdunculus |
Grasas animales (sebo de vaca y
búfalo) |
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Coco |
Camelina sativa |
Aceites de micoralgas |
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Soja |
Crambe
abyssinica |
Aceite de producciones microbianas |
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Palma |
Pogianus |
Aceites de fritura |
Las materias primas utilizadas convencionalmente en la
producción de biodiésel han sido los aceites de semillas oleaginosas como el
girasol y la colza (Europa), la soja (Estados Unidos) y el coco (Filipinas); y
los aceites de frutos oleaginosos como la palma (Malasia e Indonesia). Por
razones climatológicas, la colza (Brassica napus )
se produce
principalmente en el norte de Europa y el
girasol (Helianthus
annuus) en los países mediterráneos del sur, como España o Italia. La utilización de estos aceites para producir biodiésel en Europa ha
estado asociada a las regulaciones de retirada obligatoria de tierras de la
Política Agraria Común (PAC) que permite el cultivo de semillas oleaginosas a
precios razonables. Sin embargo, la dedicación de sólo las tierras de retirada
para la producción de materias primas energéticas supone un riesgo por cuanto
estas superficies varían en el tiempo, ya que el régimen de retirada de tierras
depende de la oferta y la demanda de cereales alimentarios, lo que implica que
este índice está sujeto a alteraciones.
Además de los aceites vegetales convencionales, existen otras
especies más adaptadas a las condiciones del país donde se desarrollan y mejor
posicionadas en el ámbito de los cultivos energéticos. En este sentido, destacan
la utilización, como materias primas de la producción de biodiésel, de los
aceites de Camelina sativa, Crambe abyssinica y Jatropha curcas.
Existen otros cultivos que se adaptan mejor a las condiciones de España y que
presentan rendimientos de producción mayores. En concreto, se trata de los
cultivos de Brassica carinata y Cynara
cardunculus. La Brassica carinata es una alternativa real al secano y
regadío extensivo. La Cynara cardunculus es un cultivo
plurianual y permanente, de unos diez años de ocupación del terreno, y orientado
fundamentalmente a la producción de biomasa, aunque también pueden aprovecharse
sus semillas para la obtención de aceite. Se obtienen de 2.000 a 3.000
kilogramos de semillas, cuyo aceite sirve de materia prima para la fabricación
de biodiésel.
Los aceites y las grasas se diferencian principalmente en su
contenido en ácidos grasos. Los aceites con proporciones altas de ácidos grasos
insaturados, como el aceite de girasol o de Camelina sativa, mejoran la
operatividad del biodiésel a bajas temperaturas, pero diminuyen su estabilidad a
la oxidación, que se traduce en un índice de yodo elevado. Por este motivo, se
pueden tener en consideración, como materias primas para producir biodiésel, los
aceites con elevado contenido en insaturaciones, que han sido modificados
genéticamente para reducir esta proporción, como el aceite de girasol de alto
oleico.
El aceite de fritura usado es una de las alternativas con
mejores perspectivas en la producción de biodiésel, ya que es la materia prima
más barata, y con su utilización se evitan los costes de tratamiento como
residuo. España es un gran consumidor de aceites vegetales, centrándose el
consumo en aceite de oliva y girasol. Por su parte, los aceites usados presentan
un bajo nivel de reutilización, por lo que no sufren grandes alteraciones y
muestran una buena aptitud para su aprovechamiento como biocombustible. La
producción de los aceites usados en España se sitúa en torno a las 750.000
toneladas/año, según cifras del 2004.
Además, como valor añadido, la utilización de aceites usados
significa la buena gestión y uso del residuo, el informe sobre el marco
regulatorio de los carburantes propone reciclar aceite de fritura en biodiésel,
este aceite da problemas al depurar el agua; sin embargo, su recogida es
problemática. La Comisión Europea propone que el Ministerio de Medio Ambiente y
los Ayuntamientos creen un sistema de recogida de aceite frito, oleinas y grasas
en tres etapas: industrial, hostelería y doméstica, con especial atención a su
control y trazabilidad debido a su carácter de residuo. En el caso español,
dicha recogida no está siendo promovida enérgicamente por la Administración pese
a que la Ley 10/98 de Residuos establece la prohibición de verter aceites
usados, lo cual es un incentivo más para su utilización en la fabricación de
biodiésel.
Además de los aceites vegetales y los aceites de fritura
usados, las grasas animales, y más concretamente el sebo de vaca, pueden
utilizarse como materia prima de la transesterificación para obtener biodiésel.
