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Eficiencia Energética

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Eficiencia energética

La expresión "eficiencia energética" define una adecuada administración de energía y por tanto, su ahorro, tanto económico como medioambiental. Su objetivo es, por tanto, disminuir el consumo de energía sin por ello reducir el uso del material y los equipos que funcionan gracias a ella, fomentando comportamientos, métodos de trabajo y técnicas de producción que consuman menos energía. Se trata de utilizar mejor la energía.

El incremento de la eficacia energética resulta esencial para el logro de los objetivos señalados por el Protocolo de Kioto, propicia una política energética más sostenible y constituye un elemento importante de la seguridad del abastecimiento, tema que ha suscitado inquietud en los últimos años, al menos en la Comisión Europea.

Es fundamental que la sociedad vaya reduciendo su dependencia energética de los combustibles fósiles (petróleo, gas) fomentando el uso de fuentes de energía alternativas y renovables y aprendiendo a usar la energía de forma eficiente. Y es una tarea urgente por la amenaza del cambio climático global y otros problemas ambientales y porque, a medio plazo, ya que la sociedad no puede continuar desarrollándose a partir de fuentes de energía que se van agotando.

Para mejorar la seguridad del abastecimiento energético y reducir las emisiones de gases con efecto invernadero, la eficiencia energética es tan importante como las fuentes de energía renovables. La política de fomento de las fuentes de energía renovables de la Unión Europea comenzó con la fijación de un objetivo general del 12%. Un uso eficiente de la energía implica no utilizarla en actividades innecesarias y realizarlas con el mínimo consumo de energía posible. Desarrollar tecnologías y sistemas de vida y trabajo que ahorren energía es capital para lograr un desarrollo sostenible.

En los últimos 20 años, en los países desarrollados en consumo energético ha ido disminuyendo. Se ha estimado que desde 1970 a la actualidad de media, se usa un 20% menos de la energía, en la generación de la misma cantidad de bienes. Por contra, en los países en desarrollo, aunque el consumo por persona es mucho menor que en los desarrollados, la eficiencia en el uso de energía no mejora, debido fundamentalmente a su deficiencia en tecnologías modernas. Y mejorando la eficacia energética es posible disminuir el consumo energético considerablemente (se estima que del orden del 18% para la Unión Europea). Existe una amplia gama de medios y mecanismos para lograr ahorro energético tanto en el hogar como en el transporte.

La cogeneración parece un mecanismo de producción energética que permita limitar la dependencia energética de los combustibles fósiles y ayude a reducir las emisiones de los gases de efecto invernadero y cumplir con el Protocolo de Kioto.

Pero, también la eficiencia energética se encuentra con numerosos obstáculos principalmente marcados por el uso ineficaz de la energía en el sector industrial y por la existencia de barreras comerciales.

Energías renovables

El desarrollo de las energías renovables tiene su origen en las crisis del petróleo de la década de 1970, cuando la sociedad empezó a tomar conciencia de que los recursos fósiles se agotarían algún día. Desde entonces, el problema de la energía ha ido adquiriendo mayores dimensiones.

El uso de combustibles fósiles (carbón y petróleo fundamentalmente) no se ajusta a la idea de un desarrollo sostenible. Son numerosos los efectos negativos que su uso provoca tanto en la calidad del aire como en la salud pública, además del agravante problema del calentamiento del planeta. La amenaza del cambio climático dio lugar a la firma del Protocolo de Kioto, según el cual, la UE se compromete a reducir entre 2008-2012 un 8% sus emisiones de CO2 respecto al nivel existente en el año 1990.

La UE es un compromiso con cumplir los requisitos del Protocolo de Kioto promueve duplicar en cada país el peso de las energías renovables (energías limpias) y que éstas representen en el año 2010 el 12% de las energías utilizadas en la UE. El aprovechamiento por el hombre de las fuentes de energías renovables (especialmente la solar, eólica e hidráulica) data de muy antiguo, aunque en los últimos años, debido al incremento del precio de los combustibles fósiles y a los graves problemas medioambientales derivados de su explotación, estamos frente a un nuevo renacimiento de este tipo de energías.

Pero, bajo la denominación de energías renovables, se engloban una serie de fuentes energéticas que a veces no son nuevas, como la leña o las centrales hidroeléctricas, ni renovables en sentido estricto (geotermia), y que no siempre se utilizan de forma blanda o descentralizada, y en algunos caso, incluso su impacto ambiental puede llegar a ser importante, (por ejemplo, embalses para usos hidroeléctricos o los monocultivos de biocombustibles).

Actualmente suministran un 20% del consumo mundial y son las fuentes de energía que más están creciendo en todo el mundo, a pesar de los años de abandono y marginación a los que fueron sometidas, presentando un potencial capaz de cubrir la totalidad de la demanda energética en algunos países, como es el caso de España.

En 1996, las energías renovables representaron en España el 7,2% del total del consumo energético nacional, teniendo en cuenta que además, ese año fue un buen año hidráulico favoreciendo este alto porcentaje. En ese mismo año, el número de colectores solares instalados era de 320.000 m2; 6,9 MWp de módulos fotovoltaicos (representaban una producción de 12,2 GWh); varios cientos de centrales hidroeléctricas que representaban una potencia de 17.332 megavatios; una docena de instalaciones geotérmicas con una producción de sólo 3.400 tep; y; una producción de energía eólica de 316,6 GWh.

Aunque el potencial de las energías renovables es muy alto, el consumo actual de energía en las sociedades occidentales es excesivo. Por ello es necesario crear un nuevo escenario energético en el que se impulse especialmente el ahorro y la eficiencia energética.


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