El sebo tiene diferentes grados de calidad respecto a su utilización en la
alimentación, empleándose los de peor calidad en la formulación de los alimentos
de animales. La aplicación de grasas animales surgió a raíz de la
prohibición de su utilización en la producción de piensos, como salida para los
mismos como subproducto. Sin embargo, actualmente no existe un nivel de
aplicación industrial en España.
Por otra parte, es interesante señalar la producción de
lípidos de composiciones similares a los aceites vegetales, mediante procesos
microbianos, a partir de algas, bacterias y hongos, así como a partir de
microalgas.
La reacción química como proceso industrial utilizado en la
producción de biodiésel, es la transesterificación, que consiste en tres reacciones
reversibles y consecutivas. El triglicérido es convertido consecutivamente en diglicérido, monoglicérido y glicerina. En cada reacción un mol de éster
metílico es liberado. Todo este proceso se lleva a cabo en un reactor donde se
producen las reacciones y en posteriores fases de separación, purificación y
estabilización.
Las tecnologías
existentes, pueden ser combinadas de diferentes maneras variando las condiciones
del proceso y la alimentación del mismo. La elección de la tecnología será
función de la capacidad deseada de producción, alimentación, calidad y
recuperación del alcohol y del catalizador. En general, plantas de menor capacidad y diferente calidad en
la alimentación (utilización al mismo tiempo de aceites refinados y
reutilizados) suelen utilizar procesos Batch o discontinuos. Los procesos
continuos, sin embargo, son más idóneos para plantas de mayor capacidad que
justifique el mayor número de personal y requieren una alimentación más
uniforme.
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Es el método más simple para la producción de biodiésel donde
se han reportado ratios 4:1 (alcohol:triglicérido). Se trata de reactores con
agitación, donde el reactor puede estar sellado o equipado con un condensador de
reflujo. Las condiciones de
operación más habituales son a temperaturas de 65ºC, aunque rangos de
temperaturas desde 25ºC a 85ºC también han sido publicadas. El catalizador más
común es el NaOH, aunque también se utiliza el KOH, en rangos del 0,3% al 1,5%
(dependiendo que el catalizador utilizado sea KOH o NaOH). Es necesaria una
agitación rápida para una correcta mezcla en el reactor del aceite, el
catalizador y el alcohol. Hacia el fin de la reacción, la agitación debe ser
menor para permitir al glicerol separarse de la fase éster. Se han publicado en
la bibliografía resultados entre el 85% y el 94%.
En la transesterificación, cuando se utilizan catalizadores ácidos se
requiere temperaturas elevadas y tiempos largos de reacción. Algunas plantas en
operación utilizan reacciones en dos etapas, con la eliminación del glicerol
entre ellas, para aumentar el rendimiento final hasta porcentajes superiores al
95%. Temperaturas mayores y ratios superiores de alcohol:aceite pueden asimismo
aumentar el rendimiento de la reacción. El tiempo de reacción suele ser entre 20
minutos y una hora. En el gráfico 1 se reproduce un diagrama de bloques de un
proceso de transesterificación en discontinuo.
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Gráfico 1. Proceso de transesterificación en discontinuo. |
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Una variación del proceso discontinuo es la utilización de
reactores continuos del tipo tanque agitado, los llamados CSTR del inglés,
Continuous Stirred Tank Reactor. Este tipo de reactores puede ser variado en
volumen para permitir mayores tiempos de residencia y lograr aumentar los
resultados de la reacción. Así, tras la decantación de glicerol en el decantador
la reacción en un segundo CSTR es mucho más rápida, con un porcentaje del 98% de
producto de reacción. Un elemento esencial en el diseño de los reactores CSTR es
asegurarse que la mezcla se realiza convenientemente para que la composición en
el reactor sea prácticamente constante. Esto tiene el efecto de aumentar la
dispersión del glicerol en la fase éster.
El resultado es que el tiempo requerido para la separación de
fases se incrementa. Existen diversos procesos que utilizan la mezcla intensa
para favorecer la reacción de esterificación. El reactor que se utiliza en este
caso es de tipo tubular. La mezcla de reacción se mueve longitudinalmente por
este tipo de reactores, con poca mezcla en la dirección axial. Este tipo de
reactor de flujo pistón, Plug Flow Reactor (PFR), se comporta como si fueran
pequeños reactores CSTR en serie. El resultado es un sistema en continuo que
requiere tiempos de residencia menores (del orden de 6 a 10 minutos) –con el
consiguiente ahorro, al ser los reactores menores para la realización de la
reacción. Este tipo de reactor puede operar a elevada temperatura y presión para
aumentar el porcentaje de conversión.
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En el gráfico 2 se presenta un diagrama de bloques de un
proceso de transesterificación mediante reactores de flujo pistón. En este
proceso, se introducen los triglicéridos con el alcohol y el catalizador y se
somete a diferentes operaciones (se utilizan dos reactores) para dar lugar al
éster y la glicerina.
Dentro de la catálisis heterogénea los catalizadores básicos
se desactivan fácilmente por la presencia de ácidos grasos libres (FFA) y de
agua que favorece la formación de los mismos. Para tratar alimentaciones con
cierto grado de acidez, se prefiere la esterificación de los ácidos grasos
libres con superácidos que a su vez presenten una elevada
velocidad de reacción de transesterificación, lo que implica que se requiera de
dos reactores con una fase intermedia de eliminación de agua. De este modo,
alimentaciones con hasta un 30% en FFA se pueden esterificar con metanol,
reduciendo la presencia de FFA por debajo del 1%. Esta etapa previa de
esterificación se puede llevar a cabo con alcoholes superiores o glicerina que
resulta atractiva en la producción de biodiésel puesto que es un subproducto del
proceso.
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Gráfico 2. Proceso de obtención de biodiésel mediante
reactores de flujo pistón. |
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La glicerina subproducto del biodiésel
En la síntesis del biodiésel, se forman entre el aceite y el
alcohol, normalmente metílico, ésteres en una proporción aproximada del 90% más
un 10% de glicerina. La glicerina representa un subproducto muy valioso que de
ser refinada a grado farmacológico puede llegar a cubrir los costos operativos
de una planta productora. La glicerina es eliminada del proceso cuando se
procede al lavado con agua. Sin embargo, la glicerina puede encontrarse en el
biodiésel como consecuencia de un proceso inapropiado, como puede ser una
insuficiente separación de la fase de glicerina o un insuficiente lavado con
agua. La glicerina se emplea en la fabricación, conservación, ablandamiento y
humectación de gran cantidad de productos, éstos pueden ser resinas alquídicas,
celofán, tabaco, explosivos (nitroglicerina), fármacos y cosméticos, espumas de
uretano, alimentos y bebidas, etc.
Así, como coproducto de la producción de biodiésel se
obtendría glicerina, de calidades farmacéutica e industrial. Estas glicerinas
tienen un valor económico positivo y su comercialización forma parte de la
rentabilidad del biodiésel. Sin embargo, la creciente oferta de glicerina está
provocando ya una disminución de sus precios de venta con la consiguiente
problemática de merma de rentabilidad que ello supone para el sector del
biodiésel. Al nivel actual de producción, las glicerinas tienen suficientes
salidas comerciales actualmente, pero conseguir una producción de biodiésel de
la magnitud del objetivo fijado para el 2010 podría tener problemas en la
saturación del mercado de glicerina, por lo que es especialmente relevante
asegurar los canales de comercialización de este producto.
Con el aumento de la producción de biodiésel, la glicerina se
enfrenta a un reto de investigación y desarrollo de cara a tener una salida para
la misma debido a su aumento significativo en los próximos años. Por ello, se
deben buscar nuevas salidas y aplicaciones al producto final o bien encontrar
nuevas aplicaciones en las que ésta actúe como materia prima química.
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Balance energético de la producción de biodiésel
El balance energético
del biodiésel, considerando la diferencia entre la energía que produce
1kg. de biodiésel y la energía necesaria para la producción del mismo,
desde la fase agrícola hasta la fase industrial es
positiva
al menos en un 30%. Por lo tanto puede ser considerada una actividad
sostenible.
Además de las
condiciones favorables desde el punto de vista ecológica y energético
merece destacarse la posibilidad del empleo inmediato en los motores. El
biodiésel quema perfectamente sin requerir ningún tipo de modificación
en motores existentes pudiendo alimentarse alternativamente con el
combustible diesel o en mezcla de ambos. Esta es la diferencia
importantes respecto de otras experiencias de sustitución de
combustibles como la del bioetanol, donde es necesario efectuar en los
motores modificaciones irreversibles. El empleo de biodiésel aumenta la
vida de los motores debido a que posee un poder lubricante mayor,
mientras que el consumo de combustible, la autoignición, la potencia y
el torque del motor permanecen inalterados.
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